La secta invisible

Tú ves un oceano. El homeópata ve materia prima infinita para medicamentos.

Hace mucho que no se escuchan historias sobre sectas misteriosas que captan a personas depresivas, o con graves problemas personales, para lavarles el cerebro. Como si fuesen unos platillos volantes con traje y corbata les abducían con buenas palabras, y bueno, a diferencia de los marcianos no se tienen informaciones de que utilicen sondas anales para descubrir como son. Era una cosa que tenían mucho los marcianos: sondaban análmente a la gente. Son sus costumbres, hay que respetarlas. Volviendo al tema, para resumir un poco os digo los tres puntos principales por los que se rige una secta que se precie de ser llamada así. Veamos:

- Te cuentan una historia que principalmente es mentira y te engañan de tal manera que tu cerebro ya no cree en otra cosa.
- Te sacan la pasta de mil maneras.
- Puede llegar a ser perjudicial para la salud. Qué sé yo, meteros todos en un rancho a esperar la llegada de los reptilianos y prenderle fuego. Por ejemplo.

¿No os parecen tres puntos que serían perfectamente aplicables a… yo qué sé, la homeopatía?

Salvando las distancias, ojo. Que el homeópata jamás te dirá que te prendas fuego en un rancho o te lances de un puente para que un platillo volante te salve de la caída. Sin embargo, la homeopatía sí que puede ser perjudicial para la salud en el mismo momento en que para una enfermedad grave decidas no ir al médico de verdad para que te visite un homeópata y te dé un azucarillo. “Pues a mí me funciona”. ¿Qué oigo de fondo? A mí me funciona. LA frase. Entonces explíqueme para qué le funcionó. “Pues no sé, me dolía un poco la cabeza, un poco la barriga, así no sé, un malestar, una ansiedad, un jiprismiski jandeklander así indefinido… Me dio un botellín de agua y me curé” No lo intenten en sus casas. Imagínenlo como estos señores del vídeo:

Es decir, la homeopatía cura cosas que da un poco igual si vas al médico o no. Es decir, no cura una mierda pinchada en un palo. Te curas solo porque tu cuerpo es capaz de generar los anticuerpos necesarios. Algo así como una gripe que no se complica: que se cura en 7 días si tomas medicamentos o en una semana si no los tomas. Muchos defensores de la homeopatía se defienden diciendo que los medicamentos homeopáticos, esto existe, no tienen efectos secundarios. Y es verdad: no los tienen. Porque tampoco tienen efectos primarios ni ningún efecto al fin y al cabo. El agua que me bebo a la hora de comer no tiene efectos secundarios. El jamón que dejé en la nevera durante tres meses sí. Bueno, su efecto primario era en ese momento destrozar mi estómago.

La homeopatía se basa en la premisa de que el agua tiene memoria. Es decir, que tú diluyes chopocientas veces una sustancia en el agua, y mientras más la diluyes mayor efecto homeopático tendrá. Y como el agua se acuerda de qué es lo que metiste ahí, te curará por la gracia del espíritu chamánico del creador. Cuando lo que en realidad tienes es un vasito de agua muy majo que alguna vez contuvo una sustancia de algo que podría haberte curado, o no. Yo doy gracias a que el agua no tiene memoria de verdad, porque si no de qué nos iban a servir las depuradoras. Si el agua se acuerda de la mierda que contuvo algún día de su vida, mejor beber lejía directamente y dejamos de sufrir.

Todo este afán por lo homeopático y lo inocuo viene desde que a un iluminado le dio por leer los prospectos de las medicinas y leer los posibles efectos adversos. Se traumatizó y buscó una manera de curarse sin que le pudieran dar vómitos, nauseas, cólico nefrítico, shock anafiláctico y demás efectos secundarios que, la verdad, al leer un prospecto te entran ganas de tumbarte en la cama, taparte con la manta, cerrar fuerte los ojos y gritar: “¡¡Que se me pase el resfriado ya!! ¡Mamiii! ¡Un zumitooo!”. O eso, o que realmente estaba harto de que los sobrecitos sabor de naranja supieran a cualquier cosa menos a naranja. Que también puede ser. El caso es que es un discurso que cala mucho en la gente: te curas porque sí, viva la magia, viva la poesía. Y es todo como muy natural, algo que está de moda: lo natural.

Lo natural te cura, lo natural es fantástico, lo natural te mata guapamente también. Los venenos de las serpientes son naturales y nadie dice que tomarse un vasito de veneno te pondrá un cutis fino y maravilloso. Pero lo natural triunfa. Cualquier cosa que veas en el supermercado tiene que llevar la etiqueta de natural para vender. Así pues, los medicamentofóbicos, una palabra que me acabo de inventar, buscan en la herboristería lo que el farmacéutico no tiene. Aunque últimamente en el escaparate de una farmacia veo más placebos que medicamentos. La ley del mercado aplicada a la salud. Muchos de estos son los mismos que no quieren vacunar a sus hijos porque han leído en un e-mail en cadena de Internet que si lo vacunan del sarampión puede volverse tonto (como sus padres) o peor aún, podría coger el sarampión igualmente. Gente que no ha entendido jamás el mecanismo de una vacuna y que ha conseguido que en Europa, en pleno (ejem) primer mundo, los casos de sarampión se disparen cada año. Bienvenidos a Idiocracia.

Reiki en Bola de Drac

Y volvamos al concepto de secta porque todo esto es una especie de pensamiento que se va transmitiendo de unos a otros y cómo sin quererlo se va convirtiendo en una secta invisible. Que no tiene líder visible ni se reúnen en templos abandonados, pero todos siguen el mismo patrón. Así pues se mezclan muchísimos conceptos y no sólo existe la homeopatía en general sino también otras tantas técnicas de curación que se engloban dentro de las mal llamadas medicinas alternativas. Mal llamadas porque la medicina en sí, la de verdad, es la que está probada científicamente: todo lo demás es milonga. Por ejemplo: la acupuntura. Una técnica, ejem, milenaria (luego volveremos al concepto de milenario) que pretende curarte convirtiendo tu cuerpo en un pincho moruno. Se basa en la llamada teoría del dolor referido, que cree que si tocas un nervio en un lado te quitará el dolor en otro.

En realidad podría aplicarse como si fuera la teoría de los umbrales de dolor:

- “Me duele la cabeza”
- “Ah, pues te doy una patada en los huevos”
- “¡Joder! ¡Cabrón! ¡Cómo me duelen los huevos!”
- “¿Pero a que ahora ya no te duele la cabeza?”

Pues así. Luego está el reiki que es todo lo contrario. Si uno te pincha todo lo pinchable, el otro no te toca ni con un puntero láser. Se basa en la imposición de manos por encima del paciente, que hace honor a su nombre por la paciencia que hay que tener, y cura y relaja y todo eso por la canalización de la energía vital que fluye por el aire. En realidad, muchas veces lo que pasa es que se tiran un pedete y mueven las manos así para mover la peste hacia otro lado. Es energía vital que se escapa por el culo. Un poco como la magnetoterapia que se basa en una teoría que dice que tenemos unos flujos magnéticos por el cuerpo que cuando te duele algo se ponen tonticos y se descontrolan, y que si te pasan imanes por todo el cuerpo te curarán. Más de uno se ha hecho la terapia en casa con los imanes de la nevera. Y va con todo el cuerpo repleto de recuerdos de Segovia y Burgos. Y un pokemon.

Todas estas teorías, además, están basadas en supuestas teorías milenarias que las hacen muy creíbles. Porque todo el mundo sabe lo avanzada que estaba la medicina hace dos mil años cuando la gente se moría tras dos estornudos mal dados. Puestos a redescubrir técnicas milenarias y antiguas yo propongo una para que la uséis en todas vuestras próximas curas. A un vecino del quinto le funciona. ¿Por qué no a ti? Gracias a teorías universales conocidas desde hace milenios por los mesopotamios y perfeccionada en la Edad Media por curanderos de postín, os traigo el Sanguijueliki. Es una técnica que se basa en la teoría que dice que cuando estas malo tu sangre está sucia. Con lo cual, no hay nada mejor para limpiar la sangre que sacarla entera y dejar que el cuerpo por sí mismo genere sangre nueva limpia y fresca. Todo muy natural. Haremos la imposición de sanguijuelas y te dejaremos el cuerpo como nuevo. ¡Está técnica está chupada! ¡Eficacia probada! Con dos o tres, los otros trescientos se nos murieron. ¡Pero eh! ¡A tres les funcionó! ¡Podrías ser tú!

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8 Comentarios

En las categorías cosas de la gente, médicos y demás, sandeces de la humanidad

8 Respuestas en La secta invisible

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  2. Patri

    jajaja me encanta, todo lo que tenga que ver con la homeopatía me tiene ganada. Qué mala me ponen, por favor, que estudien química y vean si tiene algún sentido lo que dice la homeopatía por favor. Yo lo de las sanguijuelas lo veo, mismo fundamento científico tiene…Mucha gente habla de lo bien que va la homeopatía para la psoriasis, sin darse cuenta de que son argumentos a favor de los que pensamos que es un placebo, porque la psoriasis tiene mucho que ver con factores psicógenos…en fin, esto parece ya un foro de medicina jajaja lo que nos faltaba, tomárnoslo en serio xD

    • Sí, es curioso como son capaces de creer que la homeopatía está haciendo efecto cuando es el propio cuerpo el que está generando los anticuerpos. Y al final siempre es eso, alguien te dice que “cree en la homeopatía” cuando ya precisamente decir eso es como decir que crees en la curandera del tercero. Es cuestión de creencias y eso es evidente que no puede servir jamás para curarte algo.

  3. Lalaith

    Genial, me parto de risa.

    Y es que es verdad. Es que realmente el mundo está muy loco y la gente hace cosas muy raras. Hace poco he conocido a una chica que hace acupuntura y me hizo gracia lo que me respondió cuando le pregunté si realmente sus “pacientes” mejoraban. Y me dijo que sí, pero que algunos muy rápidamente y con otros había que estar muchas sesiones, “probando” a pincharles en distintos puntos hasta acertar con el adecuado. Vamos, a mí me sono a “yo les pongo agujas al tun-tún, les digo que les va a ir bien y algunos coincide que mejoran y se creen que ha sido gracias a mí”.

    Yo no soy muy de ir al médico (si lo que tengo no es grave, se entiende… no voy por un resfriado o una gripe o una fiebre), pero desde luego a éstos “profesionales” de estas técnicas no iría nunca. Y me da igual a quién le haya funcionado, hombre ya.

    Saludos!

    • Muchas gracias Lalaith ^^

      Sí, es que es eso. Si funciona es puritita casualidad. Ese es el problema. Que al no basarse en ninguna prueba científica y no se haya podido jamás funcionar, la única base que tiene es la creencia y la superstición.

  4. @nachoarguelles

    ¡Totalmente de acuerdo! A mi estas cosas de la homeopatía es que las odio a muerte, me parece todo más falso que la nariz de Belén Esteban. Pero en fin, siempre habrá gente quizá un poco ignorante que le de por probar estas cosas…

    Lo que no entiendo es por qué a la gente no le vale el médico del pueblo para curarnos la gripe. No; tienen que buscar algo más enrevesado aún…

    Un saludo y espero que ahora escribas con un poco más de frecuencia Morri ;)

    • ¡Muchas gracias! Sí, intentaré actualizar más a menudo que no puede ser esto :P

      Y sí, es bastante curioso como les sobra el dinero a algunos para gastárselo en timos. Quizá por eso no hay manifestaciones masivas en favor de que la sanidad siga siendo universal y gratuita.

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