¿Por qué las salas de espera solo tienen revistas del corazón?
Si algo aprendemos en esta vida desde que nuestro corazón empieza a dar los primeros latidos es a esperar. Para todo. Incluso para nacer. Te tiras nueve meses envuelto en tu líquido amniótico con ganas de darte una ducha de lo pegajoso que estás, pero...
