Gente que te hará esperar en una tienda de móviles

Dramatización

Dramatización

Yo no sé vosotros, pero yo siempre que tengo que ir a una tienda de móviles me llevo merienda. Y una silla plegable de esas de ir de camping. A veces hasta una mesa y todo y sacamos todos los clientes nuestras fiambreras, el dominó y echamos unas partidas. Porque hay para rato. Cuenta la leyenda que hubo una vez un señor que llegó a una tienda de móviles, le atendieron enseguida y se marchó contento. Eso dice la leyenda, yo no lo he vivido.

Lo más rápido que me han atendido a mí en una tienda de móviles ha sido en tres meses. El otro día fui a una y pregunté: “¿El último, por favor?” “Está en su casa, espera desde allí desde febrero, apunte su número ahí que ya le llaman cuando le falten unas horas para su turno” “Es que no me va el móvil, por eso he venido” “Ah, pues en ese caso espérese ahí en el suelo junto al primo de Matusalén. Se forman unas colas de campeonato, la mayoría de gente si va con prisa o lo que necesita no le urge huye al ver la tienda como está de abarrotada. Y yo os lo recomiendo a todos, ¡huid!

Porque lo más habitual es que en esa tienda te encuentres a gente como ese señor mayor, jubilado, que la última vez que estuvo al día en tecnología acababan de inventar la rueda y tiene muchas preguntas. Es más, tiene todas las preguntas del mundo. Preguntas que nunca te hubieras imaginado que podían existir, pero él las formula. Y exige respuesta. Pero que se tome su tiempo, que él necesita entenderlas bien. Se pone sus gafas de ver de cerca, le acerca el móvil a la dependienta y le señala algo. “Enséñame a usar el washá, todas las opciones, que mi hijo ha renunciado a la herencia ya porque no me aguanta”.

"Este me va bien, solo quiero que lo arreglen"

“Este me va bien, solo quiero que lo arreglen”

Hay otros que creen haber llegado a un servicio técnico, cuando lo que tienen delante es a un comercial con muchas ganas de vender. Así pues, por mucho que les digas que tu móvil no te funciona bien y que si por favor te lo pueden arreglar; la conversación siempre acabará en el mismo sitio: móvil nuevo, tarifa especial y un compromiso de permanencia de 24 meses más un trozo de tu pierna en forma de fianza. Por si te da por irte a otra compañía. Que te cueste un poco más. Los móviles no se arreglan y mucho menos en la tienda oficial de PONGA AQUÍ LA COMPAÑÍA QUE MÁS RABIA LE DE, o todas, que para el caso…

Pero los que más fastidia son los indecisos. Es decir, a una tienda de estas hay que ir con la lección aprendida; sino te venderán lo que los comerciales quieran. Y si no sabes lo que quieres, coges el catálogo, te vas a tu casa y te lo estudias. Pero la gente – así, la gente como ente general y en peyorativo – tiene tendencia a confiar en el criterio de estos vendedores. Y les preguntan. “Y oye, y este qué tal, y la cámara tiene más megapíxeles y… Bueno, a mí la verdad es que me da igual, yo con poder llamar y enviar wassá…” Que dan ganas de gritar: “¡Pues si te da igual de verdad coge uno a suertes y pírate yaaa lecheees!” En serio, un día uno se indignó tanto escuchando eso tras horas de espera que se tiró de los pelos de tal manera que se quedó calvo del tirón. Quedó tan perfecto que su propio pelo se lo pudo poner de peluca tal cual. Horrible.

Porque en las tiendas de móviles se juntan lo peor de los dos mundos que habitan en los establecimientos físicos: la ineficiencia empresarial y la gente con mucho tiempo libre. Igual es que yo voy estresado por la vida, pero si ves la tienda llena cada día y con una persona no puedes atenderlos en un tiempo prudencial – es decir, no un cliente cada año bisiesto – la lógica – igual soy un loco – me dice que, oye, ¡al menos contrata a uno más! ¡Que hay paro, cojona!

Pero eso no pasa y es que aquí hay un gran culpable de que cada visita a la tienda de móviles requiera llevar saco de dormir: las empresas telefónicas han decidido que ha de ser así. O bien obligan a los dependientes a que estén un cierto tiempo vendiendo la moto para dar sensación de “atención personalizada” a esa señora mayor que dice “qué bien me trata la de vomistar que ya me ha dado tres móviles nuevos este año aunque no entiendo mucho la factura” o bien pretenden hacer que las tiendas físicas sean un suplicio para que lo hagas todo por teléfono que lo pueden externalizar a algún país subdesarrollado – más que el nuestro, se entiende – y ahorrarse unos dineritos. La banca siempre gana.

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  1. 13/04/2015

    Información Bitacoras.com

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