Fauna del confinamiento

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Como todos sabéis de buena tinta, estamos todos confinados en nuestras casas por el peligro real de contagiarnos de un virus puñetero. No es una buena época para ser hipocondríaco. A eso le podemos sumar la ansiedad por el qué vendrá, por si hay que salir a la calle con mascarilla triple o si el señor del Mercadona online habrá podido poner levadura en la cesta de la compra. Todo esto suena un poco banal con la que está cayendo, pero dada la situación actual todos necesitamos un poquito de humor para llevar mejor los días. Ante toda situación novedosa, cada persona la lleva a su manera y aparecen como setas los distintos tipos que pueblan nuestros edificios o nuestras redes sociales. Así, aparece como tal, la fauna del confinamiento.

¿Cómo se subdividen los distintos comportamientos que tenéis o tenemos durante el confinamiento? Acopañadme en este bonito listado en el que igual tenéis que hacer una o más marcas donde os sintáis identificados. ¿Quién eres tú?

1) El que da ideas para pasar los días: Los primeros días del confinamiento fueron muy estresantes. Hubo gente que se dedicó a hacer plannings de entretenimiento muy exhaustivos para evitar el hastío. El problema con eso es que se juntaron demasiadas personas con complejo de animador de hotel del IMSERSO y cada dos por tres me llegaba un plan nuevo para pasar el rato en casa. “¡A las 4 yoga en casa! ¡A las 5 el veo-veo con los vecinos! ¡A las 6 concierto de flauta dulce en el cuarto cuarta! ¡A las 7 seminario online de macramé para personas con dedos morcilleros! ¡Todos podemos!” Un estrés, al final se te van solapando con los conciertos en Instagram y ya no sabemos si de un momento a otro el Cirque Du Soleil nos va a colocar un holograma en el edificio. Yo qué sé. “¡Eh, no te olvides! ¡A las 19:58 a aplaudir a la sanidad pública y todos sus trabajadores!” Un momento, ¿a las 19:58?

2) El que aplaude a las 19:58 cuando tendríamos que empezar a las 20:00: El confinamiento y la situación de pandemia mundial da lugar a que las personas puedan sacar lo mejor de sí mismo. Una de las iniciativas que surgieron nada más empezar fue la de aplaudir a los trabajadores de la sanidad pública por su abnegado esfuerzo y su sacrificio personal jugándose la salud todos los días para curar a sus conciudadanos. La propuesta era salir a las ventanas y balcones a las 20:00 aquel día y al final se ha quedado como tradición. El problema es que cada vecindario tiene a un vecino con el reloj adelantado y se adelanta exactamente dos minutos a la hora real. ¿Está detrás de la ventana desde las 19:45 y no puede esperar más? ¿Tiene el aplauso suelto? ¿No puede poner el reloj en hora? Es un misterio, pero siempre nos hace llegar tarde a nuestro único acto social diario.

3) El DJ KoBid (residente por cojones): Hay quien hace plannings para mandarlos por whatsapp y darnos ideas y hay otros que pasan a la acción y creen que necesitamos una discoteca en casa. Igual creen que no tenemos Spotify o altavoces y nos hacen partícipes de su música. Por si queríamos aprovechar el confinamiento para ver una serie, así la puedes ver con Maluma de fondo, que siempre da empaque. En mi edificio hemos ido variando porque la música se pone para amenizar el post-aplauso de las 19:58 y hemos pasado de la Tusa – no me preguntéis por qué – al ya mainstream Resistiré del Dúo Dinámico. Por si no estábamos sufriendo bastante.

4) El que hace ejercicio en casa: Dado que no salimos a ningún lado ni caminamos nada, no es una mala idea ejercitarse en casa. Sin ir más lejos, yo desempolvé la Wii Fit y volví a las abdominales locas y el hula hoop más sonrojante. Pero como todo el mundo sabe, la Wii Fit tiene una tendencia innata a arrinconarse en un lado de la casa y generar una energía polarizada que la repele de tu cuerpo. Así que aquí estoy escribiendoos un post mientras como chucherías. Así pues, el que hace ejercicio en casa es otro. No yo. Es el vecino. Él y toda su familia, que deben de vivir setenta sumado a un elefante y un rinoceronte. Las series de ejercicios se miden en grados richter. Gritan como si estuvieran desollando un cochino jabalí. Por favor, un silenciador de vecinos deportistas o una fuerza de voluntad para mí para aprovechar esas mismas horas. Una de dos.

5) El que saca el perro siete veces a la hora: Todos sabemos que estar en casa termina cansando, incluso para los que somos informáticos y nuestra rutina no se ha visto especialmente modificada. Pero tampoco es que sea un esfuerzo titánico. No nos han pedido ir a trincheras, solo que nos quedemos en casa, teletrabajemos los que podamos y nos entretengamos con miles de opciones de ocio que tenemos hoy en día. Esto nos pilla en los ochenta y ya nos habría ardido el VHS de Los Goonies. Hay algunos que esto no lo han entendido muy bien y se acogen al resquicio de la ley para sacarle el juguito. Así que sacan el perro cada cinco minutos. Que el perro les mira con cara de “esto… yo… no tengo ganas de mear, eh” Que el pobre va con una presión por las farolas que se le corta todo. Yo creo que hasta se les esconde el perro por la casa junto a la Wii Fit, para que no se acerque.

6) El que arrasa en el súper: Cuando empezaron los primeros días de confinamiento hubo gente a los que les pilló con la despensa en bragas. Así que salieron en tromba a los supermercados a acumular comida como en las buenas pelis de apocalipsis en Hollywood. Nos recomendaban que nos quedáramos en casa para no contagiarnos, pero allá que fueron a agolparse a las puertas del Mercadona junto a cientos de personas. Esos días triunfó el papel de water, supongo que a la misma velocidad que el laxante en las farmacias. ¿Cuánto caga la gente? Algunos tenían el carro más lleno de papel de water que de latas de atún. Y otros que parece que hayan habilitado una habitación de la casa como cámara frigorífica porque si llenan el carro de yogures y flanes no sé yo si cabe en la nevera. En la mía ya os digo yo que no. ¡Que se os van a caducar! Total, que todo esto ha quedado viejo porque pasados los días los súpers siguen abiertos y la compra online está generalizada. Ahora lo que se agota es la levadura porque está…

7) El que hace pan: Este tipo de situaciones, si tienes tiempo para aprovecharlo, terminan consiguiendo que la gente descubra nuevas aficiones o incluso profesiones. Total, que a la gente le ha dado por hacer pan en casa. Y la levadura ya se cotiza tanto como el oro. La gente está vendiendo sus bitcoins para comprar levadura. Hay quien ya se está mirando locales para montar una panadería cuando pase todo esto. 

8) El que reparte bulos por whatsapp: Hay un refrán español que dice: “Si la noticia por Whatsapp te ha llegado, es que alguien se la ha inventado”.  Es un refrán que también se aplica a Ok Diarreíco, pero eso es tema para otro día. Quizá es uno de los peores momentos para difundir mentiras por las redes, metiendo miedo o generando mierda en una situación en la que hay que unirse como sociedad más que nunca porque no hay lugar al individualismo cuando el ser humano está en peligro. Pero ahí están, esputando odio cuando más abrazos hacen falta.

9) El capitán a posteriori: Dícese de la persona que debería ser epidemiólogo/presidente del gobierno/director de la OMS que ya sabía que pasaría todo esto o que sabía cómo se tenía que hacer para que no pasara nada. Gente desaprovechada que podría estar perfectamente en el consejo de ministros, pero que desgraciadamente para todos están en Twitter echando la tarde.

10) El que limpia lo limpio treinta veces: El confinamiento ha conseguido que vea más personas que nunca limpiando las ventanas. ¿Cuantas veces os ha dado pereza darle un agua a esos goterones de lluvia que llevan ahí meses? Parece mentira que en la época en la que es menos probable que recibamos visitas en casa es cuando más la estamos limpiando. ¡Si antes era al revés! Pues hay quien ha decidido pasar el confinamiento agarrado a una bayeta, un mocho y una escoba y no pone la roomba porque lo considera intrusismo. Un no parar.

11)   El que se lava las manos cada diez segundos y se mira la fiebre cada veinte: Decía antes que es mala época para ser hipocondríaco. Sobre todo si tienes la piel sensible. Los primeros días de la pandemia me dejé la piel en carne viva. Teníamos que lavarnos las manos, que lo aconsejaban las autoridades sanitarias. Aunque, eso sí, si utilizas soluciones hidroalcohólicas ya sabes: como todo lo que lleva alcohol hay que usarlo con moderación. Esto es malísimo para el que tenga un TOC. Cuando pase todo esto, ya no nos podremos dar la mano; no por salud, sino porque tendremos un muñón. Y luego están los que se miran la fiebre cada cinco minutos a ver si hay noticias nuevas. Porque para acabarlo de adobar, este virus ha introducido el concepto de “asintomáticos” y antes de decirlo debían de haber pensado en los hipocondríacos: ya no hace falta tener síntomas para creer que estás enfermo. Si salimos mentalmente sanos de esta, nos podemos dar con un canto en los dientes.

12) El que decide hacerse youtuber: Y prepara su diario del confinamiento. Nadie lo ha hecho antes. Nadie lo ha pensado. Lo que sí que es verdad es que los youtubers no habrán notado demasiado el cambio de situación igual que los informáticos. La rutina de estar por casa la tenemos más que asumida. Así pues hay quien decide montarse un canal con sus recetas de hacer pan y masa madre en casa, repostería variada, música en directo, trucos para limpiar las ventanas, maneras de hacer pasar a un canario por perro para sacarlo a pasear o alentar la conspiranoia.

13) El de la conspiranoia: Toda situación excepcional siempre trae a alguien que cree que todo es una conspiración de los poderes para conseguir un fin más importante. Aunque se confunde con que los poderosos aprovechen cualquier ocasión que se brinde para convertir un problema en su beneficio. Así pues hay quien que cree que todo esto ha sido creado en un laboratorio – como si no hubiera habido virus a lo largo de la historia de la humanidad – o que todo es una conspiración de los gobiernos para ahorrar pensiones. Si lo aderezamos con el nuevo orden mundial o con algún tipo de idea que involucre a las farmacéuticas o a una secta ecologista que ha encontrado en esto la manera en que no contaminemos ya tenemos un nuevo canal de Youtube lleno de ideas locas para que la gente aumente su ansiedad en los días de encierro. Todo beneficios.

14) El que ha descubierto ahora el TikTok: Esto es una aplicación donde se pueden hacer vídeos muy fácilmente y la gente lo usa para usar las MISMAS PUTAS CANCIONES una y otra vez. Si el sonido de stories de Instagram saltadas una tras otra os parecía poco, llega TikTok para superarlo. Tengo la de “llegó el pavo“, “maletero, tubo escape, puerta, puerta” y el “culiquitacatí” incrustados en mi cerebro y cuando pasen los años recordaré la cuarentena con esta banda sonora. 

15) El que consigue teletrabajar con niños en casa: Mis héroes. Si algo bonito nos ha dado el confinamiento es ver sorprendentes habitaciones en teleconferencias de trabajo así como apariciones estelares de los hijos de los demás. ¿No es maravilloso cuando estás tratando de acordar un formato de datos con un señor al que le aparece su hija para enseñarle un dibujo? 

Y 16) Esos maravillosos trabajadores que están salvando vidas, poniendo comida en nuestras mesas o haciendo que los suministros sigan funcionando. Y que están jugándose la salud cada día para que los demás solo nos preocupemos en que no estamos pisando la calle, tomando el aire o en como superar el aburrimiento. Todos ellos están consiguiendo que se pueda seguir adelante y son las personas más importantes que hay hoy en día. Trabajadores normales que están haciendo notar que sus tareas diarias son más importantes de lo que muchos quieren hacernos/les creer. Muchas gracias a todos.

 

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