Resaca post bodorrio

Foto sacada de internet. No es mi mujer.

¡Vaya! ¿Hay alguien por ahí? Uy, qué poco he escrito este año, madre mía. Qué desastre. Alguno pensará que he abandonado el blog y todo, si no fuera porque en Twitter voy poniendo alguna chorrada de vez en cuando pensaríais que me habría esfumado de Internet. Pero nada más lejos de la realidad. Había algo que limitaba mi capacidad cerebral fuera del trabajo, que ya bastante estruja mi materia gris: la boda. Sí, os comenté por aquí que me casaba hablando de gastos y demás zarandajas; pero lo que no imaginé es el tiempo mental, físico y químico que se llevaría. ¡Un estrés!

Pero ya me he casado. Oh, relax. Y ya he vuelto del viaje. Oh, hay que volver a trabajar. Pero mi mente fuera del trabajo empieza a despejarse. Hay tiempo más allá de las ocho horas laborales y claro, tengo muchas anécdotas que contar y muchos detalles a los que exprimirles el jugo. No es que vaya a ser esto un monográfico de boda más viaje, pero las próximas semanas se van a llenar de historias para no dormir. Con deciros que por un momento pensé que no estaba preparando una boda, creí que el espíritu de José Luís Moreno se había apoderado de mi cuerpo y estaba montando una gala especial de fin de año, Murcia qué hermosa eres y Noche de Fiesta. ¡Todo a la vez! ¿Qué mejor que una boda que grabar unas matrimoniadas? Pero bueno, no llegamos a tanto.

Esta tampoco es mi mujer, que conste.

Por otro lado, la boda de Sergio Ramos creó unas expectativas entre mis invitados que había que cumplir. Desgraciadamente no me dejaron meter una noria en el restaurante y lo único que había de AC/DC era un enchufe sin usar. Espero, aún así, que quedaran contentos. Lo dicho, tengo muchas cosas que explicar. A pesar de que este post solo sea un pequeño aperitivo, un saborsito en la boquita para que sepáis que sigo aquí y que voy a escribiros cosas. Hasta para el día de la boda escribí. ¿Cómo iba a tener tiempo para el blog, hijos míos? Quise que mi ahora mujer y antes coscupiela tuviera una sorpresa y me puse a hablar un rato en público, leyendo por supuesto, para que rieran y lloraran un poquito. Que las bodas son eso: llorar y reir. Como mis chistes malos: que dan risa y pena a la vez.

¿Qué os voy a contar en los siguientes posts sobre la boda y viaje posterior? Pues un surtidito variado. Empezando por los preparativos: para que os hagáis una idea, las mesas no tenían número si no que eran películas. “Uy, eso lo ha hecho mucha gente” – diréis, si habéis viajado por el proceloso mundo de bodas.net; pero la cosa fue un poco más allá: cada mesa era una portada de peli protagonizada por nosotros. “Qué frikis” – diréis. Pues sí. Qué pasa. Pero eso es solo un aperitivo de lo que fue… Encontramos al fotógrafo que estaba peor que nosotros de la cabeza y la cosa desvarió. Y para seguir podremos hablar de la invitación que fue un cortometraje, de cómo un día sufrimos una odisea buscando lacre o cómo nos putearon haciéndonos grabar stories de Instagram en público haciendo cosas vergonzantes. No os vais a querer casar, si no lo habéis hecho. Y habrá más, que el viaje dio de sí, con cosas como que viajando a Canadá practiqué más italiano que inglés o francés; o que descubrí que los chinos son peores que nosotros en un buffet libre.

En definitiva, que no será por temas. Estad atentos al blog en los próximos días y semanas porque El mundo está loco ha vuelto. Y con ganas de escribir.

Aquí iré colocando los posts según se vayan publicando:

Boda

[Boda (I): Pedir matrimonio]
[Boda (II): Decidir qué tipo de boda hacer]
[Boda (III): Elegir el restaurante]

Viaje
(por empezar)

3 dicen la suya

  1. Jane jubilada dice:

    Deseando estoy que cuentes, Morri. Que la cruda realidad no coarte tu fértil imaginación.
    Bienvenido a la adultez. :-D

  2. Juana Castilla dice:

    Toda oidos !

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