Decir "hola" al cruzarte con la gente

Saludar a la gente es un ejercicio básico de convivencia, pero sobre todo es una manera rápida de detectar a rancios, siesos o “saboríos”. Trabajo en un edificio de oficinas repleto de empresas de tecnología. Con lo cual, hay un montón de gente que no conozco. Como dicen en las orgías: “Donde fueres, haz lo que vieres”. Así que cuando me cruzaba con desconocidos por los pasillos, si surgía el saludo lo daba, y sino pasaba de largo. Una de las razones fundamentales por las que lo hacía era por una cuestión cultural. Aquí no hay esa costumbre de saludar, quizá en Andalucía me estaréis leyendo como si estuviera loco, ya que allí la gente saluda con más frecuencia. Es decir, aquí hay tanta gente que no te devuelve el saludo que tienes miedo de quedar como un tonto. Como cuando levantas la mano desde el coche a alguien, no te ve y terminas colocando bien el retrovisor para disimular.

Esto es así. Luego lo piensas fríamente y en realidad no eres tú el que queda como un tonto, sino la otra persona que queda como un antipático. De esa manera, en un lugar lleno de pasillos por donde cruzarte con desconocidos, es una forma de detectar gente simpática y educada, de gente que no lo es y merece la hoguera de la Inquisición Social. “Noooogghh, yo… ¡yo era mudogghhh!” Curado y purificado por las llamas. Por lo tanto era el momento de empezar mi estudio sociológico, pero sin encerrar a nadie en una casa con cámaras. Este consiste básicamente en saludar con un sencillo “hola” a absolutamente todo el mundo con el que me cruce por el edificio. Observarlos, identificarlos y traeros un post. Para este no he traído a mi equipo de El mundo está loco investigations, porque no dejan entrar en el edificio con animales salvajes.

La cosa no podría entrañar mucho misterio, es decir: o te saludan, o no te saludan. No hay más que hablar. Se acabó el post. Pero si nos fijamos un poco más, podremos observar como hay detalles que marcan la diferencia. Hay personas que te saludan, pero siguen siendo rancios y personas que no lo hacen y lo que pasa es que se les comió la lengua el gato. Aunque yo nunca he visto un gato comerse una lengua, pero este es otro tema. Así que vayamos al ajo:

El avestruz: Esta es la persona que cuando pasa por delante tuyo ni te mira. Siente unas pisadas cerca suyo y agacha la cabeza hacia abajo, tan abajo, que si pudiera la metería debajo de tierra y se arrastraría hacia la calidez de su oficina. Van como diciendo: “¡Que no me vea! ¡Que no me vea! ¿Dónde está mi capa de invisibilidad de Harry Potter cuando se la necesita?” Cuesta decirle hola a alguien que ni siquiera te mira, pero igualmente lo lanzo al aire. A ver si nota un ligero movimiento de ondas alrededor de su oído y… No. Sigue hacia delante acelerando el paso. Podrías ser un psicópata.

El Tristanbraker: Adopto el nombre de este famoso parapsicólogo de la época del “Arús con leche” y también doble de Santiago Niño Becerra para estas personas por una razón fundamental: te miran como si acabaran de ver un extraterrestre. No te saludan, pero oye, al menos tienen la decencia de mirarte. Dices hola, siguen caminando y el mundo se pone de repente a cámara lenta porque ellos pasan por tu lado mirándote, con los ojos como platos. “Oh, un extraño ser, ¿de qué planeta vendrá? ¿Le digo también hola? ¿Y si hola es un insulto en marcianil? Mejor sigo hacia delante, pero no le quito ojo por si me abduce”. Y se van.

El chasquis: Saludar por educación nunca debería estar mal considerado, pero hay maneras de hacerlo que denotan que a la otra persona le jode. Y esto son los chasquidos. Por ejemplo: “Hola” Y te responde: “Tschk, hola” ¿El tschk a qué viene? ¿Por qué hay gente que chasquea justo antes de saludar? ¿Es un tic de la boca? ¿Es que les fastidia abrirla? ¿Agujetas de tanto hablar la tarde anterior? ¿Un trozo de carne metido entre las muelas? La sensación que te dejan es: “Mecagontutía, hola” Pero al fin y al cabo han respondido, y no nos vamos a quejar.

El persona normal: Te responde el saludo. Un bravo. Una ola para él, lo cogéis eh eh. Guiño, guiño. Te ha mirado, te ha respondido con un hola natural y sencillo. Incluso te puede haber devuelto el hola con una media sonrisa. Oh.
Seguramente este último caso debería ser lo más normal, pero hay días en el que esto es una rara avis. Algunos días me he encontrado solo los dos primeros casos. Así que como moraleja postera y postrera debería deciros que no os cortéis, que saludéis a la gente. Así en general. Que es bonito. Nadie se come a nadie, excepto Hannibal Lecter, y la convivencia es más sencilla con pequeños detalles. Porque sino, al no responder, provocas que la persona que ha saludado, para disimular se vaya cantando: Holaaa holaaa holaaa, no vengas sooolaaa, holaa hola hola holaaaa ven con mi amooor” Y entonces es cuando piensan que estás totalmente ido de la chaveta y vienes de Plutón.

2 dicen la suya

  1. Rosa dice:

    Hola!!

    Leei tu post de saludar a la gente y me encantó, ya que me sentí completamente identificada.
    Vivo en Canadá y la mayoría de la gente no te saluda, es algo muy triste ya que un saludo es la base de un conversación, la base de una amistad, en fin, ellos se lo pierden!

    Sigue escribiendo!!

  1. 15/01/2012

    […] si no eres conocido a la gente le da igual, pero si fuiste famoso y ahora estás en el ostracismo, la gente te mira mal: “Míralo, el one-hit wonder, ahí, como si tal cosa” Y no tienen piedad. […]

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