Los conocidos de vista


“Me suenas de algo pero así vestida no…”

En la vida llegamos a conocer a muchísimas personas. Unas son amigos, otras simplemente conocidos y los que quedan son los conocidos de vista. Entre los conocidos de vista más típicos están los que hemos coincidido alguna vez en alguna conversación furtiva, un cursillo de macramé o meando en un lavabo. Ya sabéis, el típico que se te pone a hablar al lado y te corta el chorro: “¿Qué, meando?” “No, estoy realizando una pintura abstracta sobre este mármol blanco, ¿qué te parece?”


Si te pasa esto en tu pueblo lo más normal es que esa persona la vuelvas a ver en algún momento. ¿Qué hacer al verla? ¿La saludas? ¿No la saludas? No es que se hayan forjado grandes relaciones de amistad con el cimbel en la mano… O por lo menos no, fuera de una playa nudista. Cuando te encuentras en esta situación no sabes si saludar o no, lo cual provoca dos tipos de reacciones antes de encontrarte con la mano levantada para saludar y terminar rascándote la cabeza disimuladamente:


Una, la del tímido: Apartar la mirada y hacer ver como que no has visto a la otra persona. Esta acción requiere una destreza de cuello que ríete tú de un piloto de Formula 1. Además has de tener la vista en perfectas condiciones. Ves a la persona llegar de lejos, miras hacia otro lado sin mover el cuello como el que tiene una tortículis permanente o bien sacas el móvil y lo miras como el que acaba de recibir un mensaje de texto. Y sonríes al teléfono.


La segunda opción es la más socorrida, os mirais, ninguno de los dos sabe qué hacer y lo único a lo que acertáis es a levantar ligeramente la barbilla mientras decís: “¡Hey! Je, je, jé” Hay gente que sí que saluda normal con un hola cualquiera, pero emite un ligero chasquido de labios a lo abuela quejica que parece que le moleste saludarte: “¡Tchk! ¡Ey hola!” ¿Por qué hay gente que hace ese chasquido antes de saludar? ¿Les fastidia abrir la boca?


Ninguna de estas dos opciones ocurre nunca, pero nunca jamás, si estás de vacaciones fuera de tu comunidad. Entonces cuando te lo encuentres te saludará efusivamente: “¡Anda! ¡Pero si tú eres de Barranquilla del Norte! ¿Cómo tú por aquí? Menos mal que veo alguien de mi pueblo, que esto está lleno de guiris” Eso dicho a pleno grito por las calles de Londres, por poner un ejemplo. Por alguna razón todavía inexplicable la gente aumenta su relación de amistad mientras más lejos está de su casa. ¿Será porque se sienten más inseguros y les recuerda la comodidad del hogar?


A veces estos conocidos de vista sí que te paran en tu propio pueblo y te saludan intentando mantener una conversación. Pero siempre habláis del mismo tema. Es decir, conoce algo de tu vida; qué sé yo, tu afición al macramé o tus almorranas del día que te lo encontraste en la sala de urgencias del hospital. Y te pregunta sobre ese tema, que es lo que se conoce. Por ejemplo a voz en grito delante de todas tus amistades: “¿Qué? ¿Qué tal? ¿Cómo van esas almorranas? Veo que bien porque estás sentao eh JA JA JA JA” Y se ríen solos.


Esto crea una incomodidad innecesaria. Y eso es lo que provocan los conocidos de vista casi siempre: incomodidad. Son como un bañador lleno de granos de arena o un sofá con chinchetas. Si te sientas con ellos estarás profundamente incómodo. Y eso cuando no cogen excesiva confianza y se acercan a ti más de lo que tú esperarías. “Eh, un momento, que nos conozcamos de vista no significa que puedas dejarme tu aliento en la comisura de los labio… ¡eh! ¡Esa lenguagghhsdfhsdd! ¡Policíaghsdsdjlj!”


Con el tiempo, eso sí, puede que tengáis cierta complicidad como conocidos de vista o por vuestra afición en común y termine diciendoos: “Si eso ya nos veremos un día” Si eso. Cuando alguien te dice “si eso ya nos vemos”, “si eso ya te llamo”, “si eso te vas a tomar por culo”. Es que no te va a ver ni te va a llamar. Y te vas a ir a tomar por culo, eso sí. De ahí que a alguien antipático se le termine llamando coloquialmente sieso.


Así que al final, cuando te encuentras a una de estas personas no sabes nunca qué decir. Y el comodín de conversación termina siendo: “¿Todo bien?” “¿Cómo va?” “Venga, que vaya bien” o “¿Vamos a mear juntos de nuevo?” Hay gente que si no te ve en el mismo contexto en el que te conoció, no sabe volver a mantener una conversación contigo…

5 dicen la suya

  1. therwis dice:

    Yo hago un poco de todo, según me de, y del interés que tenga, pero sobretodo lo de mirar para otro lado jejejeje

    Yo recuerdo que un año fui de vacaciones a çAsturias con mi familia, en la casa rural nos encontramos a un tío que conocía a alguien que mi padre conocía de vista, forjaron una amistad sin precedentes, hay que ver…

    Un saludo!

    =)

  2. morri dice:

    therwis: Sí, a veces pasa. Gente que ni saludas por la calle en tu pueblo resulta que tienes un montón de cosas en común y haces amistad en un remoto lugar. Por desgracia no es la tónica general, y la gente coincide en lugares lejanos con plastas de considerable calibre… Saludos ^^

  3. EC-JPR dice:

    Vaya, no sabía yo que lo de "sieso" tenía ese origen. Aunque acabo de mirarlo en el DRAE y me he quedado desconcertado…

  4. morri dice:

    EC-JPR: Sí, el origen de sieso es un poquitín… Digamos, inventado. Pero podría ser un motivo. Podría. Lo del DRAE es preocupante, a lo mejor le llamas a alguien ano así a pelo. En realidad no está aceptado ese término, pero coloquialmente en otros diccionarios se acepta sieso como alguien desabrido o antipático :)

  1. 20/06/2015

    […] los resultados al mundo entero y convendremos a decir que sí, que en general la gente saluda a los conocidos de vista. Echad un vistazo a la infografía que me he currado yo con la ayuda de un mono tirititero con […]

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