Cómo disimular una erección espontánea

Los hombres deberíamos saber que tenemos dos cerebros: el primero está en la cabeza y el segundo es el que piensa de verdad. Sí, piensa porque tiene auténtica autonomía. Le da igual que tú estés pensando en un viaje del Imserso lleno de abuelas cantando canciones de Manolo Escobar que oye, si le da la gana, va a su bola y eso que se va para arriba. «Lalalalalaa, a mí me da igual, clonk» Bulto animado al canto. Como esta situación le puede pasar a cualquiera, para eso está este post.

No sólo puede pasarle a cualquiera, puede pasar en cualquier sitio. Ya puedes estar en clase aprendiéndote integrales o la historia de Filipinas que la cosa puede marchar hacia arriba sin pensárselo. O en el metro, mientras miras al infinito con cara de circunstancias y un señor oloroso te pide dinero. ¡Incluso ahí! O qué sé yo, mientras bailas con una de esas chicas a las que les gusta rozarse el culo por tus partes y… Un momento…
Así pues, si eres el Presidente del Gobierno o te has encontrado en una de estas situaciones alguna vez, querrás saber cómo disimular una erección. Por lo tanto, este post de ayuda social pretende dar unas pautas para que nadie note uno de estos embarazosos momentos. A no ser, que tengas una edad considerable, una impotencia galopante y una erección de este tipo sea tan celebrable que termines enseñando la titola por la calle con una gabardina gris. Todo puede ser.
Pero no hay que irse a estas soluciones salomónicas teniendo en cuenta que tenemos el ingenio. Lo tenemos, eso sí, en frío, de ahí a que os dé estos consejos. Así los retenéis en la memoria y en el momento en el que la sangre está concentrada en un solo punto no tenéis que pensar demasiado para disimular. Solo recordar. Por lo tanto la segunda opción es pegarse a la pared más cercana. O al suelo directamente. Te lanzas y empiezas a gritar: «¡No! ¡Policía, no! ¡Soy inocente! ¡Soy Testigo de Jehová! ¡Soy travesti! ¡Soy segurata! ¡Estoy embarazao!» Tus amigos pensarán que estás como una cabra, pero al menos no verán tu erección.
La tercera opción es llevar siempre un cojín a mano. Podría ponerse de moda, seguro que si David Beckham lleva cojines encima, la gente lo llevaría. Así pues, en caso de sobrevenirte la sorpresiva erección, allá que está tu cojín para salvarte. Todo hay que decirlo, quizá, de las formas de disimular esta sea la más descarada; pero no quiere decir que no sea eficaz.

Otra opción para los que no tengan miedo a quedar como auténticos colgados para salvar su reputación como personas que no están salidas es esta: agacharse y caminar saltando como una rana. De esta forma nadie notará la erección, las piernas lo taparán, y se distraerán un rato viéndote saltar. Si eres Rocco Siffredi, por favor, no lo hagas, porque todo el mundo pensará que estás haciendo salto con pértiga.
Hay maneras más sencillas de disimular sin tener que poner en riesgo tu reputación. Por ejemplo usando camisas hawaianas XXL. Bien, retiro lo dicho sobre la reputación. Este tipo de camisas tan anchas ocupan tanto espacio que te pueden llegar hasta las rodillas, de manera que sea imposible discernir si hay una erección o no. Y es más, es posible que no sepan ver ni siquiera si debajo de esa camisa hay una persona.

Y para acabar… Oh, sí, por fin, ya se acaba el post. Para acabar nos queda la opción de intentar rebajarla antes de que la cosa se ponga peor. Vale que la erección ha sido espontanea y no estabas pensando en nada de sexo, pero pensar en algo asqueroso tiene que funcionar. Probad con Carmen de Mairena limpiándose el culo mientras chupa una mosca gigante. Si por alguna razón eso no te hace rebajar el asunto… Necesitas un polvo urgentemente.
Estos han sido los briconsejos de hoy. Ahora nadie podrá detectar esos momentos de tensión pantalonil y podréis tener erecciones espontaneas sin miedo ni pudor. O no.
Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!