Volver a los sitios

Volveeeeeerrrr, con la frenteeee marchiiitaaaaaa… Nianoniaaaniaa. ¡Ahí va! ¿Hay alguien por ahí? Estaba cantando tan ancho por aquello de volver por estos lares. Veo que todo sigue en pie y hay algún lector suelto por ahí. ¡No he desaparecido! ¡Sigo en la brecha! ¡Vuelve El mundo está loco!



«¡Hola de nuevo!»

Es difícil escoger un tema para volver cuando llevas mucho tiempo sin escribir. Es como cuando dejas un trabajo y vuelves al cabo del tiempo a saludar a tus ex-compañeros; no sabes si seguirán ahí o si se acordarán de ti.


«Me suena la cara de ese, pero ahora no caigo…»
– «¡Fue tu compañero de mesa durante tres años!»
– «No ya, pero de otra cosa, ah, ¡ya sé! ¡Me suena del Facebook!»
.


Y entonces tienes una conversación incómoda de tres minutos explicando de forma resumida como va tu vida.


«Pues nada, AQUÍ, ¿y tú?»
– «Pues bien, TIRANDO«
.


Sacar tema de conversación en esa situación es como intentar abrir una botella de vino a base de pellizcos al corcho. Como que no. Y a lo mejor pasabais las horas muertas durante años hablando desde el partido del sábado anterior hasta de política. Pero cuesta arrancar.


Cuando pasas mucho tiempo sin escribir en el blog, aunque no esté pegado al culo de la actualidad, siempre te dejas chistes y temas que da la sensación que están ya pasados de fecha. Es como un yogur caducado, dicen que no pasa nada por comértelo después de la fecha, pero… Nadie lo va a comprobar. Sin embargo, uno no puede evitar la tentación de extraer un resumen de lo que ha acontecido durante estos casi tres meses en este santo país y parte del extranjero. Igual que cuando hay hambre, te zampas el yogur caducado, que total, por un día… No pasa nada. O eso me dijo un hombrecito verde del tercero.


Por ejemplo, hubo un tiempo en el que estaba de moda decir: «España no es Grecia«. Todo el mundo lo decía, políticos de un lado y de otro no paraban de decir que España, fíjate tú, avispados ellos, no es Grecia. A mí ya me sorprendía eso de ir por la calle y que la señora del quinto no me saludara con un «joroña ay que joroña«. Saludo típico en Grecia como bien sabemos todos. ¿Pero realmente era necesario decirlo cada día? Todo eso venía a cuento de que algunos diarios decían que nos tenían que rescatar económicamente como a Grecia. «Españolen chapucen, ¡despilfarren dineren! ¡Rescaten inminenten!» – decían algunos diarios alemanes, y siguen diciendo. Pero esto es un poco como el cuento de la lechera. Cuando de verdad nos tengan que rescatar y venga la Merkel con un chaleco salvavidas y un flotador – aparte del que lleva de serie – no nos lo creeremos nadie.


Por las mismas fechas pasaba algo muy curioso, la Iglesia tenía problemas con los pederastas. Bueno, la Iglesia más bien no, los niños que se acercaban a los curas tenían más problemas. Que les venía el párroco y les decía: «Hoy vamos a dar clase, hoy toca las banderas, a ver Joaquinín, la bandera de Japón«. Y todos a correr. Se. El escándalo saltó a la opinión pública y el Papa tuvo que pronunciarse. Y ahí es donde llegó el lapsus del hombre. Porque dijo: «Quién esté libre de pecadooo (con reverb, eso sí; que los Papas hablan siempre con reverb) Que tire la primera pieeeedraaaarrr» Y todos escandalizados. ¡Pero qué dice el Papa! ¡Qué insinúa! Pero la realidad fue mucho más sencilla. Todo fue así:


Llegó un cardenal y le dijo al Papa: «Teneeemo un problemi il signorino Papa» – Como podéis comprobar no sólo sé alemán perfectamente sino también italiano«Molto cura di la nostra iglesia sonno pedóooofilo» Y el Papa se quedó pensativo y dijo: «Bueno, tampoco es tan grave, ¿no?» Mientras el cardenal le decía: «¡Tiene que fachere una declaracione! ¡Rápidi!» (Umberto Eco está revolviéndose en su sofá, lo sé). Y entonces el Papa Ratzinger Z salió al balcón y dio su discurso:


«Io ya sé que é una cosa a piú guarrindonga, pero que li vamo a facere, il ser humano tiene la súa necesidade…» – murmuraciones entre los asistentes – «¿Má quien no lo ha feto alguna vé?» – la gente empieza a escandalizarse – «¡Quien esté libre de pecato que tire li primeri piedri!» – el público completamente loco ya – «Andiamo, ¿quién no sa tirato un pedete de vé en cuando?» – el público cae al suelo de espaldas con un sonoro BROOM – .


El Papa pensaba que ser pedófilo era ser un fanático de los pedos. De esos que se lo tiran y luego levantan el edredón para olerlos y todo. El pobre hombre, tan inocente…


Otra cosa que ha estado siendo noticia cada día en los medios, y sigue siéndolo a día de hoy, es el affaire BP. Sí, descubrimos que BP es gay. No para de perder aceite. Sí, ya, pueden guardar las piedras y los machetes. ¡Por favor! ¡No me hagan daño! ¡No! ¡Ngagahahhhhh!


Bien, voy recuperándome del ataque del Departamento Anti Chistes Malos de la Policía de Ontario, el famoso DACMPO. Bien, como decía BP ha dejado un reguero de aceite por todo el Golfo de México y se está cargando toda la fauna y flora y todo lo que pille. Una auténtica vergüenza que ha tenido su momento chanante cuando el gobernador de Texas ha pedido perdón por el trato de los americanos a BP. No vaya a ser que se sientan mal los pobres porque les han pedido que paguen todo el daño que han hecho al medio ambiente. Y aquí no hay chiste porque no tiene ni puñetera gracia.


¡Pero para olvidarnos de crisis, pedófilos y catástrofes medioambientales nos queda el fútbol! Ese reducto idílico donde escudarse cuando las cosas van mal. La Roja lo curará todo. Y no, no es Pilar Bardem vestida de enfermera. El problema que tiene el Mundial es el ruido. Sí, cada vez que ves un partido hay un zumbido de fondo que molesta al momento. Se incrusta en el oído y es imposible hacerlo callar. Un sufrimiento inexplicable que a cada retransmisión irrita más… JJ Santos: cállate ya, por Dios. Cállate.


Vale sí, y que también apaguen las vuvuzelas. El Mundial se recordará durante muchos años por el ruido de las vuvuzelas, y no por el fútbol que se muestra. Vuvuzela viene de dos palabras que se unieron: Por un lado vuvu y por el otro zela. Parece una obviedad, pero podemos ahondar mucho más en la etimología de esta palabra. Vuvu es en realidad una manera de ocultar el nombre Bubu. Con B. El oso que acompañaba a Yogui en el parque de Yellowstone. Han utilizado este nombre porque precisamente el ruido es tan escandaloso que se puede oír desde el propio parque norteamericano aunque esté sonando en Ciudad del Cabo. Y no por la tele, no.


La parte de «zela» viene de «cela» que a su vez es cera en chino. Esto es porque los tapones de cera que se fabrican para dejar de oír las vuvuzelas son todos made in China. Como todo en general. Porque los chinos dominarán el mundo y eso lo sabemos todos. Si todos los chinos hicieran sonar a la vez una vuvuzela cada uno, el mundo se volvería sordo. Y se saldría de su órbita, como siempre que hacen algo los chinos a la vez. En fin, que todo es una conspiración de las empresas que fabrican tapones para los oídos para hacerse de oro. Ojito con esto.


Así que conspiraciones por un lado y crisis por el otro, solo nos queda reírnos. Que si no nos da una úlcera. Para terminar os dejo un vídeo como colofón, realmente bueno, que mezcla el Señor de los Anillos y las vuvuzelas: El señor de las vuvuzelas.



The Lord of the Vuvuzelas (El Señor de las Vuvuzelas)

Bienvenidos de nuevo, a esta, vuestra casa.

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