Hacer limpieza de cartera


Supongo que alguna vez, alguno de vosotros os habrá dado por hacer limpieza de la cartera. Y no, no me refiero a encontrar una cartera por la calle, coger los billetes de 50 y dejarla en el mismo sitio. No. Me refiero a hacer limpieza general de lo que vas acumulando dentro de la cartera sin saber por qué hasta que la conviertes en una especie de maleta móvil repleta de recuerdos. Y además, abultando bastante en el bolsillo, que alguna chica te pregunta: “¿Es la cartera o es que te alegras de verme?”


Y claro está, es la cartera, porque por algo no te llamas Nacho Vidal. El caso es que llega un momento en el que has de vaciarla porque los pantalones se te caen por el lado en el que llevas la cartera, o si te la pones en el bolsillo de la chaqueta vas con el cuello ladeado. Y la verdad, eso, no queda muy bien. Así que coges tu cartera, la abres, y empiezas a sacar cosas a ver qué puedes tirar. Hay una cosa que es seguro que no vas a tirar, y es que ni debes pensarlo. Es el dinero. No te confundas y tires el dinero porque entonces tendrás problemas.


Lo que sí empiezas a encontrar son tickets de tiendas y de pagos con tarjeta. Que cuando los ves piensas: “Madre mía, la de pasta que he gastado. Y estos de Abacus están pagando los estudios de sus hijos con mis compras de Pilots”. Porque guardas hasta los tickets de un día que te compraste un boli, qué dices, ¿para qué? Pues hombre, si no funciona el boli, hay que reclamar. La pela es la pela.


Luego te empiezas a encontrar consumiciones de discotecas que ya ni existen y que por algún motivo todavía por conocer las guardaste y no te las bebiste. Bueno, el motivo puede ser claro, aquel día ibas tan mal que ya no entraba ninguna bebida más, ni siquiera agua, así que cubatas de garrafón mejor no meterlos en el cuerpo. Todo eso, por supuesto, debe ir a la basura.


Luego te encuentras tarjetas de algún sitio que fuiste a comer, alguna moneda suelta donde no debía, tarjetas de metro antiguas que no sabes por qué no has tirado. ¡Como si pudieras entrar con ellas alguna vez al metro! Aunque yo me sé de uno que fue con un T-Mes caducado durante un cuadrimestre entero porque no se veía bien la fecha de caducidad…


En fin, que en casos más extremos la gente se encuentra pelos púbicos, condones, caducados por supuesto, que se habían quedado en el fondo de la cartera, bolígrafos, relojes, incluso alguno que otro se ha encontrado algún hamster metido en la cartera. Muerto por supuesto, pero que había comprado un día, no tenía donde meterlo, y ala, a la cartera. Y por esas cosas de la vida, cosas que pasan, se te olvida dentro y ahí se queda. Luego te preguntas por qué no te robaron la cartera aquel día que te la dejaste en el bar… En ese momento lo entiendes todo.


Total, que cuando te sacas de encima todas esas cosas, hamster incluido, la cartera pesa menos y vas como más ligero. Así que amigos lectores, vaciad las carteras, seguro que tenéis montones de pesos innecesarios. Por cierto, siempre es una buena excusa para cuando te pesas en la farmacia. “Joe tío, ¡cuánto pesas!”. Es que me pesé con la cartera…

3 dicen la suya

  1. disiulada dice:

    nen, parece mentira…pork eres katalan y ablas de carteras…pensaba k esa palabra os asustaba.
    por cierto, nosotras las mujeres no konfundimos karteras kon ombres caxondos.somos mujeres, lo sabemos todo.

  1. 14/04/2012

    […] La segunda prueba es la de la vista. Sinceramente, me la podrían haber hecho antes, porque si estás cegato perdido no ves nada en la prueba del videojuego, pero bueno. El caso es que te hacen mirar por una especie de microscopio y aparecen al fondo unas letras. Voy diciendo lo que voy viendo intentando descifrar el mensaje que están queriendo mandarme. “Llame a Robert Langdon“ – le dije a la doctora. “No entiendo absolutamente nada, podría ser un mensaje en clave del Santo Grial”. “Limítese a decir las letras y cállese de una puñetera vez señor graciosillo” – me contestó. Acerté todas las letras una por una. Tampoco me dieron premio ni caramelo. Y después de hacerlo, DESPUÉS, me preguntó si llevaba lentillas. Si las hubiera llevado tampoco hubiera importado lo más mínimo, seguía teniendo la tarjeta de crédito en la cartera. […]

  2. 01/08/2012

    […] Es una especie de ley de Murphy del mangoneo. Esto en Japón no pasa. Los japoneses ven una cartera en el suelo con billetes a rebosar y se pueden pudrir los billetes en el suelo que no los coge. Un […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.