¿Es cierta la leyenda de los butaneros?

¿Quién coño entrega una bombona en la playa?

¿Quién coño entrega una bombona en la playa?

¿Tienes una extraña querencia por el color naranja? ¿Cualquier cosa que tienes que cargar te la llevas al hombro? ¿No te fías mucho del gas natural? ¿Ligas más cuando sudas la gota gorda y el sobaquillo te huele a perros muertos? Si a todo has respondido que sí, ¡ojo! Tú también podrías ser hijo del butanero.

Tiene pinta de padre de familia. Pero la suya solamente.

Tiene pinta de padre de familia. Pero la suya solamente.

Mucho antes de que se inventaran los bancos de semen existía la figura del butanero. Como no se había inventado la fecundación in vitro, lo que se hacía era la inseminación sobre la vitrocerámica. Ahí, a lo salvaje. Igual este chiste es un poco apócrifo porque la vitrocerámica se empezó a comercializar masivamente después que se inventara la inseminación artificial, pero haced ver que no ha pasado nada. El caso es que hubo una época que el que se encargaba de los menesteres de criar niños era el butanero. Él traía el calor a la casa. De varias maneras.

¿Pero es esto todo realidad o es simplemente una leyenda urbana? ¿Era una fantasía recurrente en el imaginario femenino que ha sido sustituida hoy en día por el fenómeno de los calendarios de bomberos en pelotas? La pregunta sería, ¿cuántas personas conocéis vosotros que sean hijos de un butanero? ¿Y que sean hermanos entre sí sin saberlo? Yo la verdad es que no conozco ningún caso y el butanero que pasaba por mi barrio era de todo menos un símbolo sexual. A lo mejor era muy fértil y las señoritas del barrio que querían asegurar el tiro se lo fornicaban para engendrar una buena camada.

Podría ser tu padre.

Podría ser tu padre.

En Radio Patio corría la voz y cuando venía el butanero se corría a viva voz. Miles de chistes han surgido debido a esta leyenda del butanero triunfador, rodeado de marujas que le decían al buen hombre: “Métala solo hasta aquí que ya vendrá mi marido a meterla hasta el fondo” Todo esto pasaba en una época en la que era habitual que el hombre trabajara fuera y la mujer se encargara de las tareas del hogar. Hoy en día que trabajan los dos – a ser posible – no hay roce furtivo que valga con el butanero y la única que queda en casa es la abuela que por mucho que ponga mirada libidinosa no habrá nada que hacer con el joven mozo. “Por los viejos tiempos, Paco” “Que no soy Paco señora, que Paco se retiró hace eones; y déjeme la entrepierna, ¡quieta! ¡Mais!”

Además, ¿quién usa butano hoy en día? El uso de este tipo de gas ha caído en picado en los últimos años. Y con razón. Incómodo, caro y encima te hace criar más hijos de los que esperabas. Todo son desventajas. Así pues, la figura del butanero follador ha sido denostada por la sociedad y ha quedado solo como un vestigio de cuando eran los que partían la pana en el mundo del ligoteo doméstico y los cuernos con regalo. Lo siento chicas, ahora ya casi no pica nadie en las casas. Os tendréis que conformar con los testigos de Jehová. Y vienen de dos en dos. ¿Serán los próximos iconos sexuales del sexo a domicilio? Quién sabe.

Post inspirado en este tuit de Ntmec.

2 dicen la suya

  1. 15/07/2014

    Información Bitacoras.com

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  2. 19/12/2014

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