Prev gen (I): Assassin’s Creed a mi bola
Assassin’s Creed es un juego de Ubisoft, unos franceses bien colocados en la industria, ambientado en la época de las cruzadas. Esa época en la que la gente iba a luchar a Tierra Santa para quedar bien con su religión verdadera y única. Tu personaje es un señor llamado Altaïr que pertenece a la secta de los Asesinos. Una secta, que por otro lado, no buscó un nombre excesivamente sutil para pasar desapercibidos. «Vayamos con capuchas y así pasaremos desapercibidos. Pero nos llamaremos Asesinos para que no haya dudas». La historia tiene estas cosas.
Al poco de empezar la partida te das cuenta de que exactamente no es así. Tu personaje no es Altaïr, sino Desmond. Un chaval que vive en el año 2012 al que capturan y meten en una máquina llamada Animus que permite acceder a la memoria genética de tu cerebro. Es decir, eres una persona jugando a un videojuego que maneja a otra persona que está dentro de otra especie de videojuego. Según la teoría del juego, con esa máquina seríamos capaces de acceder a los recuerdos de antepasados tuyos. Eso sí, si no tienes antepasados molones expertos en escalar y matar gente pues no da para un jueguico. «Accediendo a la memoria de su antepasado… Fue sastre en Granada en 1750. No salió de allí en toda su vida» Y tienes un juego de Imagina ser tejedora ambientado en la Edad Media. Y eso no vende.
El juego se ve muy bonito, todo hay que decirlo. Para haber sido realizado en 2007, y la versión que yo tengo fue publicada en 2008 (PC), tiene unos gráficos bastante espectaculares. Ahora lo comparas con los nuevos y se nota la diferencia, pero sigue siendo visualmente arrollador. Te puedes poner a mirar paisajes subido en tus atalayas y disfrutar del viento rozando tus mejillas.Bueno, eso ya no que la inmersión en los juegos aún no llega a tanto. Los gráficos están tan chulos que se les olvidó una cosita así importantilla, una pequeñez: hacer el juego divertido.Y no es que sea aburrido del todo, pero tiene una pega importante: es repetitivo hasta la nausea. Y eso no sería un problema, al fin y al cabo no nos aburrimos de repetir las mismas pantallas del Mario una y otra vez. Lo es cuando hacer las misiones no es especialmente entretenido. Lo primero que haces es escalar una atalaya para poner los brazos en jarra al llegar arriba, ponerte la mano de visera y decir: «Ahí va pue cuanta cosa hay aquí por hacer». Entonces te marca las misiones para acceder a la memoria de asesinato. Estas son o bien hurto; o fisgonear; interrogar o matar gente porque un compi tuyo de la secta es un inútil. Para luego tener la información para matar un personaje importante. Porque el juego va de eso, matar gente. Con una historia detrás que como veis no os he contado porque sinceramente da un poco lo mismo.

El caballo es muy bonito, pero no cabe por las puertas de la ciudad. No los puedes meter dentro. Que se cagan y está feo
Con un poco de esfuerzo lo hubiera conseguido, la verdad. ¿Recordáis las memorias de asesinato de las que os hablaba hace un párrafo? Pues cuando consigues esa información ya tienes todos los datos disponibles para acometer tu asesinato a sangre fría. Suele ser alguien que está haciendo el mal y procuran que antes de matarlo, para que no tengas dilemas morales, el futuro asesinado realice algún acto reprobable. Quemar libros, envenenar a ciudadanos, matar a gente inocente, escuchar un disco de Juan Magan… Así tú llegas y eres el salvador. Luego cuando lo matas, antes de morir, te cuenta una historia. Y todos cuentan lo mismo. Lo puto mismo. «Estás muy equivocado, ay qué engañado estás, ganaremos igual, qué misterio todo eh, me muero pero no te cuento nada más porque sino el juego te dura dos horas»

Subir por los tejados mola. Pero te tienes que dedicar a matar arqueros o no podrás escalar nada. Oiarzabal no lo hubiera tenido fácil en la Edad Media
El juego en sí no es muy difícil. Está hecho para jugar con el botón de «Win Now» y si no eres muy torpe es fácil pasárselo. Hasta es difícil caerse de los sitios, porque si te pasas de un pie el borde de un tejado el personaje se da la vuelta y se engancha a él. Una máquina escalando. Tenía ventosas en las manos. La historia no tiene mucho. Descubres que tu maestro tiene un plan para dominar el mundo y aparecen elementos sobrenaturales. El final es un MEH como una catedral que lo deja todo abierto para hacer las secuelas que luego han hecho y que algún día jugaré. Como todos esos juegos que tengo en Steam comprados por impulso. Supongo que jugaré cuando sean retro.
Nota: Pero de nota a pie de página. Que no van numeritos. Que no es un análisis.
2 Respuestas
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Valora en Bitacoras.com: Si estáis al tanto del mundo videojueguil ya sabréis que por estos días está el E3, la feria más importante del videojuego. Si no estáis al día y no habéis pasado del post solo por el título, ahora ya lo sabéis. En estos mome…..
[…] de los demás no deberían influenciarme. En el primer episodio de esta sección os hablé de Assassin’s Creed y he tardado un año en recuperar la sección. No está mal. Hoy toca Thomas Was Alone, uno de los […]