Especies adaptadas a la temperatura primaveral del metro

Los empleados del metro quieren a los ciudadanos, los aman, los adoran y por eso nos cuidan como niños cada vez que abrimos sus puertas para adentranos en ese mundo monótono de próxima parada: “Laquesea”. ¿No se cansa la mujer que dice las paradas de decir cada día lo mismo? Al final voy a pensar que están grabadas. Pero la cuestión no es esta, la cuestión es que han conseguido crear un clima propio dentro de sus vagones con lo cual solo unas pocas especies privilegiadas han conseguido adaptarse al medio. Veamos con unos ejemplos ilustrativos cuáles son esas magníficas especies:



Ejecutivos agresivos: Como se puede apreciar en la foto, estos ejecutivos cogen diariamente su transporte preferido con sus mejores galas. Su camisa blanca, su traje negro, su nariz picuda… Con ello se dirigen a la oficina felices y contentos porque en el metro, por fin, han encontrado su hábitat natural. El primero, como podéis ver, es el jefe; y los que le siguen son los típicos trepas dispuestos a darle la cuchillada en cualquier momento. O el picotazo.



Abuelos canosos: En la imagen de arriba podéis observar uno de los abuelos cascarrabias que puede encontrarse uno en el metro. A pesar de sus canas tienen enormes fuerzas y quién no se levante a dejarles sitio en cuestión de segundos será azotado con un bastón, o en su defecto, por las fauces oseznas.



Estudiantes universitarios: Carne de cañón del futuro. Quién lo diría con tantos estudios. Las ganas de azotar palos de las consultorías y grandes empresas para vender la piel de estos entrañables estudiantes al mejor postor no dejan de mostrar que estos seres han sido capaces de adaptarse a las extremas temperaturas del metro. Su joven y frondoso pelaje les ha permitido sobrevivir durante años de carrera. Aunque el mercado laboral esté deseoso de hacer sangre de ellos a la más mínima posibilidad.


Sí, señores del metro. Cuando no estén los vagones a rebosar y la gente adosada entre ellas cuales mejillones en escabeche enlatados, pueden quitar la temperatura del aire de frio polar a algo más llevadero. Gracias.


P.D: Idea parcialmente sacada de un chiste del gran Carlos Areces en el Jueves de hace la tira de tiempo.

8 dicen la suya

  1. a Proud student of English dice:

    jajaja tienes toda la razon te apoyo en la parte de “de frio polar a algo más llevadero” aunke si no es super aire aondicionado es porke esta dañado y tenemos q calarnos ese calorooon!
    jajaja buen post
    bye

  2. santiqf dice:

    interesante y curioso el post jaja como la vida misma! un saludo!

  3. morri dice:

    a proud student of english: Lo que pasa es que solo tienen dos temperaturas: calor infernal y frío polar. El día que tengan un termostato será la ostia en verso. Gracias ^^

    Santiqf: Gracias! ^^

  4. el loko de perez dice:

    pues el post esta bien… lastima que en granada no tengamos metro… con lo que me gusta a mi ser un superviviente… po favó… si voy andando a todas partes… madre mia…

    Morri el crack super saiyan definitivo!!!

  5. morri dice:

    el loko de pérez: Muchas gracias. Cuando me levanto por la mañana cumplo totalmente tu definición de mí, me levanto transformado en super saiyan con los pelos para arriba. Hoy me he levantado como Trunks en tercera transformación.

  6. Jean Bedel dice:

    Yo lo del metro lo llevo con resignación. No tengo más narices que cogerlo, así que me armo de valor y pa dentro que voy. Yo soy del grupo de ejecutivos agresivos, pero para mi desgracia no soy el jefe ni los trepas. Simplemente el pringao.

  7. tocamesousCAT dice:

    Ojalá hiciera frio en el metro de Barcelona (o en mi linea, vamos)!

    Desupués de tantos años como usuaria he llegado a adaptarme al complejo de sardina enlatada, pero creo que nunca me acostumbraré al calor infernal ni a la fauna tocacojones de cada mañana…

  1. 11/12/2013

    […] La persona de sexo indefinido de la foto se nota que ha escogido una hora de baja afluencia del metro; en hora punta esos pinchos imaginamos que estarán llenos de ojos, dedos y otras […]

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