Fauna del bloque: El vecino manitas

Ante todo, antes de empezar, os voy a pedir perdón por la falta de posteo de estos días, ya que he visto que algunas personas me habían pedido el volver a postear. Por no hablar de las promesas de tangas usados y demás ofrecimientos impuros que he recibido al e-mail. Pero como eso es lo habitual, no voy a contarlo. Por cierto, si me envía alguien un tanga que al menos no esté usado que luego sirve para un regalo la mar de majo. Pues bien, no he podido actualizar porque he estado ocupado todos estos días debido a una visita esperada, pero ya he vuelto. Aquí estoy para contaros paridas como la de hoy, una nueva entrega de la fauna del bloque.
Hoy os hablaré del vecino manitas porque además, precisamente, hoy lo he sufrido yo mismo en mis propias carnes. Esta mañana estaba yo tan feliz durmiendo en mi cama, soñando cosas porn… Soñando con angelitos con liras melodiosas y de repente unos martillazos golpearon mi sueño. «Yo juraría que anoche no bebí, así que no puede ser resaca» Pensé yo. Al momento caí en la cuenta y por poco me cargo el dinero que tengo en el banco. Chiste del día que dejo para que reflexioneis y por favor, no me lancéis martillos, por ahora. El caso es que había un hombre o mujer o perro martilleando a la altura de la cabecera de mi cama pero dentro de su casa. De un salto yo grité: «¡¡¡Me cago en la puta Bricomanía de los cojones y la madre que la parió!!!« Cuando uno tiene sueño tiene menos sentido del humor…

Así que tenemos que los vecinos manitas se dedican a tocar los huevos masivamente al bloque entero cuando la gente lo que querría es estar durmiendo. No estamos hablando de las obras en el bloque, que es para otro tema, sino de los vecinos que por su cuenta y riesgo y sin ganar dinero a cambio se dedican a torpedear el sueño del vecindario o simplemente el bienestar casil que todo el mundo querría para sí. La culpa de todo esto lo tiene el programa, ya mencionado, llamado Bricomanía. Este programa ha permitido que lo que antes se consideraba profesión, llámale carpintería, llámale albañilería, ahora es un hobby la mar de mono. ¡Con lo bien que estaban antes montando maquetitas que no hacían ruido! Nada, ahora a montar estanterías, armarios, barandas, asientos, reactores nucleares… En fin, de todo.
Lo que resulta curioso es ver el balcón del vecino manitas, que lo tiene a tope de herramientas que no sabías ni que existían. Hay alguno que tiene algo más de espacio e incluso se ha puesto una hormigonera. «Por lo que pueda pasar, si se cae una pared qué eh». Pues si se cae una pared será probablemente porque ha dado más martillazos de la cuenta, que su mujer se va unos días al pueblo a ver a la madre y cuando vuelve se pierde dentro de su propio piso. «Es que el otro día me puse a cambiar paredes y oye, es un no parar, como comer pipas, empiezas y no acabas». Y ala, toda la distribución de la casa cambiada para siempre.

En fin, que tener un vecino manitas es un sufrimiento para todo inquilino de un bloque de pisos y sobre todo para esas personas dormilonas que prefieren quedarse dormidas hasta las tantas que bajar a pasear al perro y a comprar el periódico a horas en las que aún no están puestas las calles. País…
P.D: Por cierto, como me pasé hace tiempo a la nueva versión de Blogger, supongo que os habréis fijado en el tema etiquetas que sale al final del post. Aún no está bien preparado todo, pero en algunos posts, si clickáis en la etiqueta, os llevará a todos los posts relacionados con el tema que he escrito hasta la fecha. Así que si clickáis ahora abajo, donde pone Etiquetas: Fauna del bloque, podréis ver todos los posts de fauna del bloque que hay en la web ahora mismo. Espero que os sea de utilidad.