Leyes no escritas de un supermercado

Supongo que muchos de vosotros, por no decir todos, habréis ido a comprar alguna vez a un supermercado. Yo, además de comprador, en verano soy reponedor, así que me puedo fijar aún más en la gente que acude y en sus comportamientos. Ya hice posts sobre la fauna, como los “señores”, las “señoras” y los “manguis”; pero hoy me quiero centrar en las leyes no-escritas, en aquello que hace la gente con patrones de comportamiento y que nadie ha obligado a que sea así.


Por ejemplo: La amabilidad de una persona en la cola es inversamente proporcional al número de bultos que tenga la otra persona. Es decir, si una persona lleva poca compra, la amabilidad de la otra para dejarle pasar aumenta. Pero imaginaros por un momento una mujer con una compra de un carro a tope pidiendo paso. No se la comen porque no pueden que si no, ya veo una cazuela en medio del súper y ritos macabros con tambores sonando mientras los compradores bailan alrededor de la osada mujer…


Otra ley universal es esta: La cola de al lado siempre corre más que la tuya. No falla, es una ley de Murphy universal y sabes que siempre pasará, por eso siempre has de tener en cuenta antes de elegir una cola estas tres premisas: la pinta de espavilada de la cajera, la pinta de espavilado del comprador y el número de bultos de los de delante. Si tienes en cuenta eso, nunca te equivocarás de cola. Eso sí, ha habido casos de gente que cambiando de cola se ha quedado hasta la hora de cerrar. “No, no, que esa va más rápido”. “No, no, la otra”. Y así hasta las 9 y media de la noche, que estaban contando las chicas el dinero de las cajas y aún se estaban decidiendo por qué caja pasar…


Hay otra ley que es más para reponedor que para comprador y es esta: “Si una persona te pide por un producto que no está en la estantería, fijo que la caja que pide está en el palé más lleno y abajo del todo”. Y es que no falla. Y si además le preguntas a esa persona si se puede esperar a que desmontemos el palé, te dice que no, que tiene prisa, que se va ya para su pueblo. Eso, de vacaciones y con prisas, las vacaciones son para relajarse…


Hay otra ley, que cuando estás comprando te puede pasar, es cuando tienes mucha prisa. Las prisas son malas consejeras, todos lo sabemos, pero además, el destino y la suerte son muy cabroncetes con las prisas, es decir basta con que tú tengas prisa para que justo cuando te vayan a cobrar, o bien se estropea la caja, o bien a la chica le entra un retortijón y se va al lavabo, el caso es que tienes que cambiarte de cola, y no sólo eso, sino que además, la cola nueva está a tope. Y la cajera es poco espavilada. Todo se junta. Luego dicen que hay robos en los súpers…


En fin, que leyes hay muchas, en el súpermercado pasan veintemil cosas que sería imposible enumerar ahora, pero que seguramente, en caso de llegarme a la cabeza, provocarían un segundo post de leyes no escritas del supermercado…

5 dicen la suya

  1. Ed Crane dice:

    Yo tengo una regla personal más que añadir: cuando vas expresamente al supermercado a por algo que necesitas con extrema necesidad, en primer lugar, el supermercado siempre está lleno de gente. En segundo lugar, nunca está lo que necesitas. Así que después de media hora de buscar por el supermercado desesperadamente y de esquivar carritos de la compra a diestro y siniestro, sales del supermercado de vacío y maldiciendo a toda la familia de la marca en cuestión; cuentan por ahí que incluso se oye mencionar en algún supermercado a algún cliente descontento la figura de la madre del reponedor del momento.

  2. Laraima dice:

    Pues si, puedes tirarte todo el dia en la cola, y ya echate a temblar si la cajera conoce a alguna de las marujas de la cola, porque el cotilleo está asegurado.

    Y después los de atrás, que te dan con el puñetero carrito, te aplastan y te dejan los tobillos casi en carne viva.

    La compra a domicilio es una buen opción en estos casos.

  3. Jean Bedel dice:

    Algunas leyes más:

    – Siempre hay maniaticos (como yo) que miran todas las caducidades e incluso deshacen todo el mostrador para coger el producto de más larga caducidad.

    – Casi siempre que dudas entre coger un carro o una cesta, al final siempre se necesita el carro.

    – Nunca vayas a comprar un producto que tienes dudas que esté en la gran superficie porque en un alto porcentaje de las veces no estará.

    – Gran superficie no es igual a precios baratos.

  4. jose dice:

    Típica cola en la que no hay nadie excepto una viejecilla que ya tiene las cosas puestas en la cinta. ¡Perfecto! Te pones ahí pero…

    – La viejecilla coge una bolsa.
    – No se le despegan los lados, ay ay, si es que.
    – Consigue abrir la bolsa.
    – Coge los productos con un cariño que ni a sus nietos.
    – Los mete ordenadamente en la bolsa.
    – Se le acaba la bolsa, vuelta al punto 1.
    – La cajera, después de arrancarse a sí misma el pelo y arañarse la cara, la ayuda con las bolsas.
    – Con toda la compra embolsada, se dispone a pagar… con tarjeta.
    – Le da la tarjeta, pero se le olvida el DNI.
    – Coge un monedero milenario que guarda en el carro y le da a la cajera el DNI.
    – La cajera pasa la tarjeta por el lector, y éste no funciona.
    – La pasa otra vez, y no funciona.
    – La cajera llama a la encargada.
    – La encargada le da un cursillo acelerado de uso de lectores de tarjetas a la cajera.
    – La tarjeta no tiene suficiente dinero para toda la compra.
    – La vieja pasa por estados de incomprensión, intento absurdo de negociación (si me faltan sólo dieciocho eurilloooos…), angustia, ira, aceptación.
    – La abuela abre las bolsas y medita sobre qué productos va a dejar.
    – Cuando ya lo ha decidido, la cajera se acuerda de que ya ha salido el ticket, luego para devolver cosas tiene que ir a la caja central.
    – Lo malo es que no puede salir de la caja sin pagar para ir a la caja central.
    – La encargada tiene una idea brillante: le descambia los productos a distancia utilizando la megafonía del supermercado.
    – Siete horas más tarde, por fin es tu turno, pero no avanzas, ya que te ahorcaste hace cinco horas usando el cartelito de “máximo 10 productos”.

  5. Anonymous dice:

    -Consejos para ir rápido en el super.
    1-Haga una lista en casa antes de ir, a ser posible de 10 o menos productos. (Eso también le permite controlar el gasto)
    2-Vaya a comprar solo, sin familiares, y cojá solo lo que hay en su lista.
    3- Elija una cola donde no haya abuelas, ni madres, la cola perfecta es una donde solo hayan hombres y no estén acompañados.

    Si no puede evitar que su mujer también venga de compras, preparesé a un día muy largo en el super, para distraerse, coja un buen surtido de condones y cuando los demás compradores no miren vaya echándolos en sus carros, al menos usted se entretendrá mientras ella compra.

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