Los regalos por puntos de los bancos

¿La bolsa o la vida?
Relacionar la palabra “bancos” con “regalos” es todo un atrevimiento por mi parte. Si hay unas entidades dispuestas a regalar pocas cosas son los bancos y las cajas. Sólo hay que ver cómo retienen a los bolígrafos que te dejan para firmar. Ahí, atados a la mesa. Seguramente con un ancla de diez toneladas debajo, por si a alguien se le ocurre arrancar el cable de acero que sostiene el boli a salvo de gorrones. No se vayan a arruinar los pobrecitos. En uno le pusieron una alarma como las de los móviles del Media Markt. “¡Encima que firmo la hipoteca me toman por ladrón!” – Sollozaba un padre de familia. En definitiva, los bancos son de la virgen del puño por regla general, pero para lavar su imagen tienen lo que se llama: los regalos por puntos.
Los bancos regalan cosas por norma general para captarte como cliente. Te llaman con cantos de sirena: “Tenemos un ordenador pa tiiii” “Teeeeneeemosss una equisbooossstrescientossesentaaa” “Tenemos ganasss de comerte los higadilloooossss, uy perdón, esto no era”. Tú entonces picas y domicilias tu nómina en ese banco tan generoso que te da un regalito sólo por poner tu dinerillo allí. Pero una vez ya te han captado, pagan con creces ese regalito tan altruista que te hicieron al pasarte a su banco. Comisiones de tarjeta, comisiones por transferencia bancaria… Te dan tanto por culo con las comisiones que al final les terminarán llamando no comisiones, sino comisioneros.

Así pues, para que no te des demasiada cuenta de la sangre que te están chupando continuamente, te ofrecen unos regalitos en forma de transfusión consumista. Por cada compra que hagas con tarjeta, el banco te dará unos puntitos que una vez acumulados podrás canjear por maravillosos regalos como una espumadera, un mondador de dientes o una libreta de Bob Esponja. También regalan teles, pero para conseguirla por lo menos tienes que haber comprado un yate a toca teja con la visa. Vamos, que esa pobre persona que se compra un yate sin necesidad de pedir crédito, dice: “¡Anda! Por fin consigo la tele con los puntos, no llegaba a fin de mes y ahora por fin podré ver el fútbol en casa y no desde el cristal de fuera de la taberna de Paco”. Lo típico.
Esto puede provocar no pocos obsesos del pago con tarjeta. Que hay algunos que pagan el pan con la visa con tal de acumular unos puntitos más. ¿Y tanto esfuerzo para qué? Si la mayoría de regalos que se pueden conseguir con los puntos son objetos chorras. Que yo que creo que los inventan nada más que para regalarlos con los puntos porque no hay manera de rentabilizarlos en una tienda. Hay moldes para hacer bombones; abridores multiusos que tanto te abren una botella como te cortan las uñas de los pies; un conservador de hierbas aromáticas; dispensadores de cápsulas de café… ¿Quién inventa estas cosas? ¿Un prejubilado de Televisión Española? 
Cuando la nevera ya no es
suficiente
Posiblemente, muchas personas preparan su ajuar con estos fabulosos objetos que regalan con los bancos. De vez en cuando se encuentra algún utensilio apañado que ni te imaginabas que existía. Como los enfriadores de botellas. Que también existen las neveras es algo que quizá el inventor no sabía, pero ahí están, cumpliendo una función. Cualquiera que sea ésta. En definitiva, pasearte por el catálogo de regalos del banco es como caminar por los pasillos de un bazar chino, en el que hay un montón de cosas que parecen útiles que al final nunca compras; pero eso sí, en el catálogo del banco no te vigila un señor como si fueras un ladrón en potencia: aquí los ladrones habituales son ellos.
Mientras tanto van dando sus regalitos a los clientes que desgastan más la barra magnética de la tarjeta de crédito, los bancos y cajas siguen haciendo esa gran obra social llamada usura. Esa que hace que la gente que no puede pagar el piso en el que están viviendo, no sólo se lo embargan; sino que además le mantienen la deuda. Lo que se viene llamando ser puta, poner la cama, que te revienten el culo y luego se te meen encima. Pero eh, se consiguen unos conjuntos de ollas que van la mar de bien para cuando vienen visitas. Son muy majos. En serio.

2 dicen la suya

  1. consumida dice:

    …Y no olvides que hay un límite de tiempo para consumir dichos puntos…de eso ninguna empresa o banco, x + buena que parezca, se libera; obvio; porque pierde.

  2. morri dice:

    consumida: Pues eso no lo sabía. Pensaba que los puntos que tenía del banco no me los quitan hasta que los gaste. Que yo sepa es así porque hace mil años que no los uso y sigo teniendo. Los de los móviles sí que creo que caducan.

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