Sonarse los mocos


Llevo varios días dándole vueltas al tema de sacarse los mocos. No me malinterpretéis, no es que haya estado haciendo pelotillas con los dedos mientras mantenía una conversación dicharachera con alguna chica que jamás volverá a darme la mano. “Raspas” – fue la última palabra que me dijo hasta que cayó en la cuenta. En fin, que no era eso. Sino que estaba planteándome seriamente hablar de este tema que tanto nos aflige cuando estamos resfriados. Sin saberlo, yo mismo me estaba condenando a tener un señor catarro con mocos incluidos. Supongo que mi cuerpo quería que me documentara perfectamente para este post. No pasa lo mismo cuando intento documentarme para un post sobre hacerse rico con la Primitiva, ¿por qué? ¿POR QUÉ?


El caso es que estoy constipado y ya no digo que tengo mocos, sino que tengo bgogos. Ya se sabe. Puede que sea una de las sensaciones más desagradables que puede tener uno al intentar hablar y sonar como si fuera un muñeco antiestrés. Y de paso te ahogas por el camino. Un día un amigo mío nos dijo: “Be ahoggo” Y todos saltamos al unísono: “¡Ve al médico! ¡Corre! ¡Ponte la mascarilla de gas! ¡Lucha por tu vida! ¡No te olvidaremos!” Y él nos dijo: “Dó, dsolo dengo bgogos” Y seguimos gritándole como desesperados para que salvara su vida sin esperar más.


Sí, porque hubo una vez un hombre que se le acumularon tantos mocos en la nariz que se le hizo un molde de su cara con ellos. Está esperando a ser famoso para que se lo acepten en el Museo de Cera. De todas formas, a nadie le gusta hacerse una mascara moquil, con lo cual en algún momento de tu resfriado te los tienes que sonar. Y sacarlos con fuerza. Como si te fuera la vida en ello. Y eso te lo enseñan de bien pequeño cuando los niños se dividían en dos tipos: los que los sorbían y los que los dejaban colgar como estalactitas.


Los que los sorbían todavía existen de mayores. ¿Quién no ha visto a nadie en un lugar público, que ha olvidado los pañuelos en casa y se tira todo un viaje de tren sorbiéndose los mocos? Prrrssfsfffff, prrsssffffff. Todo el rato. Y la gente mirándose entre sí. Prrrssshhshshshffff. Caras de asqueo. Chicas que nunca jamás podrá ligarse. Hombres sensibles vomitando. Prrsssahahhshsffffff prrsff, prsfff. Una ligera agüilla que no quiere volver hacia las cavernosas fosas nasales. Hasta que el antebrazo del hombre se acerca a su propia nariz, poco a poco, poniendo en peligro la suave camisa de lino que lleva puesta. “¡¡¡Noooo!!!” – grita alguien al fondo. “¡Salve la camisa! ¡Yo tengo pañuelos de papel! ¡Pídalos, no se corte!” Una tensión en el tren…


Los otros niños eran los típicos que se hacían llamar “mocosines”, casi como los zapatos. ¿Quién no ha tenido un mocosín en clase? Siempre había algún niño que era capaz de fabricar más mocos que el fantasma verde amigo de los Cazafantasmas. Aunque no estuvieran resfriados. Daba igual, siempre tenían mocos. Por alguna razón debían de creer que esa sensación de liquidillo recorriendo su labio superior era lo normal a esas edades. Pero no, niños, no. Al menos coged un pañolico y sonaros los mocos un rato. Lo que pasaba es que cuando se daban cuenta, cogían la bata reglamentaria del colegio, se pasaban la manga por la nariz y prsrffffff… ¡Mocos fuera! ¡Bata acartonada! ¡Bravo! Al cabo de cinco minutos la nariz seguirá echando mocos, como si de la fuente de la Font Vella se tratase.


En la gente mayor esto no existe. ¿Por qué? Porque la gente se suele sonar los mocos. ¿Cómo? Os preguntaréis. Bueno, si os lo preguntáis es que aún sois mocosines de parvulario, pero en fin, yo os lo explicaré. Después de realizar una tesis doctoral en Ontario sobre los hábitos humanos en el arte de extraer sustancias viscosas de origen biológico de la pituitaria – así se llamaba el estudio, había que justificar la subvención – puedo afirmar categóricamente que la gente se suena de esta manera: con un pañuelo de papel, con un pañuelo de tela, con las mangas de la camisa o usando un magnífico dedo. Veamos pues, cómo son estas opciones.


Usar un pañuelo de papel es la forma más higiénica de sonarse los mocos. Coges un fabuloso pañuelico, te lo acercas a la nariz, lo abres convenientemente y… Prrafafffashmmmmaasshhhh. Etcétera. Lo cierras, lo conviertes en un moñigo viscoso y húmedo y lo tiras a la primera papelera más cercana. ¡Un momento! ¿Qué me he dejado por el camino? Sí, mirarlo. ¿Por qué miramos todos el resultado al sonarnos los mocos? Es decir, te puedes sonar y tirarlo sin más. Pero no, abrimos el pañuelo y lo miramos diciendo: “¡Vaya! ¿Todo esto era mío?” Y no sólo eso, ¡si hay gente al lado se enseña! Y no acaba ahí, ¡si nos lo ha prestado alguien se lo devolvemos! “Ten, ya estoy, gracias”.


Esto último suele ser la mar de divertido si te han prestado un pañuelo de tela. Aunque… ¿Eso alguien lo hace? Es más, a alguien que le ofrecen un pañuelo de tela, ¿lo acepta? Normalmente la gente que lleva un pañuelo de tela en el bolsillo, y encima está resfriada, lleva el pañuelo hecho un buñuelo y cuando lo abre hasta cruje. “Te dejo mi pañuelo, está como nuevCRACK CRACK CRACK” He visto revistas porno de amigos que sonaban mejor al pasar página. Rectifico esto último. No, pero el pañuelo sonaba fatal.


Eso sí, hay momentos en los que los mocos tienen situaciones desesperadas. Como dejarlos caer se deja de permitir a partir de los cinco años, más o menos, dependiendo del grado de responsabilidad de los padres; hay que hacerlos sonar en algún momento. Así que hay gente como la del tren de unos párrafos más arriba que si no les dejan ningún pañuelo no dudan en usar las mangas de su camisa, jersey, camiseta o el vestido de la compañera de al lado que tengan más a mano. Cualquier cosa vale antes de notar esa agüilla desagradable caer por la comisura de sus labios. La gravedad tiene estas cosas. Esto hace que estas personas jamás sean saludadas con un abrazo, un cariñoso gesto en el hombro o… Bien. Estas personas nunca jamás son saludadas por nadie. Ni siquiera por su madre.


Para acabar nos quedan los futbolistas. ¿Cómo? ¿Que no los había mencionado antes? Sí, hombre, sí. Son los que se sacan los mocos con un dedo. Pero no porque se lo metan en la nariz, sino porque tapan una sola fosa nasal y prrsfsfffhhhhhfff. Ya está regado el césped del campo. Los futbolistas son auténticos expertos en este arte de sacarse los mocos sin pañuelo ni nada que se le parezca. Bueno, en eso y en escupir justo cuando les enfoca la cámara. Son tan refinados… El caso es que usan una técnica milenaria que no siempre es posible utilizar, ya que no me imagino a nadie en un autobús que está haciendo prsffh a cada minuto y de repente suelta el moco en el zapato de una señora. No es plan. Además, tiene un efecto secundario: se puede quedar un péndulo colgando y sin pañuelo hay que usar la manga y… ¡La gente del autobús tiene un límite!


Así que en esos planteamientos se encuentra uno cuando tiene la sensación de que su nariz va a explotar por exceso de mucosidad. Por suerte, yo en casa tengo pañuelos de papel de sobras y tiendo a no mirar el contenido. Tampoco a enseñárselo a las visitas. “Mire, mire, ¡tiene forma de cisne!” no es la mejor frase para la hora del té. Suponiendo que en mi casa haya “hora del té”. Y esa es la moraleja de hoy, niños; cuando tengáis mocos: no los enseñéis a los vecinos. Está feo.

11 dicen la suya

  1. dra jomeini dice:

    AAAAAAAGGGGGHHHHH, los mocos es lo peor de mi profesión. Has olvidado una forma de sacarlos. Los anestesistas, antes de quitar los tubos, te meten un aspirador para retirar toooodo el moco. Es lo peor de lo peor…

  2. Lee Postmortem dice:

    Si, esas extrañas sustancias segregadas desde nuestras cavidades nasales son tan misteriosas , que es casi una muestra de un instinto primigenio el mirar una vez haberte sonado la nariz, quien sabe que maravillas podríamos perdernos de no hacerlo.

    Una asombrosa adaptación cuyo origen yace perdido en el tiempo…

    Genial como siempre Morri, excelente post, como el de la tauromaquia que me perdí hace poco.

  3. morri dice:

    dra jomeini: Menos mal que cuando lo hacéis estamos dormidos, ¡que sino os lo pedimos para llevárnoslos a casa!

    Lee: Sí, se forman imágenes. Hay gente que luego va a cuarto milenio porque ha visto alguna virgen o algo formada con sus mocos. Tiempo al tiempo. Y muchas gracias! ^^

  4. Ramón dice:

    En el barrio chino de Nueva York (hace muchos años), vi a un chino sonándose a lo futbolista. En Japón, sorber está bien visto. Será cultural, como las corridas (de toros, me apresuro a aclarar)

  5. morri dice:

    Cierto, hay cosas que son culturales. En la India creo que era, es de buena educación escupir en público. Y los taxistas llevan un vasito relleno de escupitajos donde van demostrando lo educados que son. Lo que no quita que sea asqueroso, como las corridas (de toros y, bueno, de todo tipo XD).

  6. Anonymous dice:

    Me encanta, hace tiempo que vengo leyendo los post y creeme que me parto, hoy pense en opinar.. porque si te das cuenta al parar el semáforo si miras al de al lado esta con el dedo en la nariz, mirando a ver lo que pesca, es graciosisimo y a la vez asqueroso. Gracias :)

  7. Malagueña dice:

    soy la anonima de antes, ahora con nick, jeje

  8. morri dice:

    Muchas gracias Malagueña. Sobre el tema de los semáforos hasta hice una encuesta ;) Seguro que te interesa, te paso el link donde preguntaba a los lectores si se sacaban o no los mocos en los semáforos.

  9. Malagueña dice:

    Lo acabo de leer, muy bueno morri. Pero claro no se puede esperar algo menos de ti, me gusta tu forma de expresarte y la forma que tiene de contar las cosas, bueno sigo que tengo muuucho que leer. Bss

  10. morri dice:

    Muchas gracias Malagueña, vas a hacer que me ruborice :P

  11. Jessica dice:

    Me gusta tu artículo! Llevas totalmente razón!

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