Creer en AXE


Hace veinte años no sé como era la popularidad de AXE entre los consumidores españoles y del mundo en general. Aunque parezca que la marca lleva con nosotros toda la vida, ésta nació en Francia en el año 1983. Nació el mismo año que yo, es un dato. Pero de una época a esta parte, por lo menos más de diez años, la marca es muy popular entre los jóvenes gracias a una campaña publicitaria acertada: Con AXE ligarás un cojón. El famoso efecto AXE es como una religión en la que has de creer y tener fe; y las mujeres vendrán a ti y te violarán sin compasión.


Mucha gente se lo cree y se echan el bote entero de AXE por las axilas, el pecho y hasta por el escroto, a ver si así funciona. Pero hay que tener en cuenta dos cosas: 1) El exceso de desodorante provoca desmayos, toses, vómitos y demás efectos secundarios en la gente de tu alrededor y 2) El desodorante tampoco hace milagros. Si ese desodorante tiene feromonas de caballo para atraer a las hembras, como mucho atraerás a las hembras de caballo, pero no a las humanas.


A pesar de que todo el mundo sabe que la publicidad es engañosa, la gente se lo pone. Incluso yo también me lo pongo. Huele bien en dosis pequeñas. Pero una cosa es ponérselo porque huele bien y otra cosa es ponérselo con intenciones de imitar el anuncio. Si en todos estos años que llevo usando el desodorante, hubiera pasado todo lo que menciona la publicidad y el famoso efecto AXE me habrían pasado todas estas cosas:


– Una chica me habría hecho el Boom Shaka Wahwaaah. Eso me habría provocado un susto de enormes proporciones al ver que una chica normal después de aspirar el aire a mi alrededor se pusiera a bailar sin música y gritando el Shaka Waahwahh me tocara el culo. Aparte del susto, en los anuncios ese tipo de atracción solo parece funcionar con tías buenas. ¿En la realidad no te asaltaría cualquier tipo de tía? ¿Nadie habla de los posibles efectos secundarios que podrían ocurrirte con tu propia madre? Agh. No penséis.


– Me habrían lamido el sobaco por la calle. Que un día que vaya depilado, pues aún. Pero con pelo y todo… Una cosa es que el AXE tenga supuestos efectos sobre las mujeres y otra muy distinta es que las vuelva locas de remate.


– Una turba de mujeres enfervorizadas adictas al tuppersex me habrían perseguido por la calle. En los anuncios un simple olorcico a AXE ya llama la atención a las féminas. Incluso puede atrapar a un montón de ellas, que se pelearían por ti sin dudarlo un instante. Claro que si todos los hombres llevan AXE ganaría siempre el que estuviese más cerca. Así pues las calles estarían llenas de grupos de mujeres que perseguirían a un hombre con desodorante durante unos segundos hasta cruzarse con otro. Y así sucesivamente. Las mujeres no irían a trabajar. Y los hombres tendríamos miedo de salir a la calle.


– Me habrían presentado a una chica y esta habría seguido el camino del desodorante hasta donde yo le hubiese marcado. ¿Recordáis el anuncio de márcales el camino? AXE nos enseñaba un truqui para conseguir que las chicas se arrimaran al lugar divertido de las relaciones humanas. Qué fino soy cuando quiero. Así pues, tú te echabas desodorante por el sobaquín y seguías echando por el pecho, el ombligo y bajando. De esta manera conseguirías marcar el camino perfecto. “Señorita, siga el olor”. Decir esta frase con AXE, aunque pueda parecerlo al ver el anuncio, no es recomendable. Es probable que termines tú siguiendo el olor, pero del container donde te tirará.


Todas estas cosas no pasan. Por desgracia, añadiría. Lo que se ahorraría uno en cortejo, charlas y demás parafernalia del ligue. Sería curioso ver en la discoteca a todos los chicos caminando con los brazos en alto. “Yo llevo Marine” “¿Quién quiere Atlantis?” “Pulse es el mío, nenas”. ¿Quién da más? Lo que pasa es que el desodorante no es que atraiga a las mujeres, es que al menos no las espantas. Aunque aún alguien me dirá que el olor a tigre y a feromona candente humana funciona como en el reino animal. Entonces, se iría al garete toda el montaje publicitario. Tanto trabajo para nada.

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