Juegos de mesa: La herencia de Tía Ágata

Hoy tengo el honor de presentaros una nueva sección en El mundo está loco: los juegos de mesa. Hoy en día los juegos de mesa han caído en desuso. Antes, cuando había una reunión familiar o de amigos se disponía del juego de mesa de moda del momento (récord de complementos nominales) y así se echaba el rato. Ahora se han puesto de moda los llamados “party-game” para las consolas como el Singstar y demás, o bien los famosos juegos de la Wii como el Wii Sports, Wii Fit o el Wii quién me mandó a mí a hacer ejercicio. Estos juegos son divertidos a la par que consiguen nuevos clientes en las urgencias del hospital. “Mi hombroo, mi hombrooo, ¡aquél era el saque definitivo!” “Abuela, déjelo ya, luego le ponemos el de boxeo y descansa” Nietos con mala leche también hay.

Los juegos de mesa antiguos no tenían esa sofisticación, pero eran mucho más entrañables. Por lo tanto en la sección que nos ocupa se hablará de los juegos de mesa míticos que han existido jamás. Y voy a empezar, precisamente, por uno no tan conocido, pero que sí fue el último que se compró en mi casa: La herencia de Tía Ágata.

El argumento

El argumento de la Herencia de Tía Ágata se puede resumir en dos lineas. Bien, mejor dicho. El argumento de la Herencia de Tía Ágata SON dos lineas. Tenemos a una tía ricachona, se llama Ágata como habréis podido deducir y de repente va y se muere. Como vieja rica ha dejado una suculenta herencia que todos sus allegados quieren conseguir. El juego consiste en ver quién se apodera de ella antes de que el detective, y por qué no decirlo, Hacienda, se enteren de lo que pasa. Los personajes lucharán entre ellos para conseguir salir de casa sanos y salvos y como únicos herederos.

Los personajes

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Como para encontrar fotos ya hechas de este tipo de juegos es tan difícil, he decidido hacerle yo mismo una foto al elenco de personajes que puebla el juego de la Tía Ágata. Si ampliáis la foto podréis verlos a todos, incluída la malograda Ágata. Veamos uno a uno los personajes:

El gato: Gran candidato a la herencia. Sin duda, todo el mundo ha visto noticias de señoras mayores que han dejado al gato como único heredero y marajá de las alhajas. Uno se imagina al animal peludo poniendo la patita delante de los sirvientes mientras grita un miau como diciendo: “Hazme la manicura Daisy”. Entrañable.

La peluquera: En la foto la vemos mascar chicle mientras hace un globo, a la vez que intenta peinar, cortar y todo lo demás. Después de ver a la peluquera podemos entender el por qué del peinado de la propia Ágata. ¡Si hasta tiene trasquilones! No se merecería la herencia sólo por eso, pero aquí todo el mundo es candidato.

El novio: El novio es una mezcla entre el novio de la Duquesa de Alba y Arturo Fernández. Lleva un ramo de flores y una caja de bombones en forma de corazón en la mano, pero no se sabe por qué, ya que la mujer está muerta. Sonríe apretando los dientes al más puro estilo Cachuli, lo que hace indicar que este hombre no es trigo limpio. Candidato namber guan para conseguir la herencia.

La adivina: Esta es una mezcla entre Juan Tamariz y la Bruja Lola. Tiene una bola de cristal en la que supuestamente ve el futuro. Si fuera tan lista sabría que no tiene ninguna posibilidad de llevarse la herencia y se evitaría posibles disgustos con las trampas de la casa, de las que se hablará más adelante.

El jardinero: Este Benny Hill fumado con rastrillo incorporado se dedicaba a quitar los hierbajos del jardín de la casa. Con esa cara de buenachón nadie diría que tiene alguna posibilidad ante tanta persona con cara de sospechoso. Si en vez de buscar una herencia, estuvieran buscando quién mató a la Tía Ágata, este sería el primero que descartaría el detective. Y al final de la peli se descubriría que la mató él.

El chófer: Es una mujer con rasgos orientales que parece que haya salido de Kill Bill. Llevaba a la ricachona de un lado para otro, un día el Bingo, el otro los bailes de pasodobles… Por haber sufrido tantas vicisitudes con esa mujer se merece la herencia como ninguna.

El cocinero: En la foto sostiene un cuchillo y un tenedor gigantescos con lo cual no sabemos si pretende la herencia o armar un matadero con los otros candidatos. Dos cosas totalmente compatibles, eso sí. No se sabe si cuenta chistes malos como Arguiñano, pero por lo visto hacía unas tortillas deconstruidas con caviar que eran el manjar preferido del gato.

La doctora: Lleva en la cabeza una antena para comunicarse con los platillos volantes venidos de Marte. Además también lleva un estetoscopio para auscultar al primero que pase. Por alguna razón esta doctora no detectó la grave enfermedad que tenía Ágata antes de que la espichara. Quería su herencia la muy malvada.

El mayordomo: Culpable de la muerte de la Tía Ágata como todo mayordomo que se precie. Sospechoso desde el primer momento, pretende ser el heredero por encima de los demás por haber tenido que llevarle el té a ella y al gato a todas horas. El detonante de su situación fue cuando le obligó a quedarse en casa el día de la reunión tuppersex.

La doncella: Se dedicaba a limpiar la casa con un plumero como bien indica la foto. Le dio un disgusto un día a Ágata cuando confundió su plumero con el gato y limpió toda la mansión con los morros del felino. Dicen que después de eso Ágata enfermó gravemente.

El profesor de tenis: ¿Quién cojones se cree que la vieja jugaba a tenis? ¡Si estaba para el arrastre! Este es un enchufado que vio que había dinero por ahí y se metió en la casa.

La Mejor Amiga: Fue la organizadora de la famosa reunión tuppersex que enfadó tanto al mayordomo. Era la que más gritaba cuando veía los consoladores volar. Lleva una pamela (Anderson) en la cabeza, que tiene su mérito; y un vestido de flores digno de Agatha Ruiz de la Prada. Ostras, ¿sería esta Ágata familia de la diseñadora? ¿Diseñó ella misma ese traje?

El tablero

El tablero era la parte más innovadora del juego. Teníamos un tablero plano normal, pero con la salvedad que tenía un decorado totalmente en tres dimensiones. ¿Para qué? Os preguntaréis. Pues bien, estaba para poder simular las trampas que la Tía Ágata, la muy malvada, había dejado por toda la casa para poner difícil la recuperación de la herencia. Había una escalera con trampilla, una chimenea con puerta trasera, una escalera de biblioteca suelta, una figura de soldado y una lámpara de araña con cierta tendencia a caer. Ni que decir que era un gustazo sádico hacer que alguno de los personajes que llevaran nuestros contrincantes cayeran o fueran aplastados por alguna trampa. Sí, curiosa sensación el matar una ficha plana de cartón.

¿Cómo se jugaba?

El juego era relativamente sencillo. Se repartían entre todos los jugadores las cartas que contenían los nombres de los personajes candidatos a la herencia. El objetivo era llegar a la puerta de entrada con uno de tus personajes siempre y cuando la foto del propio personaje estuviese colgando en el cuadro de encima de la chimenea.

Podías mover cualquiera de los personajes, no solo los tuyos. Con lo cual podías mover los personajes contrarios a las trampas y los tuyos a la salida. Nadie tenía que saber cuáles eran tus personajes aunque lo podían deducir por tus movimientos. Eso daba opción a múltiples estrategias con lo cual daba mucho interés al juego. La partida terminaba cuando un personaje llegaba a la salida y se hacía con la herencia, o bien cuando el detective llegaba a la puerta de entrada.

¿Cómo se movía el detective? Pues con unas cartas. Cada vez que mandabas a un personaje a las trampas debías recoger una carta de un mazo. Ésta podía contener la información que activaba la trampa; o bien la de otra trampa, con lo cual la podías guardar; o bien la carta del detective que lo hacía acercarse a la casa.

El anuncio

Aquí tenéis el anuncio de televisión que se emitió en la época. No he encontrado la versión española por desgracia, en aquella alguien hablaba con supuesto acento francés mientras decía: “La Hegggeensia de Tíaaa Aaagggata”. La razón de aquella voz en off nunca la supe comprender.

Acabando…

La herencia de Tía Agata fue un juego novedoso y divertido que sacaba de dentro nuestro un poco de sadismo en forma de trampas caseras. El problema que tenía es que montar el tablero llevaba un rato y provocaba pereza preparar las partidas. Es decir, ante juegos de mesa más sencillos de preparar salía perdiendo. Eso no quitaba que el juego fuera interesante. Además tenía ese punto de estrategia y pillería que conseguía unas tardes la mar de entretenidas.

¿Has llegado aquí sin saltar ningún párrafo? Enhorabuena. Has sido premiado con la propia Herencia de Tía Ágata. En la puerta está el gato esperando que firmes y se te hará entrega de los milloncejos que Ágata dejó para sus allegados. Todos acabaron debajo de alguna trampa…

3 dicen la suya

  1. yael viviana dice:

    hola un preguntota quien me puede vender el juego de tia agata el primero me pueden decir por fis!!

  2. bpcarlo dice:

    Hola!!! Ando buscando este juego, alguien me puede orientar en dondeeeee puedo adquirirlo?

  3. Dafne dice:

    saben donde puedo conseguir el instructivo de la Herencia de la Tía Agata??

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