Grandes momentos de la música: El toa toa de Jesulín


En esta época de pocos posts debido a mi falta de tiempo, voy y inauguro una nueva sección de posts que se llamará Grandes momentos de la música, en la que retomaré los momentos más trascendentales y decisivos dentro del panorama musical español y parte del extranjero. Para empezar en estos magníficos capítulos de la historia reciente y no tan reciente de la música, optaré por hablar de ese magnífico cantante y a veces torero, Jesulín de Ubrique. El mozo de las bragas.


Lo del mozo de las bragas viene de la época en la que Jesulín, lo crean o no, era un sex-symbol y un ídolo de masas entre las mujeres españolas. Era un torero joven, alto y delgado que llamaba la atención de las féminas que ni cortas ni perezosas en vez de lanzar almohadillas al terminar una corrida… De toros, le lanzaban las bragas y los sujetadores al ruedo con los cuales se montó después la Lencería Currupipi (nota necesaria: Currupipi era el tigre que tenía en casa Jesulín, hay gente que tiene un gato o un hamster, él tenía un tigre, que para eso tenía y tiene pasta). Esa lencería era especialista en bragas faja de cuello alto y sujetadores de talla maruja. Porque en aquella época aún no estaba generalizado el tanga. La cuestión es preguntarse si en las otras corridas también le hacían lo mismo: “¡Toma bragazo! ¡Ole tú!” Y se convertía en una especie de Braga-man o algo así.


Total, que entre tanto follón de estrella de rock toreril y acosado por una legión de grupis cada día mayor decidió que con el dinero que había ganado se iba a montar una carrera discográfica. “Mi iluzión ziempre ha zío zé como Julio Igleziah”. Mira que hay gente a la que parecerse, pues no, él tiene que escoger Julio Iglesias, el hombre que mientras canta no sabes si se ha quedado dormido, si le va a venir una angina de pecho o si se ha tostado con los focos. Así que con estas premisas nos vemos involucrados en una campaña nacional para grabarle un disco a Jesulín, que ahora le ha dado por querer cantar. Y nada, una discográfica decidió darle un elenco de canciones al torero y con cuatro arreglillos en el estudio nadie se iba a dar cuenta que el tío cantaba peor que un grillo afónico, así que decidieron sacar el disco a la calle. Bueno, a las tiendas, que lo del top-manta aún no estaba inventado.


Corren rumores de que alguna persona lo compró. Se rumorea, pero es como lo de Ricky Martin y la mermelada, no está demostrado. El hombre se dedicó a ir de televisión en televisión vestido con ese traje que sale en la carátula del disco, un traje blanco y reluciente más propio de mafiosos de Miami que de cantantes melódicos horteras. Y en televisión no se conformaba con la entrevista, allí… Cantaba. La gente lo imitaba diciendo: “Toaaa, toaaa toaaaa, te neceziiito toaaaa”. Aunque él cantando procuraba no sacar el acento gaditano cerrado y decía claramente: “Toda, toda, toda/ te necesito toda/ como antes/ ¡tooda!/ Perdón por haber sido/ un loco distraido/ te necesito tanto/ como antes”. Que no se sabe si es premonitorio de la cogida que sufrió después en la entrepierna y que casi le deja sin carnet de padre.


Ante tal derroche de imaginación letril de los autores de tamaño despropósito y a que la voz de Jesulín tenía de bonita lo que un murciélago con diarrea se pueden imaginar el éxito del disco. No hubo ni Greatest Hits, ni MTV Unplugged ni siquiera un segundo disco. Jesulín, después de haberse dado el capricho y perforado los oídos del público español, decidió dejar la música y dedicarse a torear que se le daba bastante mejor. Los pobres toros hacen una gran labor social sacrificándose para que nuestros oidos no tengan que volver a sufrir escuchando semejante engendro musical.


El problema es que hay más como Jesulín, y esta sección os refrescará la memoria.

9 dicen la suya

  1. ojos oceánicos dice:

    sin duda una de las grandes voces del panorama español con uno de sus mejores temas. podría añadir un par de nombres a esta lista de “bellos recuerdos” pero prefiero que lo hagas tú para no herir sensibilidades.

    un beso

  2. maerbale dice:

    ay que buenoooooo!!! tienes que seguir con estos posts, por favor XDDDDDDDDDDDDDDDDD

  3. Mazarbul dice:

    Pues mire usté, yo cada martes le rezo a San Cachirulo para que vele por los toritos. No sea que un día de estos le de por cantar en plena corrida y se los cargue a distancia con ondas sonoras. Bastante que les jooooroba a los toros tener que meterse en semejante follón, como para que encima sufran lo que sufrimos nosotros en su momento.

    Si es que hay gente que le sube la fama a la cabeza y…

  4. morri dice:

    Ojos oceánicos: Hay muchos dignos de esta sección, pero tenía que empezar por uno de estos grandes momentos musicales.

    Maerbale: Jajaja gracias, seguiré seguiré.

    Mazarbul: Los toros en aquella época iban con orejeras, una cosa es que se le metan puyas, banderillas y estocadas, y otra que se ensañen poniendo sus canciones.

  5. Nissae dice:

    Lo de que el Jesulín fuera en su dia un sex symbol no me acordaba yo… tan mal estaba el Estado de mozos? y aparte a mi parecer esa manera de llamar la atención me parece un poco rudimentaria, a mi si me pone un tio no me pongo a gritarle y a tirarle las bragas a la cabeza!

  6. Xufi dice:

    Muy bien, lo has conseguido ahora se me ha metido la canción del Toa, toa, toa en la cabeza y no podré dormir.

    Saludosss.

  7. el surrealista dice:

    solo por cuirosidad, para hacer la seccion has tenido que escuchar la cancion?? pq dios mio… no se como has podido. En cualquier caso has tenido la bondad de no ponernosla, te lo agradezco. Y me ha gustado lo de bragaman, me lo he imaginado con unas bragas en la cabeza salvando de cogidas inminentes a otros toreros…;)

  8. Dalia dice:

    No sabía que los toreros son capaces de hacer algo asi…no entiendo porque lo hizo. Yo no sabia nada de eso, espero que solo sea de años pasados porque no me gustaria oir a los toreros actuales, un horror total ¿y los toros? supongo, que con mas gusto los cogerian.

  9. Alex dice:

    Jesulín y su música eran demasiado avanzados e innovadores para la época que corría… por eso nadie le comprendía… Quizás nuestros nietos piensen que es la música más arriesgada, moderna y vanguardista que han oído jamás.

    Qué sé yo… pero mira que era pegadiza la ‘joía’ canción.

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