Las peluquerías



Hoy, después de un par de meses sin cortarme el pelo, he ido a la peluquería. Yo por suerte, voy a la de mi prima, y apenas tengo que hacer cola ni soportar demasiados cotilleos. Pero hubo un tiempo en que sí, que sufrí en mis carnes lo que es una peluquería de verdad, y os paso a contar lo que sucede en ellas.



Lo primero es llegar y hacer cola, a no ser que te digan la bonita frase: “Ven dentro de una hora” o “Ven mañana que hoy no va a poder ser” o peor aun, “No vengas nunca porque hay cola para 3 semanas” que también puede pasar. Lo más normal sería irte a otra peluquería con menos gente, pero no, la gente va a la de “confianza”.



Pero es peor, tener confianza con la peluquera es peligroso, sobretodo para las mujeres, yo por suerte al ser hombre no se me dedican a hacerme cosas raras. Pero las mujeres… no veas lo que sufren. Sin ir más lejos una excompañera de trabajo fue a la peluquería y le dijeron, te voy a escalar, y la chavala sufrió un pequeño amago de infarto, sólo superable al susto que se dió al ver su flequillo claramente demasiado cortado.



Parece que ir a una peluquería es aproximadamente a ir a la estación y decir:

-Quiero un viaje para Valencia.

-Pues mira, creo que tienes cara de irte un ratillo a Madrid eh, el Escorial, el Museo del Prado, va venga, compralo.

Y lo compran. Pues lo mismo.



De todas formas, lo más grave de la peluquería, para mi (al ser hombre, los problemas anteriormente mencionados no son problemas) es sobretodo hacer cola. Tener que tirarte una hora ahí esperando a tu turno, porque hay veces, que las muy cabronas no te dicen el tiempo de espera, y venga ahí a esperar.



Y claro, como tienes que esperar tanto rato dices: “Voy a leer”. Maldita la hora. ¿Qué pasa?¿Que a la peluquería sólo van marujas? ¡¡¡Todo revistas del corazón!!! ¿Por qué no una Muy interesante o una de información general o un periódico? Nose, algo más digno que el Lecturas. Pero bueno, al fin y al cabo, la peluquería es el lugar por excelencia del cotilleo, es algo de esperar, lo peor es ir al dentista y encontrarte con las mismas revistas. Qué pasa, ¿que la única gente a la que le preocupa su higiene bucal son a las marujas?? Pero bueno, el dentista ya es otro tema…

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