Circunstancias

viento camino

El aliento de la brisa matutina me despertó. Era la hora de marchar. Arrastrado por la fuerza del viento dejé que me transportara hacia mi destino. Sin preguntas. Sin lamentaciones. Me dejo llevar por las circunstancias, no me juzguéis. Para mí eso es el aire. Me mece, me lanza, me empuja. No sé a dónde me va a guiar, pero sé que es a donde debo ir.

El destino, quizá, es lo menos importante. Al fin y al cabo todos mis congéneres terminan allí. Lo que nos diferencia es la manera de alcanzarlo. Al menos yo he logrado ese punto de autoconciencia que muchos de los míos no han alcanzado. Debe de ser que me impulsa un viento especial. Hacia a algún lugar privilegiado me está llevando. Al fin y al cabo sé quién soy.

Aprecio así los pequeños placeres de este efímero viaje. El arrullo de las diminutas briznas de hierba que se balancean, las continuas variaciones cromáticas de las flores, el despertar fatigado de una ardilla… Evocan una serie de sentidos que no estaban previstos para mí. Sinceramente, me siento un privilegiado por poder admirar la belleza del camino. Sé quién soy; y sé qué son aquellas cosas que me rodean.

Desafortunadamente, el camino es corto. Muy corto. Demasiado. En comparación con el universo en el que vivís, vuestra vida es efímera. Un pequeño suspiro en una inmensidad de aire y gas y esferas calientes. La mía es aún inferior. Para vosotros, mi existencia es inapreciable. Se podría decir que es irrelevante. Para mí no lo es, por supuesto. Sigo mi camino en busca del lugar adecuado para ser útil. Avanzaré arrastrado por mis circunstancias, pero avanzaré seguro. El viento me guía.

¿Pero qué sería del camino sin sus infatigables sorpresas? La inevitable levedad de nuestra existencia nos lleva a la búsqueda de la inmortalidad. Lo que más nos acerca a ella es dejar paso a nuestros descendientes. Nuestra semilla debe germinar en algún lugar y dejar que otros seres puedan continuar disfrutando del camino. Aunque a veces las circunstancias nos lleven a una cavidad inesperada, oscura y húmeda.

– ¡Atchís! Maldita alergia.

Este post había sido publicado para participar en el concurso de relatos #palabrasalviento de Zenda Libros. Finalmente ganó este: [Relato ganador Palabras al viento] Enhorabuena a Macarena Fernández.

2 dicen la suya

  1. Diego Alfonso dice:

    Mucha suerte y éxito con tus escritos Morri y ojalá nos llegue al continente hispanohablante

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