El concepto de pedo pintor

pedo pintor

Definición gráfica fantástica sacada de aquí

Una de los momentos más incómodos que una persona puede vivir en sociedad es el pedo sobrevenido. Ese pedo aparentemente incontrolable que aparece rugiendo por tus intestinos que tú sabes que está ahí y tus incautos congéneres alrededor de ti, no. Tú lo intentas contener, apretando las nalgas haciendo una especie de twerking interior; pero el pedo lucha más fuerte por salir a la atmósfera terrestre, abandonando su prisión intestinal para cambiarla por aire fresco y puro que dejará de serlo en unos instantes. Se te ha escapao. Tienes suerte de que lo ha hecho sigilosamente. Ahora solo te queda rezar para que no huela… Y huele. Madre mía si huele.

Ahí estás tú, en medio del ascensor, mirando a tus compañeros de viaje con cara de circunstancias. Tus mejillas ligeramente sonrosadas están contando la verdad: “Has sido tú, cerdo marrano”. Los otros viajeros se miran entre sí, miran hacia abajo, como si pretendieran encontrar algo como una especie de humillo verde. ¿De dónde vendrá ese hedor? “Serán las cloacas, se avecina tormenta” – aciertas a decir. No cuela. La tormenta, en realidad, se ha desatado dentro de tus calzoncillos.

Porque lo peor no es un cuesco lanzado en el momento más inoportuno. A veces, encerrado en ese ascensor de desconocidos, apretar las nalgas fuertemente no solo no sirve para que el pedo no escape – el gas tiene una volubilidad demasiado traicionera – sino que encima puede anunciarse con estruendo. Como diciendo: “Aquí estoy yo”, pero con un sonido mucho más ininteligible que tiende a ser: “PRRRTPPRRT”. Trompeta de la muerte dulce por asfixia. El problema más gordo no viene ahí, el problema es que ese sonido del averno acabe con un pequeño, ligero, pero nada sutil: “PSHT”. Ese toque de “sh”, ese nimio detalle, te lleva irremediablemente a haber encontrado el arte abstracto en tu ropa interior: ha llegado el pedo pintor.

El concepto de pedo pintor es un concepto que me fascina. Le estamos atribuyendo a un gas de nuestro cuerpo unas cualidades innatas por el arte. Es un pedo artista, que igual viene de París. Un pedo que ha considerado que tu ropa interior es un lienzo donde dar rienda suelta a sus inquietudes. Y le da igual que estés en casa, en tu primera cita, en un funeral o en la convención anual de maestros de la fabada; si tiene ganas de pintar, pinta. A veces es un derrape de un coche, otras un huevo estrellado, otras una figurita de porcelana… Uy, esto ha sido un regalo del pedo pintor. Porque a veces, queridos míos, el pedo viene con regalo. Muy generoso él.

Vayan con cuidado, nadie está a salvo del arte contemporáneo. Hasta qué punto habremos llegado con ese tipo de arte que cuando alguien tiene diarrea asemeja el resultado de la taza del water a un cuadro abstracto. Así, podríamos considerar al pedo pintor un artista incomprendido. Algún día llegará su tiempo en el que podrá exponer calzoncillos y bragas de todos tipos y colores, bañados en su gracia. Era un pedo que quiso ser algo más, un pedo materializado, pasando de lo abstracto a lo concreto en una sola décima de segundo. Y mientras tanto, en un ascensor cualquiera, caen desmayados dos incautos oficinistas. Tapaos la nariz.

4 dicen la suya

  1. Manu dice:

    Grandioso. Lo mejor es que me lo he podido imaginar con los cinco sentidos. También con el tacto. Pero figuradamente.

  2. Elena dice:

    Lloro de risa. Lo que me gusta el humor escatológico …

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