Organizar los días de Navidad es peor que la agenda de un político en campaña

Hay dos cosas a las que es difícil adaptarse una vez que te vas a vivir con tu pareja: una es descubrir que ellas también están podridas por dentro cuando entras al lavabo después que ellas y la otra organizar dónde vas a ir en Navidad. En serio, seguro que organizar una gran empresa es muchísimo menos complicado. Equivócate con el planning familiar de nochebuena y te encuentras una manifestación de cuñados indignados en la puerta de casa porque te has comido el pavo con la familia de la hermana de la prima en vez del hermano de la abuela. Poca broma con esto.

Para organizarse hay que pensar en que en cada familia tienen unas tradiciones bien arraigadas que son muy complicadas de cambiar. Donde se celebra Papá Noel no se celebra Reyes – o los dos – o en realidad es el cagatió y es sagradísimo. O bien para Navidad se celebra con tu abuela de Burgos y en Nochevieja hay que ir a casa de su tío porque hay que empezar el año siempre con las uvas y un trozo de cabrito a la barbacoa desde aquel año que lo hicisteis así y le tocó la lotería. Entonces le cuentas a tu novia que en Nochevieja en tu casa es tradición comer todos juntos en el suelo desde que a tu padre le dieron la jubilación completa y empieza el conflicto. Como en el parchís, ¡en mi casa lo hacemos así!

¿Cómo decides? Puedes estar tentado a celebrarlo a solas con tu pareja y que le den por el culo al mundo, pero al final un día u otro caes y terminas sucumbiendo a las comilonas familiares – que en realidad son concursos como los americanos donde gana el que coma más hamburguesas y no muera en el intento – y no faltas a ninguna. Pero hay que sacrificar alguna fiesta con alguna de las familias porque todas celebran esos días y al final sacas un Excel, un diagrama de Gantt y una proyección a cinco años para demostrar que aunque este año veas más a tu suegra que a tu madre que quede claro que si la relación funciona al cabo de los años habrás estado el mismo tiempo exacto con todo el mundo. Y después de tres noches sin dormir sabes que quedarás bien con todos.

Al final te das cuenta de que un político en campaña electoral tiene menos dificultades para cuadrar los horarios que tú con tu familia. Y si vives lejos de ambas familias terminas haciendo más kilómetros que Carlos Sainz en el Dakar. La única manera de librarte de que hasta los radares de la nacional te saluden al pasar es darles un nieto a las consuegras y chantajearlas a que vengan a verte si quieren ver al bebito. Pero eso ya crea una nueva dificultad añadida: cuadrar horarios sin dormir y crear tus propias tradiciones inamovibles. ¡El horror!

P.D: Dicho esto, ¡espero que hayáis tenido una feliz Navidad! ¡Y que tengáis un muy muy feliz 2016!

2 dicen la suya

  1. Diego Alfonso dice:

    Feliz navidad para tí también Morris, espero que lo hayas pasado muy bien!!

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