Ir a un restaurante japonés

sushi_playa

Muchos dicen que no saben diferenciar por los rasgos a un chino de un japonés. Es más, tu cuñado va a llamar chino a cualquier japonés que vea por la calle. O a un vietnamita. Le da igual, ojos rasgados igual a chino. Aunque haya nacido en Albacete. Chino y punto. Pero eso sí, para diferenciar un restaurante chino de uno japonés no hay confusión que valga. Simplemente te asomas un momento, miras la parte derecha de la carta y enseguida te darás cuenta de que has ido a parar a un japonés.

Son caros, sí. Su fama se la han ganado. No es lo mismo tener atún y salmón de alta calidad para ponerlo crudito que animales de procedencia desconocida. No seré yo quien ponga en entredicho a los restaurantes chinos que yo he comido mucho en ellos. Es más, ya sé como detectar uno de buena calidad. Si hay gatos merodeando por las manzanas de alrededor es que ese chino no es de fiar. No es bueno.

La cruda realidad

La cruda realidad

Lo que sí tienen en común los japoneses con los chinos es su afición a comer con palillos. Es una tradición que no han abandonado desde tiempos inmemoriales y me parece muy bien porque son perfectos para hacer dieta. Está la dieta de la alcachofa, la del cucurucho, la del Dukan y luego la de los palillos. Tú ponte a comer con palillos cada día. Un bistec, por ejemplo. Acabas tan hasta la po, que lo dejas todo y no comes. Y adelgazas. Y te mueres por inanición y eso, ¡pero no se puede tener todo en esta vida! ¡Lo queréis todo! ¡Insaciables!

Pero por lo visto comer con palillos la gente lo hace. Y sabe. Que comen hasta arroz. Si caben tres granitos entre los palillos, ¿cómo es posible? Pues se lo comen. Y tú llegas al restaurante con tu cara de novato, coges los palillos con miedo como si tuvieras en las manos un arma de destrucción masiva y los intentas coger como puedes. Parece fácil, pero la primera vez es dura. Os recomiendo una cosa: si vais a comer en grupo a un japonés con gente que ya sabe comer con palillos, ¡pedid tenedor! ¡O los palillos atados como si fuera una pinza! O no comeréis nada. La dieta y eso está muy bien, pero pagaréis a escote. No digo nada y lo digo todo.

A mí me pasó. Yo intentaba comer con los palillos y no se respetaban los turnos ni las piezas que tocaban a cada uno. Tonto el último. Por eso dice la gente que en los japos pasa hambre, ¡pues depende de con quien vayas! Yo os recomiendo ir con vuestras parejas que es mucho más llevadero. Contáis las piezas, tantas para cada uno y si se te deshace el sushi por el camino, se te cae el pescado entero en la salsa de soja o los camareros te piden que por favor no coma el sashimi encima de los zapatos de los vecinos comensales; no pasa absolutamente nada. La próxima pieza estará ahí para ti, esperándote encima de la mesa. E igual tu novia está comiendo su otra bolita de arroz entre las patas de la mesa mientras tanto.

restaurante japonés kibukaEl otro problema grave que te puedes encontrar si vas a un restaurante japonés sin experiencia previa ni un acompañante que sepa es que te pierdas en su carta. Llegas allí y lees cosas como Yakisoba, Sashimi, Maki, Tataki, Nigiri, Uramaki, Tempura de Songoku… Que yo a veces no sé si estoy leyendo una carta de un restaurante o la alineación completa de un partido de Oliver y Benji. En algunos te explican un poco qué es lo que lleva para que se entienda, pero hasta que no lo tienes encima de la mesa no sabes lo que has pedido. Luego está todo que te cagas de bueno, pero es un poco Sorpresa, Sorpresa. “¡Y tenemos aquí a Ricky Martin!” “Oiga que esto no es lo que yo había pedido” “Sí, sí, usted ha pedido Sukulito Sakayama; qué aproveche” Y no te puedes quejar.

A pesar de las vicisitudes luego disfrutas realmente de la comida. A veces da hasta cosa comerla de lo bien preparada que está. Hay gente que se tira toda la noche allí mirando el plato. Que viene el camarero preocupado y todo: “¿No le gusta?” “No, sí, sí, espere que no he encontrado el enfoque perfecto para Instagram” “Vamos a cerrar” “¡Un segundo! ¡Estoy creando!” En serio, se nos va de las manos lo de hacer fotos a las comidas. Pero si no os importa gastaros un poquito más – con cuidado, eso sí, que si se os va la olla el ticket se puede disparar – es totalmente recomendable ir a uno. Eso sí, llevad los zapatos limpios por si voy yo y tengo que comer el arroz en la lengüeta. Gracias.

Di la tuya

  1. 25/09/2014

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Muchos dicen que no saben diferenciar por los rasgos a un chino de un japonés. Es más, tu cuñado va a llamar chino a cualquier japonés que vea por la calle. O a un vietnamita. Le da igual, ojos rasgados igual a chino. Aunque ..…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *