Los candados del amor se nos van de las manos

Así crecen los árboles en Amorlandia

Así crecen los árboles en Amorlandia

En el mundo de estar enamorado siempre hay esa sensación de que no se puede querer más de lo que os queréis vosotros. Que las demás parejas son una farsa, porque la tuya es donde está el amor verdadero. Que nadie te querrá tanto como te quiero yo y eso. Que vuestra sensación es única y que ninguna pareja es igual a la vuestra. Sois, qué te digo yo, especiales. Por eso, porque sois especiales y únicos, colocáis todos un candadito en el mismo sitio en el que lo ponen setecientos millones de parejas más. Suena coherente.

Todo empezó en el Puente de las Artes de París y puede que también acabe allí. Porque un tramo de más de dos metros del susodicho puente ha cedido ante la avalancha de candados del amor que han hundido con pasión la barandilla a la que estaban sujetos. Hacía pocos días que había leído un tuit de un arquitecto que temía por la estabilidad de todas esas barandillas que están sufriendo un exceso de carga para la que quizás no estaban preparadas. Y fue como una profecía de Sandro Rey, pero al revés, porque esta se cumplió. La barandilla cedió y con ella miles de parejas gritaron de horror. Ya lo decía la Jurado: se nos rompió el amor de tanto usarlo.

Candados en la palomera. Origen de la foto

Candados en Sa Palomera. Origen de la foto

Pero la cosa no se ha quedado con el puente parisino, sino que en cualquier sitio donde haya una barandilla allá que hay muchachos dejando su insignia amorosa. Los he visto hasta en la roca más famosa de mi pueblo, allá donde empieza la Costa Brava: Sa Palomera. Si ya sus barandas son de mírame y no me toques, si se empiezan a llenar de candados es posible que los saltos de trampolín involuntarios se produzcan continuamente este verano. Podrían hacer el programa ese de famosos que saltan a la piscina, pero allí. En el mar. Con rocas peligrosas esperando abajo entre olas y remolinos. Lo veo.

Así pues toda barandilla puede ser usada para este fin. A veces tengo miedo a que se me cuele en casa alguna pareja en su afán desmedido por poner candados y me llene el balcón hasta desbordarlo. Se nos va de las manos completamente este afán amoroso. ¿No será una campaña del poderoso lobby de ferreteros unida a los dueños de bazares chinos para conseguir vender miles de millones de candados por todo el mundo? ¿Es momento de invertir en empresas fabricantes de candados? Se ha acabado el Compro Oro, a partir de ahora: Compro Candao.

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  1. 02/07/2014

    Información Bitacoras.com

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