¡Más grande aún! Los tabletófonos

¿Es un móvil? ¿Es una tablet? ¿Es una caracola y está escuchando el mar? Tabletófonos. Aaah

¿Es un móvil? ¿Es una tablet? ¿Es una caracola y está escuchando el mar? Aaah

Debemos desistir, ya, pero ya, en intentar predecir el futuro. Basta ya. Sandro Rey, déjalo. No cuela. Gurús de las tecnologías de la información, también. Aunque no llevéis toga ni un pelazo que os llegue hasta la rabadilla. Está visto y comprobado que no aciertan ni una. Os pongo en el caso: el mundo de los móviles. Hace quince años la tendencia general era que los teléfonos menguaban. Las compañías metían a los móviles en agua caliente y encogían por días. La gracia estaba en tener el móvil más pequeño. Sí, te miro a ti, Nokia 8210. Y eran los que lo petaban, excepto si eras un hobbit y los dedazos como salchichas no te permitían tocar las teclas.

Como la moda móvil iba por ahí, no faltaban los gurús tecnólogos especialistas que auguraban que al cabo de diez años los móviles habrían llegado a tal nivel de minituarización que los llevaríamos incrustado en los dedos. O como pendiente en la oreja. O en el pene para decirle a tu novia: “Cógelo tú que ahora no puedo”. Así se podían llenar páginas y páginas de secciones como la del Muy Tecno de la Muy Interesante, especialista en anunciar inventos del futuro que jamás se comen un colín. Pero la realidad, como todos sabréis, es muy distinta. El futuro ya es hoy y los móviles no han menguado, han crecido. Y de qué manera.

Ahora esto ya no parece tan viejo eh. Si no fuera porque no tiene full hd...

Ahora esto ya no parece tan viejo eh. Si no fuera porque no tiene full hd…

Ya no hay móvil de gama alta que su pantalla no tenga de 4 a 5 pulgadas. Para el que no esté habituado a las pulgadas, traducción: muy grande. Es difícil cogerlo con una sola mano. Y yo tengo uno de estos, pero el viejo no se me caía nunca y este al primer día ya lo tenía barriendo el suelo. Son finos, muy finos. Y largos. Y los primeros días no sabes como cogerlos. Parece que se te vaya a romper en las manos de lo delicados que son y cuesta ponértelo en la oreja y no sentir que te has equivocado y tienes el mando de la tele. Si no fuera por la pantalla táctil más de uno se equivocaría al salir de casa. Llamó a su mujer, resulta que cambió a Telecinco en el bar de la esquina y estaba la final de la Champions en la tanda de penaltis. Y le lincharon, claro. Aunque peor fue una chica que lo vio tan largo y tan fino que por detrás lo confundió con una compresa y… Bueno. Ya podrá decir que le sangraron con el teléfono.

Por otro lado, ya sabemos del auge de las tabletas digitales. El boom llegó con el iPad y ahora tenemos tabletas para elegir por todos lados. Lo curioso es que las tabletas están encogiendo. Al contrario que los teléfonos. Empezaron siendo de diez pulgadas y ahora la moda está en bajar a siete. Y claro, la mayoría de la gente que tiene una tableta también tiene un teléfono. Y si unas encogen y los otros crecen llega un momento en el que convergen. Y pam. Tenemos el tabletófono inventado. ¿No quieres llevar dos aparatos encima? El tabletófono.

Pero no todo es oro lo que reluce, los tabletófonos tienen un problema y gordo. Son demasiado pequeños para ser una tableta y demasiado grandes para ser un teléfono. Problema para mí, porque por lo visto están en auge. Tener un dos en uno en el mismo sitio está muy bien, lo que pasa es que cuando hablan por teléfono tienen que aguantarlo con las dos manos. Si no usan el manos libres, claro. Manos libres bien, tableta a la oreja mal. A no ser que lo que quieras sea ocultarte de una ex que acabas de cruzarte por la acera. Aunque seguramente te habrá visto igual y pensará que eres imbécil. Uno, por evitarla. Dos, por llevar un pantallón a la oreja. Pero qué más da lo que piense, es tu ex. Tú feliz con un solo aparato en vez de dos.

El futuro es el pasado retocado

El futuro es el pasado retocado

A este paso pronto veremos a personas caminar por la calle con televisores de 42 pulgadas al hombro. “Qué, Paco, ¿nueva tele para el comedor?” “Espera, un segundo, que estoy hablando con mi mujer. Ya. No, no. Es mi nuevo Samsung Galaxy Note Full HD Smart TV Mobile. Mira qué definición, se pueden ver las series y todo aquí”. A mí me recuerda mucho a la moda noventera de ir con el “loro” al hombro. Aquellos majetes con su chupa tejana, la gorra con la visera hacia atrás, chapas en la pechera y el radiocassette al hombro. ¿Cómodo? No. Pero fardaban. Y atronaban a los vecinos. Pues lo mismo, pero con móviles gigantes. Que ya no te los puedes meter en el bolsillo, los tienes que sacar a pasear. Con correa y todo.

El futuro está aquí, queridos lectores. Un futuro en el que los móviles serán cada día más grandes hasta superarnos en tamaño. Aunque yo no soy gurú y puede que me esté equivocando mucho. En ese futuro estaremos todos muy cachas. O no hablaremos por teléfono al fin y al cabo.

3 dicen la suya

  1. Patri O. dice:

    Yo lo que llevo mal no es el tamaño (el tamaño no impooorta…xD), lo que llevo mal es que sean táctiles, porque cuando me lo acerco a la oreja para hablar voy con miedo de colgar sin querer xD Me ha pasado…

    • morri dice:

      El que tengo yo se apaga la pantalla cuando te lo acercas a la oreja. Nunca lo he colgado sin querer, la verdad. Pero al principio da un poco de miedo, eso sí

  2. AmyGL dice:

    Yo a los Galaxy Note II los llamo cariñosamente tabletófonos.. Casi parecen teles en miniatura O.O

    Sí, yo también tengo un móvil de esos táctiles, de cuatro pulgadas, que ya es grande pero no es tan exagerado :P

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