Las explicaciones científicas de los productos de limpieza

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Solo el bote es digno de estudio

Vivimos tiempos difíciles para la ciencia. Primero porque mucha más gente de la que pensamos cree que el Big Bang es un reloj de Londres; y segundo porque desde el Estado preferirían antes tirar dinero por un alcantarillado antes que invertir en que cuatro chiflados con bata inventen algo que sea útil para la sociedad. Por suerte siempre queda un resquicio de esperanza. ¿Quién brega hoy en día por mantener a la ciudadanía informada sobre los nuevos avances en la ciencia? “¿Brian Cox?” ¿Mande? “¿Punset?” ¡No! ¡Los publicistas de los productos de limpieza!

No me negaréis que los logros de ingeniería de los productos de limpieza no están más que sobredimensionados. Porque… ¿Cuántos niveles de blanco puede alcanzar un tejido? En cada uno de los anuncios nos dicen que este producto sí, este lava más blanco. Con tanta obsesión por los blancos da miedo de poner el detergente en la lavadora y que la camiseta del Barça se te convierta de golpe en una del Real Madrid. Imaginad a un ingeniero químico de la Henkel intentando explicarle los logros del día a su mujer:

– Hemos conseguido lavar más blanco. Ahora es blanco nuclear hiper mega maxi.
– ¿Y qué diferencia hay con el blanco nuclear hiper mega?
– Pues mira, yo te explico: Hemos inventado un silicato nuevo que en combinación con el aniónico…
– zZzzzzZzzghghgrrfff

El super detergente ya existía hace eones

Ese hombre es un incomprendido. Pues imaginad qué chungo para el publicista que tiene que explicar que el nuevo blanco es un gran logro de meses de estudio y que vale la pena pasarse al nuevo producto. Ahí entran las explicaciones científicas de los anuncios. Todo muy sencillo y masticable. Hay unos bichos malos que se llaman motas de polvo, mierda variada y manchas de chocolate en el kimono de judo que atacan los tejidos. Viene el super héroe de las bolas Oxiaction Active Ultra High Definition Zanahorio y los mata a todos a cachetazos. Todo muy gráfico, todo muy fácil. Todo trola, pero mola.

Así con todo. ¿Las compresas? Ahí tienen a un señor tirando líquido azul sobre el tejido supermegaultraabsorbente que ahora sí que sí no te dejará las bragas hechas un Cristo. Que viendo el tipo de líquido que echan para probarlas debe de ser de princesitas de las más selectas Casas Reales. Por aquello de la sangre azul. Aunque no me imagino un anuncio de ese tipo con fluidos reales, o uno de tampones enseñando a colocarlo en el momento just… Bueno, oigo gritos de fondo, gente saltando de linea. Vale, ya paro.

Pero todo esto es por un bien: las señoras que van al súper ahora saben un cojón de ciencia. Al menos de los productos de limpieza. Sino un día pararos en un supermercado a escucharlas hablar y oiréis conversaciones como estas:

Haberme traído la cura para alguna enfermedad hija de perra

– Anda, Paqui, ¿qué tal por aquí? ¿Cómo está tu hija?
– Bien, pero al grano, que aquí hemos venido a hablar de ciencia.
– Ah, coño, que nos están grabando para un post. Pues mira, fíjate qué pasta de dientes acabo de comprar. Lava más blanco que el detergente y encima tiene efecto anticaries y antisarro todo en uno gracias a las bolas oxiaction.
– Eso no es nada comparado con la cuchilla de afeitar que he comprado para mi marido. Mira, mira; toca, toca; ingeniería alemana. Siete cuchillas en V y turbo diesel, no te digo más.
– Eso mejora mucho si la espuma de afeitar tiene el pH adecuado, hidratante y oligoelementos esenciales.
– ¡Como mi champú! Me dije, nunca más sin oligoelementos. Y así tengo el pelo de suave. Como si me lo hubiera lavado con el borreguito.

Todo esto cuadra con el mundo del futuro que nos presentan los anuncios de lejías. En el mundo actual en el que vivimos en que la ciencia está de capa caída, los únicos capaces en mantener la inversión en I+D fueron los productos de limpieza. Años después invirtieron todos sus beneficios en conseguir crear una máquina del tiempo revolucionaria. No con la intención de avisarnos de nuestros malos, ni tan siquiera, ¡coño! Ni tan siquiera con la idea de decirnos los números de la Primitiva. Sino que la inventaron para vendernos más lejías en este presente y asegurar la paradoja temporal en la que sigan teniendo dinero para fabricar la máquina. El futuro está en sus manos y ya lo estamos palpando.

5 dicen la suya

  1. Patri O. dice:

    ¿Sabes que he leído rápido lo del Big Bang y al principio he pensado que era el reloj? jajajaja pérdoname!

    No te rías de lo del blanco, es que los científicos de los productos de limpieza son esquimales, que ya sabes que distinguen un montón de tonos de blanco. Y yo qué quieres que te diga, prefiero que la tía de la lejía sólo traiga lejía, porque luego se altera el espacio-tiempo y la liamos. Es una cosa peligrosa eso…jajajaja

    • morri dice:

      ¡Te perdono porque eres tú eh! :P

      También pueden haber paradojas temporales con una ropa más blanca de lo que tocaba. Imagínate que la ropa refleja tanto que deslumbra un conductor (en el futuro las gafas de sol serán obligatorias precisamente por tanta ropa blanca chillona) se choca y resulta ser el futuro padre del descubridor de la vacuna para todas las enfermedades. ¡Y ahora qué!

  2. Opendoor dice:

    -Haberme traído la cura para alguna enfermedad hija de perra- . Buena, bueeena. Excelente post, Morri.
    Yo ya estoy es indecisa con las marcas de shampoo, unas me dicen que como tiene “Ingenius lisashes” combinados con extracto de olivo-naranja me van a dejar el pelo más suave y sedoso que ninguno… Pero hay otros que me dicen que con su tecnología de “Control-frizz inteligente” conseguiré un cabello uniforme… Y ni hablar de los aminoelementos con semilla de una planta nueva, la lumpialupus. Ya ni sé cuál elegir.

    • morri dice:

      ¡Muchas gracias! ^^ Mucho ánimo en tu elección: yo optaría por los oligoelementos de avena en trigo-nometría que fluyen con la serenidad del pomelo y la soja con l.casei immunitas. No fallan jamás.

  1. 30/05/2012

    Información Bitacoras.com…

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