Tipos de calzoncillos

Si no puedes con el enemigo, ¡confúndelo!

Convendrán conmigo los lectores masculinos en que la ropa interior femenina es mucho más interesante que la masculina. Todo llegará, puesto que hoy el tema que nos ocupa son los calzoncillos y por ahora no estoy preparado para que lleguen cantidad de visitas del foro “gentequehuelebragasysepone.com” explicando con todo lujo de detalles todos y cada uno de sus fetichismos. Que estas cosas pasan. Estas cosas no pasan, sin embargo, con las mujeres, ¿cuántas conocéis que sean “fetichistas de calzoncillos”? ¿A alguna le gusta oler un calzoncillo usado? Como mucho conozco alguna que le mola ver los anuncios de calzoncillos, pero dudo mucho que sea por la ropa que lleva, sino por la que falta. Así pues, ¿a quién va dirigido este post? A las abuelas, esas expertas en regalar calzoncillos.

Las abuelas suelen regalar calzoncillos porque saben que es algo útil, que siempre hace falta y que nunca viene mal. Y además, les permite no comerse la cabeza ya que no saben muy bien qué es lo que les gusta a los chavales hoy en día. También pueden decir que lo hacen porque tienen mucha experiencia con los hombres. Después de tantos años… “¡¡Ay!! ¡Si yo te contara!” – que dice alguna. “No abuela, no hace falta, no lo cuentes. No. La historia del abuelo y su calzoncillo andante nooo, ¡¡nooo!!” Sí, ese abuelo que consideraba que el valor de un calzoncillo residía en su capacidad para ser reversible. “¡La mejor manera de saber cuál es la parte de delante y la de detrás no es la etiqueta, ¡es sencillo! Delante, amarillo, detrás, marr…” “¡Por favor! ¡Basta ya!”

Así pues, El mundo está loco, cumpliendo de nuevo su labor social, os trae este post para que tengan una guía fácil, sencilla y para toda la familia de los tipos de calzoncillos que hay. Vamos allá.

Boxers: Calzoncillo habitual de esta época. Tienen una tira de goma grande para que se pueda ver la marca bien cuando te pongas los pantalones de ir cagao. Estos que llevan los chavales que se mide el tiro según si está a la altura de la rodilla. Tienen un poco de pierna, corta, que llega hasta solo unos cuatro dedos de la cintura. Normalmente son ajustados, lo que hace que en los institutos si alguien le hace la broma a otro de levantarle los calzoncillos por detrás le pince un huevo. O los dos. Hechos especialmente para momentos íntimos, en los que cuando la chica decida bajar el calzoncillo se fomente el efecto topetazo. Sin más detalles, que cada uno medite lo que es el efecto topetazo. Abuela, sin detalles.

Slips: Tienen el mismo estilo que los boxers, tanto en su forma ajustada como en la forma de la goma, con la diferencia de que no tienen pierna. Así pues mantienen las partes masculinas en forma de bolsa central. Hecho especialmente para que las mujeres no despisten la mirada hacia otro lugar. “Es ahí, no hay confusión posible”. Si el boxer es ajustado, este lo es más pues no permite ni un solo desliz a las partes masculinas. No se pueden escapar a ningún lado, y si lo hacen descubren el aire fresco. Un mal gesto al ponértelo y el huevo vuela libre. No es recomendable tenerlo mal puesto para momentos íntimos a no ser que se quiera hacer un momento cómico del tipo “el huevo volador” o respuestas del estilo “al menos da gracias de que estén limpios”. Ojo.

Tipo calzonas: Hechos para aquellos a los que les gusta ir sueltos. Son como unos pequeños pantalones cortos y no tienen problema de escapes a no ser que te llames Mandingo y tengas que llevar pantalones largos para que no se te salga por el lado. Tanto sirven para ropa interior como para jugar un partido de fútbol. Como está todo tan suelto tienden a moverse y por ejemplo, introducirse por su cuenta y riesgo en la raja del culo. Lo que da lugar a momentos incómodos en los que intentas apartarte el calzoncillo del desagüe del cuerpo sin que la gente alrededor se dé cuenta. Tened en cuenta una cosa, cuando intentas colocarte un calzoncillo bien mientras vas por la calle, aunque parezca que no haya nadie detrás, SIEMPRE habrá alguien que te vea. Y pensará que eres un guarro que te estás rascando el culo. Esto es así.

Dramatización

Abanderado culo cagao: Clásico como él solo. Es el calzoncillo preferido de los padres que ya están empezando a ser abuelos y sus antepasados. Son como los slips que mencionaba antes, pero con la soltura de los tipo calzonas. Lo que hace que uno mantenga sus partes en una especie de bolsica suelta, siempre blanca, que estos calzoncillos no tenían colores, y que el culo jamás quedara marcado de ninguna forma. Así pues los señores de épocas anteriores estaban continuamente toqueteándose el culo y era una época en la que podías rascártelo y todo el mundo pensaba que te estabas colocando bien el calzoncillo. La sensación general, al ver un señor con estos calzoncillos, es que un mojón ha salido antes de la cuenta. Y no querrás comprobar si es así. Hay estudios que aún se preguntan cómo es posible que pudieran reproducirse en aquellos años, aunque todo indica a que eran bastante menos remilgados. Al ajo y a quién le importa la lencería. Pim pam.

Tanga: El tanga femenino es quizá uno de los mejores inventos del siglo XX y su popularización un regalo de los dioses. Pero la existencia del tanga masculino es la evidencia más importante de que el bien necesita del mal para poder existir. El tanga masculino es el mal. Claro, lo digo yo que no me gustan los culos masculinos, pero da la sensación de que el tanga en un hombre es antiestético per sé. Si en un slip puede salirse un huevo, en un tanga se pueden salir los dos. A cada lado. En plan cascabel. A pesar de todo tiene su público y solo nos queda rezar a que no se popularice en la playa. Pofavó.

Taparrabos clásico: Muchos calzoncillos hoy en día tienen alguna obertura en el centro para mear, en el colmo del vaguerío, para no tener que bajar la goma; o bien para tener sexo en invierno sin pasar mucho frío. Y así evitar ese clásico de la antiestética y el antimorbo de “sacátela por el lado”. El taparrabos clásico ya daba una opción parecida sin muchas complicaciones. Un trozo de tela por delante, sueltecica, y un trozo de tela por detrás, ídem. El último grito entre la tribu de los Calvinklinoux ha sido una innovación en el mundo de los taparrabos. Lo que han llamado el tangarrabos que tapa el culo por detrás con una tela, sueltecica; pero por delante tiene un hilo, sueltecico, que no tapa una mierda pero se ha puesto de moda. Los indios también tienen tendencias.

Y hasta aquí el catálogo para abuelas regaladoras que tengan interés en renovar el armario de sus nietos. Estoy seguro que todas ellas, una vez que han descubierto su existencia, regalarán a todos sus nietos el tangarrabos. Cosa que provocará una escalada de mujeres solteras sin precedentes. Y recordad, procurad llevarlos siempre limpios, a nuestras madres es lo que más les preocupa si tenemos un accidente. “Señora, tenemos que darle una mala noticia, su hijo ha tenido un accidente” “¡¡No!! ¡Llevaba los calzoncillos cagaos! ¿Qué pensarán en el hospital de mí?” Que el chaval tuviera incrustado el volante en el hombro era lo de menos. Así pues, siempre limpitos. Por si acaso.

4 dicen la suya

  1. Leyendo esto, dejo aquí una estrofa de Siniestro Total:

    “De pequeñito siempre he llevado
    en mi interior Abanderado:
    el día más señalado
    al cumplir como soldado
    al sentirme enamorado
    he llevado Abanderado
    pero siempre he sentido
    un picor que me ha estremecido.”

    Un saludo! :)

  1. 21/01/2012

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Si no puedes con el enemigo, ¡confúndelo! Convendrán conmigo los lectores masculinos en que la ropa interior femenina es mucho más interesante que la masculina. Todo llegará, puesto que hoy el tema que nos ocupa son los calzo…..

  2. 11/01/2014

    […] Pon, pero dos plazas. Y mientras te vas tumbando, ves que tu colega se desnuda y no se para en los calzoncillos; va el tío y […]