Series infantiles: Los pitufos

En un bello paaiiis naninoninonii
Hoy vamos a obviar que estamos ante una obra de ficción y sobre todo vamos a obviar cualquier tipo de alusión a las drogas para hablar de esta serie. Es un recurso muy manido cuando se habla de dibujos animados: “¡A saber qué se fumaban los autores! Jo jo ji jú ¡Yo también quiero de eso que te fumaas neenn!” Porque por lo visto, para el público general tener imaginación es imposible si no te gusta Bob Marley o quieres viajar a Amsterdam para ver tulipanes. A pesar de todo, si había alguien que fumaba opiáceos en los Pitufos, el único que podía ser era Gargamel. ¿Pitufos viviendo en setas? Ay, Gargamel, Gargamel… Que no eran rovellones aquello. 
Dejando de lado lo evidente, como todos sabréis los Pitufos eran unos seres azules muy pequeñitos que vivían en el bosque. Esto es básicamente la diferencia más importante con Avatar, los de Avatar eran altos. Estos enanitos eran muy pacíficos y podían vivir plácidamente y en paz en sus setas si no fuera porque de vez en cuando Gargamel aparecía por allí para dar por saco. Todos vestían con pantalones y gorro blancos, excepto Papá Pitufo que era del Barça y aprovechando el color de su cuerpo vestía de rojo con barretina. 
Papá Pitufo era el jefe de la tribu. Era el sabio anciano que guiaba por el buen camino a todos los demás pitufos. Era difícil, pues tenían un grave problema: todos los pitufos eran masculinos. Excepto la delicada Pitufina. Aunque muchos lo puedan pensar, no fue el primer transexual de los dibujos animados, poco antes de que apareciera Ranma. Sino que Pitufina era una creación de Gargamel, que la creó para capturar pitufos. Al principio era morena y pretendía encandilar a los ingenuos pitufos para llevárselos a la casa del malo. Pero como Papá Pitufo estaba mayor y no encontraba la viagra porque era del mismo color que su cuerpo, no cayó en sus encantos y la hechizó para volverla buena. Y también rubia, de paso. Le sobraba tinte y siempre había sido fan de Pamela Anderson. Cosas que pasan.
Lo de Pitufina era un problema grave porque, como ya he comentado, ahí todo eran pitufos masculinos. Ya he dicho que iba a obviar que estamos en una obra de ficción, así que: ¿cómo hacían para reproducirse? ¿Fueron los pitufos los precursores del gang-bang? ¿Se iban turnando o era el pitufo fortachón el que terminaba llevándose el gato al agua? No se sabe porque estas partes las censuraban en la serie original. Sin embargo en las últimas temporadas aparecieron unos niños pitufos nuevos y un señor mayor. Lo cual creaba confusión, porque Pitufina quizá puede parir a cuatro niños, ¿pero cómo lo hizo para parir a un señor mayor? ¿Era Benjamin Button
Los pitufos, en definitiva, eran una comunidad totalmente autosuficiente. Se podría decir que Papá Pitufo era una especie de Karl Marx, o líder, en un estado comunista. Todos compartían, eran iguales (excepto Papá Pitufo) y aparentemente vivían felices. Gargamel era el estado capitalista que intentaba acabar con esa comunidad para convertirlos en oro. Juro que yo tampoco he tomado drogas, hay gente que ha llegado a la misma conclusión. Además, cada pitufo tenía una profesión distinta y realizaba el trabajo para la comunidad, sin pedir nada a cambio. Lo que implicaba un pequeño problema: ¿qué pasa si se muere el pitufo cocinero? ¿Se mueren todos porque nadie cocina? ¡No podrán reconvertir fácilmente al pitufo perezoso!
Marx – Papá Pitufo,
parecidos razonables
En realidad no todos tenían una profesión. Algunos simplemente eran una representación de una forma de ser. Como el pitufo gruñón o el bromista. El bromista tenía una costumbre muy curiosa: regalaba paquetes explosivos. No vamos a entrar en si era una representación de los primeros anarquistas, pero los demás pitufos eran bastante ingenuos. Cuando ya te han hecho la bromita de “la sorpresita” veinte veces… No abráis el paquete. En serio. No lo abráis. 
Lo más curioso de los pitufos era que tenían una jerga propia. Usaban para todo la palabra “pitufar”. Alguien está comiendo: “¿Qué pitufas?” “Carne con patatas”. Alguien está fabricando un puente: “¿Cómo pitufas la tuerca?” “Pues pitufando”. Alguien tiene ganas de jincar con Pitufina: “¿Pitufamos?” “¡Pitufemos!” ¡Y se entendían a la perfección! No había dudas ni malos entendidos con una simple palabra. Podríamos adaptarlo a la vida real. Así habría siempre tensión sexual cada vez que pronunciaras un “pitufamos” y no supieran bien bien a qué te estabas refiriendo. Risas y confusiones aseguradas.
Los Pitufos terminaron haciendo la contribución más horrorosa al mundo artístico en lo que fue el declive de sus carreras. No porque los dibujos animados fueran malos, sino porque las discográficas entendieron que lo mejor que podían sacar al mercado eran unos recopilatorios musicales con voz modulada a alta velocidad llamados Los Pitufos Makineros. Consiguieron, no sólo pervertir la memoria de los pobres pitufos, sino que encima provocaron unos traumas infantiles difíciles de superar. Que luego esos niños, después de escuchar tremendos recopilatorios comprados por sus padres con las más sanas intenciones, terminan saliendo en Callejeros. Vaya final.
Referencias:

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