Es de noche en España

Preparaos para pasar mucho miedo
Últimamente tengo la tendencia de amargarles la sobremesa a mis padres cuando comemos juntos. A esa hora dan las noticias y señalo con el dedo todas las deficiencias de los noticiarios de hoy en día: amarillismo, propaganda y youtubismo, que es una nueva palabra que me invento porque puede colar. Un ejemplo que todos conocemos es Telecinco. Siempre abren las noticias con una tragedia. “Terrible, apocalíptico, un señor de Villatapuerca del Sotillo de la Mañana, que es un pueblo que acabo de conocer, acaba de caerse de un pino y se ha roto el colodrillo en una caída que resultó mortal, tenemos imágenes que lo atestiguan: Sa matao Paco. Y eso es lo más importante que ha pasado en un país de 40 millones de habitantes. Ojo cuidao.
Los telediarios actuales se basan en una premisa fundamental: ¿hay imágenes? Vale, entonces es noticia. Es decir, ahora ya no existe Impacto TV porque es precisamente el programa que emiten a las tres de la tarde en cualquier cadena. Hace unos días en los informativos de Cuatro emitieron una noticia que era esta, totalmente verídica: Un coche en una esquina de un pueblo perdido de EEUU vuelca al girar delante de un semáforo y choca contra un par de coches que estaban allí parados. Dicho así, ¿verdad que no suena a noticia excesivamente importante? Claro, porque no lo es. Pero había un vídeo del Youtube que mostraba el momento del terrible, escalofriante y todo tipo de adjetivos truculentos accidente. 
“La ola de frío arrasa el país”
Esto es lo que se llama youtubismo y amarillismo. Otras veces simplemente se les ve el plumero de forma flagrante. Ya sea en TVE mostrando que el último recorte de derechos a los ciudadanos de a pie del Gobierno en realidad es un “ajuste” muy “necesario” que nos ayudará a “todos” y calmará a “los mercados”; o bien en Intereconomía, así a secas, porque no hace falta contar ninguna anécdota de este canal ya que en el diccionario de sinónimos el nombre de Intereconomía aparece como sinónimo de manipulación burda. En resumen, estamos que lo petamos.
Pero si eso ya es un lodazal de mierda del que difícilmente saldrá el periodismo patrio, hay una cosa que convierte a los telenoticias en algo que se diferencia bien poco de esos programas de tarde de reporteros que cubren las fiestas de vaquillas en los pueblos. Esto son: las noticias del tiempo. Fácilmente intercambiables por las mismas noticias el año anterior. “Hace frío en Madrid” “Llega la ola de calor” “Nieva en invierno” “Las hojas caen en otoño” “Florece en primavera” “Vamos a la playa que es verano”, etcétera. Esas cosas son noticia. Pasan cada año, pero son noticia. Seguramente un reportero en 1992 grabó todas estas noticias y las van repitiendo año a año. Valdrían igual.
Así que yo he hecho un poco de ejercicio de imaginación y he llegado a la conclusión de que pronto veremos noticias en la tele como la que os voy a describir a continuación: “Es de noche en España”
– Buenas noches, es sábado queridos telespectadores, esto son las noticias y ahora… ¡Es de noche en España! – empieza a sonar la sintonía del telediario. Aparece la cabecera con las noticias más importantes del día.
“De noche en España” – dice el titular en grande y se oye la voz en off: “Cae la noche en España de forma sorprendente a las seis y media de la tarde. Los primeros avisos llegaron media hora antes, cuando la luz del Sol comenzó a ser más tenue. Hacía horas el Sol brillaba en todo su esplendor. Pero ahora… Es de noche Y dan paso a las siguientes noticias del sumario: “Muere un hombre ahogado en su propio vómito” “Una mujer es asesinada presuntamente por su marido, presuntamente eh, que aquí no acusamos” “Buenas noticias, han muerto 36 personas en carretera este fin de semana, dos menos que el mismo fin de semana el año pasado” “Fútbol: Mourinho nos pone cachondos a todos”. Y dan paso a la noticia del día.
Pronto se hará de noche,
sorprendentemente
El presentador al habla: “Podemos confirmar, ya, a esta hora, las nueve de la noche y como su propio nombre indica es de noche. Pasemos con nuestro corresponsal en Bilbao. ¿Qué nos puedes decir? ¿Cómo va todo por allí?” 
– Bien, aquí estamos en Bilbao y como pueden apreciar por la oscuridad del fondo, ¡es de noche! Ten…
– Gracias por su información reportero de mierda. – corta el presentador -. Pasemos con nuestro corresponsal en Argentina que nos dará información clave sobre este tema.
– Hola buenas tardes. Bien, como pueden apreciar aquí en Argentina aún es de día. Los rayos de sol cubren el cielo y parece un día espléndido. Aunque quien sabe, todo puede cambiar en las próximas horas y hacerse de noche de repente
– Gracias desde Argentina – vuelve a contestar el presentador, para seguidamente dar paso al reportero en Moscú. 
– Aquí en Moscú hace rato ya que es de noche. Además es muy tarde y me estoy congelando de frío aquí en la calle. ¿Os he dicho que hace frío?
– No, pero guarda esa noticia jugosa para otro momento, que ahora toca la noche. – Corta el presentador. 
Y ahí tenemos cinco minutos de programa rellenados y podemos justificar un poco el sueldo de los corresponsales cuando no pasa nada importante en los países por donde andan en busca de la noticia. Así están los telenoticias hoy en día. Si alguien estaba interesado en informarse de algo importante, quizá sería mejor ver el Sálvame. Al menos ahí no engañan a nadie.

Bonus: No lo había visto hasta después de publicar el post, pero el último Reflexiones de Repronto habla del mismo tema también e intenta darle una explicación al fenómeno: [Amplia cobertura]

3 dicen la suya

  1. 21/01/2013

    […] Fuego, destrucción, veo en los comentarios. Pero todo sigue igual. A pesar de todo, uno lee las noticias y no puede dejar de invadirle un desasosiego y una mala ostia que ponte a escribir un post. […]

  2. 30/01/2013

    […] así que hay que innovar. Además, para poder ser vista en el mundo entero y salir incluso en las noticias no puedes ser tampoco muy explícita. Es decir: si a alguna chica se le ha ocurrido hacer el […]

  3. 26/03/2015

    […] parte de los informativos televisivos que más interesa hoy en día es El Tiempo. Así, en mayúsculas. Tanto que incluso durante los minutos en los que en teoría se hablaría de […]

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