Pagar a escote

Ese día, Judas se pidió lo más caro

Decides con tus amigos ir de cena. Con tus amigos o con un grupo de personas amplio como podría ser una cena de empresa o una de ex-alumnos del colegio Yanomeacuerdodesuscaras o del Sinisiquieranossaludamosporlacalle. Elegir el restaurante tiene su complicación, hay que ponerse todo el mundo de acuerdo y todo eso, que tiene su aquel. ¡Pero! Peeero. Porompompero. Siempre hay un pero, porque lo que más complicaciones trae a la hora de la verdad es decidir cómo pagar. En las cenas con amigos al final se impone un método, pero en las de grupos de personas semi-desconocidas la cosa se complica un poco más…


Podemos pagar de varias maneras, por ejemplo… No pagando. Es un método muy interesante patrocinado por el Dioni y otros referentes morales de este país. Llegas al restaurante, te sientas cerca de la puerta, comes rápido y a la mínima te piras. Y pasta que te ahorras que estamos en crisis. Si te pillan puedes poner como excusa que comiste como en casa y allí: “Cuando ceno, me voy a la habitación; y eso hice”. Y frescamente.


Otra manera de pagar es que cada uno pague lo suyo. Cuando termina la comida hay que ir cada uno a la barra y decir: “Pues yo comí un entrecot al punto con patatas fritas y una copa de helado de postre, tres copas de vino, un carajillo y una patata de mi compañero de al lado cuando se despistó” Hay que detallar ahí hasta el pelo del sobaco que se le cayó al cocinero dentro de la sopa. Lo malo que tiene es que si la gente sale borracha de la cena, ya no se acuerda de lo que ha comido y les encaloman los menús de varias mesas.


Pero de la forma de pago de la que venía a hablaros hoy era la más universal. Se junta lo que ha comido todo el mundo y se divide entre el número de personas. Lo que se conoce popularmente como pagar a escote. Nombre que ha dado lugar a no pocas confusiones como la de una amiga mía, que le dije que había que pagar a escote y fue al camarero y le puso las tetas encima de la barra. “Pensé que por una mariscada me haría enseñarle los pezones, pero mira, si con el escote se conforma, eso que gano” Ese día ella no pagó. Los demás pagaron a partes iguales.


Esto que puede parecer en cierta manera equitativo no lo es. Porque si uno coge menú, todos pagan igual. Pero si uno paga a escote significa que cada uno escoge de la carta lo que quiere y luego a dividir. Por lo tanto siempre hay alguien que cuando oye que se va a pagar a escote deja de mirar el lado de la carta donde están las descripciones de los platos, para pasar a mirar el lado de los precios. “20 euros el plato, este me pido”. Luego cuando la gente mira el ticket a la hora de pagar, se pegan el susto. “¿Quién ha pedido el solomilló al limó valeuncojó? ¡Que todos hemos pedido pizza, mamón!” Y está el tío aún ahí relamiendo el plato “Sluurppp, sluurpp”. Mientras todos le miran con cara de: “Ojalá se te atragante el plato, pero el plato de verdad, no la comida, so agonías”


Pero luego hay otros que son lo contrario. Que no se atreven a pedir ni un plato que valga ni un euro más que el de los demás y va preguntando a todos qué se piden. Esto termina convirtiéndose en una bola de nieve y si piden todos algo barato sale la cena a precio de saldo. Y rácana, de paso. Si está el del mejilló al mojó de pastó terminan pagando todos cuarenta euros por la cena y se quedan con cara de tontos. Menos el dueño del restaurante claro, que hace palmas con las orejas y hasta con la nariz, que dices, ¿cómo se van a hacer palmas con la nariz? Pues las hace. De lo feliz que está. Un portento.


Y luego está el que protesta. Casi siempre es el que abogaba porque cada uno se pagase lo suyo y poder detallar así que la mosca que cayó en la fideuá estaba un poco cruda. Son de los que dicen: “¿Yo? ¿Pagar la bebida de los borrachos? Pues ahora me pido un plato caro” o bien “¿Yoo? ¿Pagar la comida cara de los pijoteros estos? ¡Tres botellas de vino camareroooorr! ¡El vino que tiene asunsiionn no é blanco ni tintoo ni tiene colorrr ¡hip!” La cuestión es adivinar quién de los dos perderá más dinero y yo apuesto por el segundo. Más que nada porque al final de la noche no sabrá donde está la cartera.


En definitiva, pagar a escote está muy bien siempre y cuando se sepa uno organizar. Si cada uno va a lo suyo, casi mejor que se pague cada uno lo suyo; o incluso, ¡mejor aún! Que cada uno se vaya de cena por su lado. Por otro lado, los camareros bien contentos que están con lo de pagar a escote, siempre se redondea porque no hay cambio y terminan llevándose una propina de aúpa. Está claro quién inventó la idea de pagar de esta manera…

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  1. 03/12/2014

    […] atados como si fuera una pinza! O no comeréis nada. La dieta y eso está muy bien, pero pagaréis a escote. No digo nada y lo digo […]