Cómo mirar un escote sin parecer un salido (sin que se note es imposible)

“No sé que tienen tus ojitos que
me vuelven loco…”
 Le cantan todos

Llegó el verano, llegó el calor. Y con él, llegó el despelote. La gente se quita los ropajes que ha mantenido durante todo el invierno, excepto algunos locos que siempre van en manga corta; y ala, a soltar lastre. Las mujeres no iban a ser menos y con esto del verano las domingas del personal andan más sueltas que nunca. Y los chicos no pueden dejar de mirar; bueno, vale, los chicos no podemos dejar de mirar. Sí, a todo el mundo se le va la vista hacia los escotes, nadie se salva. Ni siquiera las mujeres heterosexuales, ellas también lanzan sus miradas contra los escotes, pero ellas saben cómo disimular. Los hombres no.

Sí, queridos lectores, el hombre no nació con el don del disimulo y la discreción. Por lo tanto, como bien dice el título, daremos por hecho que es imposible hacer creer a una chica que no le hemos mirado las tetas cuando ha llevado un escote prominente con una flecha enorme que decía: “Se mira, pero no se toca, esto es lo máximo que podrás ver salido de mierda”. Sí, ellas lo saben. Por algo se lo han puesto también. Si alguna chica lectora de esta web se pone escote y pretende que nadie se lo mire que levante la mano ahora o calle para siempre.

Pero hay formas y formas de mirar. Una cosa es curiosear y otra encharcar el suelo de babas. Mantener la cara absorta en la entreteta (me busco sinónimos inventados, sí, qué pasa) no es una buena idea, sobre todo si pretendes no dejar una impresión de salido desesperado en tu contertulia, amiga o chica que pasaba por ahí. Por lo tanto en este post intentaré dar unas directrices para intentar no parecer un salido cuando tengáis sobredosis de pechuga enfrente vuestro:

“No sé por qué me miran
con lo discreta que voy hoy”



– Mirar a los ojos: Todos los hombres dicen que en lo primero que se fijan cuando conocen a una mujer es en los ojos. Debe de ser porque siempre conocen a mujeres en invierno, porque por lo que he visto no está la cosa así. Por lo tanto es importante fijar la mirada en los ojos al estilo Letizia en los partidos de fútbol, sin pestañear. El tema de la súper-selección lo dejo para la final, pero… ¿Por qué esta mujer no pestañea cuando mira el partido? ¿Le han enganchado los párpados con superglue? Pues seguid su estilo y no pareceréis salidos. Comprad colirio.

– No babear: Parece una tontería de perogrullo, pero no lo es tanto cuando las chicas que tienes alrededor vayan con flotador a los bares cuando sepan que vas tú. Decir: Ay omá qué rica tampoco ayuda a no parecer salido ya que se sueltan más babas. Se puede solucionar fácilmente sellando la boca, pensando en Carmen de Mairena o lanzando una manta a la chica en cuestión. Pasará calor, pero al menos no irás salido.

– Mirarlas con cara de asco: Visto lo visto, a pesar de mirar a los ojos fíjamente, alguna vez se te escapará la mirada. No hay manera de mantenerte firme; bueno, la cabeza firme; bueno, el rostro firme. Lo único que de verdad has de mantener firme no lo consigues y la cabeza y la mirada se va al valle entre dos montañas. Por lo tanto, para no quedar como un salido te queda la opción de mirarlas descaradamente, pero con cara de asco. Como el que no le gusta lo que está viendo. Mirándolas con desprecio, en plan: “Bah, seguro que las tiene caidas, tiene estrías y un pezón mira para Cuenca y el otro para Pontevedra” Ella puede que se deprima y se sienta mal, pero aquí estamos hablando de no quedar como un salido; lo de no quedar como un cabronazo superficial lo dejamos para otro día.

“Fisichella mira de reojo, seguro;
sabe el truco de las gafas de sol, por algo es italiano”



– No ponerte gafas de sol: Todos los salidos más importantes de la historia siempre han llevado gafas de sol. Nunca te fíes de alguien que va a la playa, se pone gafas de sol y se pone boca abajo en la toalla. ¡Danger! Por lo tanto, en un bar o pub ponerte gafas de sol canta un poco más. ¡Incluso podrías quedar como un imbécil! La parte buena que cualquiera podría creer es que con las gafas de sol la chica no sabría a qué estarías mirando. El problema es que sí lo sabe, da igual que no se vean las pupilas, ella sabe que estás mirándole las tetas. Algunas se han dado cuenta cuando las gafas se han empañado. Un portento.

Y estos serían los briconsejos de hoy para conseguir que ya que al menos se han dado cuenta de que estás mirándoles las tetas, no piensen que estás desesperado por hincarles el diente. Tú las miras por una simple curiosidad masculina, de forma casta y pura; por conocimiento antropológico y por un estudio sociológico. Si le sueltas toda esta parrafada a lo mejor cuela. ¿De verdad lo habíais creído? Las chicas se las saben todas.

Más sobre chicas:

[Las tetas]
[El drama de la tía buena]

6 dicen la suya

  1. JOSE OCHOA dice:

    les tomo fotos cuando no me ven

  1. 30/01/2013

    […] aquí entra nuestra ínclita invitada de hoy en El mundo está loco. El escote no llamaba mucho la atención por mucho que fuera difícil de diferenciar entre éste y el cuello. […]

  2. 09/01/2014

    […] que One Direction la siguiera. Imagino que para poder enviarles privados donde enseñarles las tetas. La promoción es dura, […]

  3. 11/01/2014

    […] Quizá lo normal en estos casos es hacer zapping. Si algún día tengo hijos, por mi madre que hago zapping si sale una peli de estos personajes por la tele. No porque fueran subidas de tono, sino por su salud mental. Porque mi padre no cambiaba de canal. El poder del mando a distancia era muy fuerte y yo de bien pequeño era capaz de ver películas de Pajares y Esteso. Así he salido. Claro, al principio todo bien, tú veías a cuatro catetos con boina que iban de aquí para allá sin entender muy bien qué motivación les llevaba. Luego te hacías mayor y sabías cual era el principal objetivo de sus protagonistas y su modus vivendi: Ver tetas. […]

  4. 30/03/2015

    […] Hoy en día esto no tiene porque ser así, ojo, que he escuchado más de una vez en el gimnasio a muchachos postadolescentes hablar del último potingue que recomiendan para realzar su tupé (algún día hablaremos del retorno del tupé) o lo tersa que tiene la piel del capDe todo. Pero sigue pasando. Los hombres se ponen a hablar de sus intereses y las mujeres de los suyos. En la misma mesa. Bajo el mismo aire. Y las conversaciones, por arte de magia, ¡no se entrecruzan! ¿Cómo es posible? Es increíble como aunque tus palabras floten en el aire por el mismo camino por el que van las palabras de tu novia, los machos de la manada son capaces de filtrar los tonos y escuchar solo lo que dices tú. Excepto en una ocasión: tetas. […]