Post navideño (III): Los instrumentos musicales navideños



Seguimos con los posts navideños, cada día están más cerca los días míticos de la Navidad y con ellos llegan los posts llenos de espíritu navideño, o no, por los cuatros costados. Este es el tercero y se une a los anteriores sobre las luces de las calles y los adornos de las casas.



Cuando llega el dia de Navidad, normalmente, en muchas familias guasonas y que les va la fiesta, al acabar la cena de Nochebuena en la que todo el mundo se pone hasta el culo de todo (de comer estamos hablando) la gente se pone a cantar villancicos (que son para analizarlos en otro post aparte). El caso es que para cantar uno necesita de acompañamiento, y pasaré a analizar los instrumentos típicos que se usan al cantar en Nochebuena.



En mi casa se solía hacer cuando yo era pequeño, y nos juntábamos con los vecinos a armar jaleo durante la noche. Ahora esa moda ya ha pasado pero fijo que hay familias que lo hacen o bien dentro de su casa o lo hacen también alborotando el vecindario entero.



El caso es que para que esas canciones tengan un sonido de fondo hacen falta los instrumentos. ¿Cual es el primer instrumento navideño que viene a la mente de todo el mundo siempre? La zambomba, claro está. Es un instrumento mítico, que sólo se usa en Navidad y es el instrumento musical ( si es que se puede considerar que se hace música con él) más antiestético de todos. Y os explico por qué. El que toca la zambomba se escupe una mano, se escupe la otra y… ¡a pajear el palo! ¡ale! ¡Alegría! ¡Que bonita estampa! Feo, queda feo. Sólo probad de hacer lo que he descrito en las lineas anteriores sin una zambomba, al aire, y veréis que estampa tan navideña…



También se usa para hacer lo que le llaman “música” otros objetos no destinados al efecto como la botella de Anís del Mono. Yo creo que el que inventó esa botella lo hizo queriendo, el hombre sabía que esa botella iba a tener uso una vez bebida, y es que mientras más anís bebes, más ganas de hacer ruido con la botella, está comprobado. Eso sí, no lo intenteis con las de J&B que por muy tajas que vayais no hará el mismo ruido.



Luego hay otros objetos como el almirel, una especie de mortero pero de metal mucho más ruidoso con el que conseguia uno de los objetivos básicos: hacer mucho ruido. En mi casa se llegaban a usar tapas de las ollas para hacer el efecto de los platillos y en casos de gran inspiración musical se llegaban a usar las panderetas al más puro estilo tunante.



Dicho así queda bastante ridículo pero si lo disfrazas de espíritu navideño sumado al cava (ya se sabe con las burbujas…) se llega a un estado de enajenación mental que hace que puedas llegar a cantar el “Chiquirritín” o el “Porompompero”, el caso es cantar… Pero los villancicos son otro tema…

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