Le contrataron una escort para su despedida de soltero… Y se lió

despedida escort soltero

La despedida de soltero de Félix seguía según lo esperado: un par de comas etílicos, tres llamadas de atención de policias locales por escándalo público y una cena en una sala apartada de un restaurante de las afueras con sangría de primero, cava de segundo y para beber albóndigas. De pronto unos cuantos amigos se aproximaron a Félix, le vendaron los ojos y lo dejaron sentado en una silla en el centro de la sala. Las luces se apagaron y los gritos guturales envolvieron el lugar. Por la puerta apareció LA stripper: un pivón de medidas perfectas y sonrisa cachonda; pero algo parecía distinto en cuanto se acercó al primer amigo de la sala. Le metió la mano por dentro del pantalón y le sacudió la sardina. No era una stripper al uso: sus amigos habían contratado a una escort.

Félix vivía ajeno a la situación con los ojos vendados. Sonreía por lo bajini mientras oía los gritos escandalosos de sus amigos. Lo que no sabía es que los encargados de montar la despedida acudieron a Erosguia, una especie de páginas amarillas del fornicio de alto standing, y convencieron a una escort a hacer uno de sus servicios de manera especial. Con público. Los muchachos soltaron la mitad de sus ahorros para darle la sorpresa al novio y ahí estaba Félix, con sonrisa de tonto, sin enterarse que el espectáculo había empezado ya. Y venía hacia él.

Pronto la muchacha se sentó encima del novio. De espaldas a él empezó a menear el culo alrededor de su cebolleta mientras le obligaba a usar sus manos para tocarle los pechos. Félix empezó a sentirse incómodo. Aunque él no podía ver, la mirada de su suegro estaba ahí. Posándose en él. Sí, alguien decidió que invitarlo a la despedida era una buena idea. La incomodidad aumentó de tamaño en poco tiempo y al notarlo la chica se dio la vuelta y agachó la cabeza para acercarse al pantalón. Apenas tuvo tiempo de reaccionar Félix cuando vio una parte de su cuerpo en la boca de la escort. Saltó de golpe, se quitó la venda y se echó hacia atrás. “¡Que me voy a casar!” – gritó, tapándose a duras penas (nunca mejor dicho) la incómoda reacción física.

Pero el suegro de Félix que ya llevaba casado unos cuantos años no dejó pasar la oportunidad. “¡Yo no me voy a casar!” – gritó. Y llamó a la muchacha para que siguiera con la faena. Como a ella le habían pagado por terminar un trabajo, muy profesional se acercó a él y a todo aquél que se lo pidió. Los amigos acababan de organizar una orgía de pago sin que el novio supiera nada y ahí mojó hasta el más tonto. El novio alucinado e indignado se marchó al lavabo, no se sabe muy bien a qué, mientras los demás proseguían la fiesta. Viendo aquello, nadie hubiera dicho que las despedidas de soltero son más para los amigos que para el que se casa…

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La moda de los barbudos

barbudos raros
Así no estás a la moda. Así eres ÚNICO

Afeitarse, junto a cortarse las uñas de los pies y salir a tirar la basura, es una de las cosas que más pereza nos da a los hombres. Algunos, y cada día más gente, se han tomado al pie de la letra lo de no afeitarse como modo de vida y las barbas proliferan por doquier. Es más, hoy en día la persona más a la moda del mundo sería Matusalén y al gran Eugenio – q.e.p.d – ya no se le ve en sus vídeos como portador de un look antiguo, sino como un precursor de lo hipster. Hoy en día, ser barbudo es ir a la moda.

Y es una de esas modas que me joden soberanamente, no porque no me guste estéticamente ni nada; es porque aunque quisiera no podría seguirla. Jamás podré tener una barba varonil bien frondosa y tupida. Si me dejo crecer la barba tendré una fantástica cara repleta de mechones a topos y en vez de un barbudo parecería un husky siberiano sin duchar. Y esto, amigos, no es justo. ¡Si hasta la última ganadora de Eurovisión tiene más barba que yo! Conchita se llamaba. Con Chita de mejor amiga.

Brad Pitt barbudo
Brad Pitt un día perezoso
Sí, las barbas están tan de moda que hasta las mujeres barbudas triunfan. Hasta tal punto ha llegado que la próxima cuchilla de afeitar de Gillette va a ser un cortacésped para ponerse al día con su nuevo público. Ahora no hay manera de vender cuchillas como antes, los barbudos no necesitan de eso, como mucho una buena tijera o un buen barbero. ¿Quién lo iba a decir, eh? Parecía que los barberos tenían los días contados con la moda metrosexual – moda con la que me sentía mucho más cómodo gracias a mi poca pilosidad – pero ahora los barberos lo petan. Porque estas barbas serán frondosas, pero no se llevan dejadas: se llevan bien podadas.

¿Pero de dónde viene este afán de dejarse barba? ¿Es acaso una influencia de las tendencias llegadas desde el lejano Afganistán? ¿Si ahora triunfa la barba talibán, pronto también lo hará el modelo pantalón con los huevos colganderos? ¿Será el turbante la próxima moda? ¿O serán los bolsos de hombre con forma de fusil Kalashnikov? ¿Nos iremos todos a vivir a la montaña? ¿Venderán chalecos bomba en El Corte Inglés? Serán como las bragas: no se podrán probar en la propia tienda.

El caso es que esta moda ha llegado para quedarse porque es la excusa perfecta para no afeitarse. El cuñado de un hipster no le podrá decir lo de “hay café” “¿eh?” “hay café-itarse” porque el hipster o el seguidor del barbudismo no tiene necesidad de ello. Yo mientras tanto me plantearé lo del implante de pelo en los solares de mi barba y será lo más parecido a una recalificación de terrenos que haya hecho en mi vida. Así podré ir a la moda justo antes de que se ponga de moda la barba husky siberiano sin duchar. La vida es injusta.

P.D: Sí, habréis notado que he estado de vacaciones. Del trabajo y del blog. Un buen tiempo de desconexión para volver con las pilas bien cargadas.

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Ver la tele con el Twitter

Así es la vida moderna
Así es la vida moderna

No os descubro nada nuevo a muchos de vosotros porque hace ya tiempo que se puso de moda lo de tuitear lo que estamos viendo en la tele. Aunque sea para decir que están echando por la tele una peli que viste hace veinte años y te hace gracia que salga ahí en la caja tonta. Más o menos como cuando sale tu pueblo: “Eh, eh, ¡que sale Villapuercas en la tele! ¡Yo soy de Villapuercas!” “Pero tío, que es porque un tío ha matado al alcalde de un sillazo en la oreja en medio de la plaza” “¡Mira, mira! ¡Por ahí iba yo cuando era pequeño!” Ni caso, vamos. Que le hace ilusión que salga Villapuercas y da igual el motivo.

Pues lo mismo con las películas antiguas que ya viste hace años y no vas a volver a ver, te gustaron y ahora aparecen en tu tele. Pues lo cuentas. Pero eso no es todo en Twitter, ni mucho menos. La gracia está en comentar los programas mientras suceden cosas en ellos. A veces algunos comentan como si los demás fuéramos entes sin conocimiento que no supiésemos descifrar las imágenes que llegan a nuestras retinas. “Ahora sale el presentador de MasterChef” Gracias, no me había fijado. E igual es verdad, no te habías fijado porque mirabas más al Twitter que a la pantalla. Todo puede pasar. Los usuarios están velando por tu bienestar.

Todo esto surgió desde las más profundas entrañas de Twitter con sus usuarios primigenios animando al cotarro a comentar la tele con un mismo hashtag. Oh, el hashtag. Este símbolo: #. Almohadilla que se llamaba en mi pueblo. Hoy en día en las plazas de toros cuando se tiran almohadillas está todo el mundo dándole al hashtag de Twitter. Que tienen tradiciones bárbaras, sí; pero modernos un rato. Pues mediante el hashtag y una palabra clave todo el mundo sigue el mismo tema a la vez y así sabemos qué opina la gente de programas tan interesantes como Quién quiere casarse con mi hijo.

Sí, las mayores bazofias que me he tragado en la tele han sido gracias a Twitter. “No, yo no veo lo de los tróspidos; lo veo para reírme” Pero lo ves. Es como comentarlo con los amigos cuando tus amigos te dicen que te vayas a la mierda cuando mencionas la remota posibilidad de quedar para ver Eurovisión. “¿Para ver qué? No serás un eurofán de esos, que te llevo al médico ya mismo” “No, que es para reirnos, ¡haremos chistes sobre las vestimentas y las canciones!” “Sal de mi vista friki loco”. Pero en Twitter te retuitean y te favean y todo.

Las teles han terminado dándose cuenta del filón de todo esto – tarde como siempre, pero se han dado cuenta – y en casi todos los programas aparte de la famosa mosca de la tele aparece un hashtag con el nombre del programa en cuestión. Y se vuelven trending topic y son muy felices porque luego pueden decir que arde Twitter y tal y pascual blablublí. Yo a veces miro los trending topics para ver qué echan en la tele, es mi nuevo teletexto. Pero ha llegado hasta tal punto el tema televisivo que hay días que abro Twitter y como no esté mirando la tele me siento desplazado. ¡No entiendo lo que dice la gente! ¡Leo tuits sin sentido!

En serio, si descontextualizas cualquier tuit de algo televisado por sí solo es imposible entender nada. “Y ahora va y sale la loca #trospidity” “¡Pero qué hace Pepe! ¡Se le va a quemar el cuscus! #masterchof” “Vaya peinado lleva esa #eurocojón” “¡Que se la meta! ¡Que se la meta! #lapornodelplus” Y así. Ya no es que en los programas de la tele pongan un timeline de Twitter adornando una parte de la pantalla, ¡finalmente el propio Twitter tendrá que poner una miniventana con los canales para que podamos entender algo si no tenemos la televisión a mano! Dramas modernos, amigos. Dramas modernos.

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Hipoteca su casa para alargarse el miembro viril

mirando su escaso miembro viril
Dramatización

Un hombre australiano ha hipotecado su casa para poder pagarse la cirujía que le permitirá agrandar su miembro viril. No porque haya decidido comprarse setenta Jes Extender para hacer el mega supremo alargador de pene definitivo, no. Por lo visto la magia del Jes Extender no era suficiente para él puesto que el muchacho dispone de un pene de 7 centímetros en erección. Suponemos que en estado flácido su pene es una pipa sin cáscara.

El afectado por esta maldición vital ha decidido poner fin a sus traumas infantiles que le perseguían en sus pesadillas. De chaval no quería practicar ningún tipo de deporte por temor a que se rieran de él en las duchas. Qué tontería, ¿desde cuando un hombre ha mirado el pene de otro en un vestuario masculino? Esas cosas no pasan. Total, que el hombre tenía miedo de ser señalado cuando alguien viera su cosita con la ayuda de una lupa.

Y ya por no hablar de las relaciones con las mujeres. Eso sí, a la hora de tener sexo lo tenía fácil para ponerse el condón: no necesitaba desenrollarlo. Debido a tantos traumas y malos tragos decidió que lo mejor era poner la pasta que hiciera falta para acabar con su problema, o problemilla. Sin ir más lejos ya lleva gastados unos 45000 dólares (unos 33500 euros, ¡a pesetas no os lo traduzco so viejos!) y tiene en mente una nueva intervención quirúrgica que le llevaría a gastarse 50000 dólares más. Cuando termine todo podrá decir orgulloso que su pene vale más que su casa. Y no será una fantasmada.

[Noticia original] (Encontrado gracias a Becaria_, cómo no)

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El plástico de burbujas

Esto sí que es ir seguro
Esto sí que es ir seguro

De pequeño siempre me había despertado curiosidad esos carteles que adornaban las cajas y ponían: “Muy frágil”. Mi vocabulario de la época no me permitía reconocer el significado de “frágil”, pero todo parecía indicar que lo que había ahí dentro era algo valioso. Luego de mayor aprendí que ese cartel lo ponían para que los amables trabajadores de Correos supiesen qué cajas podían tirar como sacos de patatas y con cuales podían jugar a baloncesto.

Sí, porque da igual que la caja ponga frágil porque todo el contenido que tengan siempre estará envuelto del poderoso… Pausa dramática aquí… No sé para qué tanto rollo, porque lo pone el título… El poderoso… Tachááan… ¡Plástico de burbujas! El mágico y fantástico plástico chispeante que lo aguanta absolutamente todo. Pones plástico de burbujas a un jarrón chino y no se rompe, lo colocas a un móvil y sobrevive una noche de fiesta loca, te lo aguanta todo. Vamos, ¡no sé como no envuelven a las centrales nucleares de plástico de burbujas! Si lo hicieran, dejaría que pusieran una justo al lado de mi casa con los ojos cerrados.

Lo dejo cuando quiera
Lo dejo cuando quiera
Sinceramente me cuesta comprender como es que los creadores de deportes de riesgo de estos para famosos suicidas no han inventado ya el burbujing. Envuelves todo tu ser de plástico de burbujas hasta que te cueste respirar y una vez enrollado te subes a una grúa o a lo alto del puente. Cuando estés arriba te tiras y rebotas. Boing. O explotarán todas las burbujitas, no lo sé porque nadie lo ha probado aún. En serio. Todavía no entiendo cómo es que no lo usan para fabricar parachoques de los coches e incluso los airbags. Te salta el airbag en la cara y mientras viene la ambulancia echas el rato petando burbuj… Un momento.

Ahora lo entiendo todo. Jamás funcionaría cualquiera de estas ideas locas porque sería imposible aplicarlas. El tío que montara el airbag, el famoso suicida que se envolviera el cuerpo entero, el que coloca minuciosamente el jarrón en la caja frágil y el que envuelve la central nuclear tienen una cosa en común: todos hubieran colocado el papel sin una sola burbuja sin reventar. Todos se hubieran dedicado a petar una a una las burbujitas de forma totalmente mecánica e inconsciente. Ya veis al famoso en caída libre: “Plot, plot, plot, ¡mierda soy tontooooo!” Y chof.

¡Es como una droga dura! Seguro que alguna vez habéis tenido algún papel de este tipo en vuestras manos y no habéis podido dejar de reventar las burbujas. Tienen un poder hipnótico superior a nuestras fuerzas, sacan el niño que hay en nosotros, desconectan nuestro cerebros y solo vemos una cosa: “petar, petar, petar”. Continuamente. Sin ningún motivo ni razón. Yo una vez entré en una joyería de piedras preciosas, cuarzos y demás y tenían un rollo de plástico de burbuja más grande que mi piso. Salí de allí siete días después, a la fuerza, mientras no paraba de gritar: “¡Una burbuja más! ¡Solo una más! ¡Y ya paro! ¡Lo juro!”

Después de estar en Proyecto Burbuja durante tres meses me dejaron salir con la condición de no acercarme a más de cien metros de una oficina de Correos. En serio, no cojáis plástico de burbujas. Aunque os lo regalen. Di NO.

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Un estudio revela que oler pedos es bueno para la salud

Aquí ven a una joven activista de Médicos Sin Fronteras oler pedos
Aquí ven a una joven activista de Médicos Sin Fronteras

Así es queridos lectores de El mundo está loco, oler vuestros pedos es bueno para la salud. Pret. Tomad, para vosotros. Lo hago por vuestro bien. Pret. Otro. A partir de ahora cuando alguien se tire un pedo apuntándolo hacia vosotros y os lance el aire haciendo aspavientos con las manos no os enfadéis ni os sentáis ofendidos. Os está haciendo un bien. Os está ayudando a prevenir multitud de enfermedades pues se ha descubierto que el ácido sulfhídrico que lanzan nuestras ventosidades en pequeñas cantidades es muy beneficioso.

No me lo invento yo, lo dice la universidad británica Exeter University. Más conocida ahora como Excreter University tras la publicación de este oloroso estudio. Por lo visto oler los pedos – moderadamente, eso sí – ayuda a las células a mantenerse vivas y lozanas. Las mitocondrias tienen cariño a este tipo de gases y sin mitocondrias tus células no respiran.

Ellos lo han demostrado creando un compuesto llamado AP39, pero están convencidos de que nuestro propio cuerpo fabrica suficiente y que solo es cuestión de olerlo. Falta tiempo para que aparezcan las primeras terapias de pedos: todos en un corro y un tío en el medio, en una silla giratoria lanzando pedos al viento y atufando la habitación. La terapia de la risa era esto. Por su parte, las acciones de Fabada Asturiana han subido como la espuma desde la publicación de esta noticia.

En resumen: Ayuda a un amigo y péinalo con un sonoro y aromático pedo. Haz que tiemblen las paredes, hazlo por su bien. Péete a gusto: tus seres queridos lo agradecerán.

[Noticia original]

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Intercambiar cromos por el mundo

cromos_repes

Cuando era crío solía coleccionar cromos, principalmente de fútbol. El señor Panini y otros colegas decidían hacer una distribución de cromos que hiciera prácticamente imposible terminar la colección si no tenías a un padre rico dispuesto a dejarse una morterada en pegatinitas. O algún padre loco muy friki. “¿Qué hay hoy de cenar mamá?” “Salteado de Zamorano con salsa de Romario” Todos teníamos a ese amigo de clase que tenía un taco de cromos repetidos, tripitidos e incluso algún taco de treinta veces el mismo cromo. Pero ah, el Costacurta del Mundial 94 no lo tenía eh. Había cosas que no las compraba el dinero y era la maldad de los creadores de colecciones de cromos.

Había siempre un cromo que era imposible de conseguir. A no ser que llamaras directamente a la editorial y se lo compraras directamente; lo que se consideraba en aquellos tiempos hacer trampa. Aunque cualquiera vería que era la decisión más inteligente y barata. Aún así, muchos buscábamos en el intercambio de cromos la posibilidad de completar nuestras colecciones usando nuestros cromos repetidos. “Enséñame tus repes” era la frase más repetida, valga la redundancia, a la hora del patio. Y ahí, mientras mirábamos los cromos de nuestros amigos íbamos diciendo la mítica cantinela:

- “Tengui, tengui, tengui, tengui, tengui, falti, tengui, tengui, falti, este no vale es una rodaja de chorizo, falti, tengui”.

Todos los padres  querían intercambiar cromos con ella
Todos los padres querían intercambiar cromos con ella
Sí, ya sé, ya sé. No saltéis todavía. En todas las comunidades de este nuestro país no se decía “tengui” o “falti”. ¡Resulta que hay múltiples variantes! Me enteré ayer mientras hacía un tuit sobre la acumulación de jugadores que hace Florentino, el presidente del Real Madrid. Sobre todo tras el fichaje de James Rodríguez. Florentino de pequeño era ese niño que tenía todos los cromos. Sin Costacurta, pero con todos los demás. Y a todo decía “tengui“. ¡Pero no! Aureal descubrió un mundo ante mí: en Madrid Florentino hubiera dicho: “Sile”. O “Nole” para los pocos cromos que le faltaran. Pero nunca jamás habría dicho “tengui“.

¿De dónde viene sile y nole? Pues de Sí le tengo y No le tengo. Un leísmo como una catedral; pero son niños, se acepta todo. Cuando estábamos a punto de enzarzarnos en una guerra sobre cuál acepción es mejor, me dio por lanzar la pregunta al aire de Twitter. La cosa se hubiera quedado ahí sin la colaboración de Otis B. Driftwood, que tiene un chorro de seguidores, retuiteó mi demanda y empezaron a llegar variantes de toda la península. Juntas a un niño gallego y otro catalán en los años 90 y no se entienden. El choque de civilizaciones era esto.

Para reforzar mi versión me contestaron algunos catalanes, como un periodista de Salvados y mi admirado Manel Fontdevila. Después de que me contestara Manel decidí no lavar mi teclado en los próximos seis meses, más o menos. Bueno, para qué mentir, nadie lava un teclado.

Resulta que en Ceuta la gente dice “silo”/”nolo” que es la versión gramaticálmente correcta de la madrileña. En Galicia dicen “sipi”/”nopi”. En Aragón dicen “lotén”/”nolotén” puesto que varios tuiteros de la zona lo afirmaban. Pero incluso en Madrid tienen otra variante al “sile” y “nole” que es el “lete”/”nolete“.

¿Cuál es la mejor versión? La mía, por supuesto. Y para ti la tuya. Lo que estoy seguro es que debe de haber aún más variantes allende los mares. Seguro que en sudamérica en cada uno de los paises tenían una forma distinta de intercambiar cromos. ¿Cómo se dice en otras partes del mundo? Iluminadme. Hoy en día no sé si se ha unificado la nomenclatura del intercambio con tanta globalización para que finalmente niños de todo el mundo puedan compartir sus cromos sin confusiones. A mí con diez años me dicen “lotén” y pienso que es una nueva marca de limpiacristales: “Lotén con bioalcohol”. Y así no hay quién termine una colección.

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Hacerse tattoos

Lo típico que empiezas haciéndote un tribal y se te va de las manos
Lo típico que empiezas haciéndote un tribal y se te va de las manos

Hoy os voy a desvelar un secreto sobre mi cuerpo: no llevo tatuajes. Ni uno solo. Bueno, tenía pensado hacerme uno que pusiera FLV y en algunos momentos “Fui a Las Vegas, me acordé de ti y me hice este bonito tatuaje”; pero al final lo descarté por doloroso. Y principalmente porque en mi arduo camino para convertirme en un fantástico yerno ideal un tattoo no viste, no vende, a las señoras les da miedo. Eso y que tengo unos gustos tan volátiles que un día me parece genial hacerme Velociraptor bailando la macarena, me hago el tattoo y a lo mejor al cabo de tres minutos de verlo en mi piel me arrepiento y ahora lo que quiero es un Triceratops bailando la macarena.

Pero aún así, aunque sea de gustos cambiantes; aunque quiera ser el yerno que toda suegra quisiera; aunque las agujas del tatuador me den cierto pavor… He decidido hacerme un tattoo. Pero no uno cualquiera: el definitivo. El tatuaje de los tatuajes, el metatatuaje o el metatuaje. El súmum de los tattoos, el que estará por encima para dominarlos a todos. El megatattoo, la joya de la corona. Y os voy a decir en qué va a consistir, antes de seguir con los superlativos. Ahí va:

Algunos empizan de bien pequeños
Algunos empizan de bien pequeños
- Una letra china debajo de la oreja. Y no quiero saber qué significa. Quiero entrar en un bazar chino y que la dependienta se descojone sin yo saber por qué. Las letras chinas molan porque sí. ¿Qué más da lo que signifique? Igual codifico mi número de teléfono en letra china. Seguro que hay una sola letra china para cada número del universo. Hay letras chinas para todo. A tope.

- Una telaraña en el hombro izquierdo. Y luego me compraré una tarántula para que se ponga como loca y no entienda nada al posarse en mi hombro. Llevaré una tarántula como un loro de pirata. Si esto no mola, no sé qué puede molar más.

- Una estrella en el codo. De cinco puntas. Sin pintar por dentro, por supuesto. Un perfil de estrella. Y a poder ser una en cada codo. Guti lo llevaba y Guti sabe, él ha estado cerca del metatuaje, pero no ha llegado a la quinta esencia del tatuaje como quiero llegar yo. Dos estrellas.

- Un brazalete de espino en el bíceps derecho. Y que llegue por dentro del brazo eh, nada de quedarse a mitad del tattoo. Aunque me salten las lagrimas que parezca que una tormenta tropical haya pasado por la tienda del tatuador, me lo haré entero.

no_fear_tattoo- Un ojo grande en cada omoplato, y justo encima en la parte posterior del hombro unas letras grandes que pongan… Sí, lo sé, mola tanto que os vais a caer para atrás: NO FEAR. Cuando me ponga moreno en verano mi espalda parecerá una luna tintada de un coche tuning.

- Un tribal en el gemelo derecho. Seguramente tendrá significado en alguna tribu maorí aunque aquí estilamos mucho más cosas de la tribu mahourí. Con espumita. El tribal ocupará todo el gemelo y parte del muslo. Como un fuego que se extiende hacia arriba. Todo pasión.

- Y para acabar por supuesto no podría faltar el clásico. Así se termina un metatuaje: un corazón en el gemelo derecho que ponga “Amor de madre” y en el tobillo un ancla. Y me daré a la mar una temporada para sentirme vivo. Arrr.

Una vez tenga terminado todo el metatuaje y tenga el cuerpo bien dibujado estaré ya por fin preparado para ser detenido por la policía. En todas y cada una de las ruedas de reconocimiento estaré allí pasando el rato. Posando. Espero que me den un buen sueldo por tanto posar.

Falso tanga. Parecía una buena idea...
Falso tanga. Parecía una buena idea…
Sí, no hay nada como un buen tatuaje para que la policía te fiche bien. Y no hay nada como un buen tatuaje repetido millones de veces para que puedas dar un falso positivo. Los tatuajes van muy a modas. Mucho. Es algo realmente curioso ya que es un dibujo que te haces en la piel para toda la vida. Bueno, un poco como tener hijos que cuando se pone de moda que te haga uno el Rey o Julio Iglesias allá que se llena de muchachas embarazadas. Seguro que ellas también tienen un hada o un delfín tatuado. O mejor, unas pisadas de gato.

Ya os avisaré cuando tenga mi tatuaje terminado. Os pasaré una foto de cada una de las partes de mi cuerpo. Pero no me pidáis el de FLV, cochinas. Eso sí, no acabaré pintándome el mapa mundi en mi cuerpo como parece que lleven algunos. En serio, si tuviera el cuerpo tan tatuado de arriba a abajo saldría a la calle en pelotas por confusión. “Pensaba que me había puesto la camiseta y no” “Hombre, lo de camiseta aún cuela; pero muchacho que vas por ahí con el reloj de péndulo hombre de dió” Un desastre todo.

Bonus como curiosidad: El porqué de que los tatuajes sean permanentes.

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