Tipos de calzoncillos

Si no puedes con el enemigo, ¡confúndelo!

Convendrán conmigo los lectores masculinos en que la ropa interior femenina es mucho más interesante que la masculina. Todo llegará, puesto que hoy el tema que nos ocupa son los calzoncillos y por ahora no estoy preparado para que lleguen cantidad de visitas del foro “gentequehuelebragasysepone.com” explicando con todo lujo de detalles todos y cada uno de sus fetichismos. Que estas cosas pasan. Estas cosas no pasan, sin embargo, con las mujeres, ¿cuántas conocéis que sean “fetichistas de calzoncillos”? ¿A alguna le gusta oler un calzoncillo usado? Como mucho conozco alguna que le mola ver los anuncios de calzoncillos, pero dudo mucho que sea por la ropa que lleva, sino por la que falta. Así pues, ¿a quién va dirigido este post? A las abuelas, esas expertas en regalar calzoncillos.

Las abuelas suelen regalar calzoncillos porque saben que es algo útil, que siempre hace falta y que nunca viene mal. Y además, les permite no comerse la cabeza ya que no saben muy bien qué es lo que les gusta a los chavales hoy en día. También pueden decir que lo hacen porque tienen mucha experiencia con los hombres. Después de tantos años… “¡¡Ay!! ¡Si yo te contara!” – que dice alguna. “No abuela, no hace falta, no lo cuentes. No. La historia del abuelo y su calzoncillo andante nooo, ¡¡nooo!!” Sí, ese abuelo que consideraba que el valor de un calzoncillo residía en su capacidad para ser reversible. “¡La mejor manera de saber cuál es la parte de delante y la de detrás no es la etiqueta, ¡es sencillo! Delante, amarillo, detrás, marr…” “¡Por favor! ¡Basta ya!”


Así pues, El mundo está loco, cumpliendo de nuevo su labor social, os trae este post para que tengan una guía fácil, sencilla y para toda la familia de los tipos de calzoncillos que hay. Vamos allá.

- Boxers: Calzoncillo habitual de esta época. Tienen una tira de goma grande para que se pueda ver la marca bien cuando te pongas los pantalones de ir cagao. Estos que llevan los chavales que se mide el tiro según si está a la altura de la rodilla. Tienen un poco de pierna, corta, que llega hasta solo unos cuatro dedos de la cintura. Normalmente son ajustados, lo que hace que en los institutos si alguien le hace la broma a otro de levantarle los calzoncillos por detrás le pince un huevo. O los dos. Hechos especialmente para momentos íntimos, en los que cuando la chica decida bajar el calzoncillo se fomente el efecto topetazo. Sin más detalles, que cada uno medite lo que es el efecto topetazo. Abuela, sin detalles.

- Slips: Tienen el mismo estilo que los boxers, tanto en su forma ajustada como en la forma de la goma, con la diferencia de que no tienen pierna. Así pues mantienen las partes masculinas en forma de bolsa central. Hecho especialmente para que las mujeres no despisten la mirada hacia otro lugar. “Es ahí, no hay confusión posible”. Si el boxer es ajustado, este lo es más pues no permite ni un solo desliz a las partes masculinas. No se pueden escapar a ningún lado, y si lo hacen descubren el aire fresco. Un mal gesto al ponértelo y el huevo vuela libre. No es recomendable tenerlo mal puesto para momentos íntimos a no ser que se quiera hacer un momento cómico del tipo “el huevo volador” o respuestas del estilo “al menos da gracias de que estén limpios”. Ojo.

- Tipo calzonas: Hechos para aquellos a los que les gusta ir sueltos. Son como unos pequeños pantalones cortos y no tienen problema de escapes a no ser que te llames Mandingo y tengas que llevar pantalones largos para que no se te salga por el lado. Tanto sirven para ropa interior como para jugar un partido de fútbol. Como está todo tan suelto tienden a moverse y por ejemplo, introducirse por su cuenta y riesgo en la raja del culo. Lo que da lugar a momentos incómodos en los que intentas apartarte el calzoncillo del desagüe del cuerpo sin que la gente alrededor se dé cuenta. Tened en cuenta una cosa, cuando intentas colocarte un calzoncillo bien mientras vas por la calle, aunque parezca que no haya nadie detrás, SIEMPRE habrá alguien que te vea. Y pensará que eres un guarro que te estás rascando el culo. Esto es así.

Dramatización

- Abanderado culo cagao: Clásico como él solo. Es el calzoncillo preferido de los padres que ya están empezando a ser abuelos y sus antepasados. Son como los slips que mencionaba antes, pero con la soltura de los tipo calzonas. Lo que hace que uno mantenga sus partes en una especie de bolsica suelta, siempre blanca, que estos calzoncillos no tenían colores, y que el culo jamás quedara marcado de ninguna forma. Así pues los señores de épocas anteriores estaban continuamente toqueteándose el culo y era una época en la que podías rascártelo y todo el mundo pensaba que te estabas colocando bien el calzoncillo. La sensación general, al ver un señor con estos calzoncillos, es que un mojón ha salido antes de la cuenta. Y no querrás comprobar si es así. Hay estudios que aún se preguntan cómo es posible que pudieran reproducirse en aquellos años, aunque todo indica a que eran bastante menos remilgados. Al ajo y a quién le importa la lencería. Pim pam.

- Tanga: El tanga femenino es quizá uno de los mejores inventos del siglo XX y su popularización un regalo de los dioses. Pero la existencia del tanga masculino es la evidencia más importante de que el bien necesita del mal para poder existir. El tanga masculino es el mal. Claro, lo digo yo que no me gustan los culos masculinos, pero da la sensación de que el tanga en un hombre es antiestético per sé. Si en un slip puede salirse un huevo, en un tanga se pueden salir los dos. A cada lado. En plan cascabel. A pesar de todo tiene su público y solo nos queda rezar a que no se popularice en la playa. Pofavó.

- Taparrabos clásico: Muchos calzoncillos hoy en día tienen alguna obertura en el centro para mear, en el colmo del vaguerío, para no tener que bajar la goma; o bien para tener sexo en invierno sin pasar mucho frío. Y así evitar ese clásico de la antiestética y el antimorbo de “sacátela por el lado”. El taparrabos clásico ya daba una opción parecida sin muchas complicaciones. Un trozo de tela por delante, sueltecica, y un trozo de tela por detrás, ídem. El último grito entre la tribu de los Calvinklinoux ha sido una innovación en el mundo de los taparrabos. Lo que han llamado el tangarrabos que tapa el culo por detrás con una tela, sueltecica; pero por delante tiene un hilo, sueltecico, que no tapa una mierda pero se ha puesto de moda. Los indios también tienen tendencias.

Y hasta aquí el catálogo para abuelas regaladoras que tengan interés en renovar el armario de sus nietos. Estoy seguro que todas ellas, una vez que han descubierto su existencia, regalarán a todos sus nietos el tangarrabos. Cosa que provocará una escalada de mujeres solteras sin precedentes. Y recordad, procurad llevarlos siempre limpios, a nuestras madres es lo que más les preocupa si tenemos un accidente. “Señora, tenemos que darle una mala noticia, su hijo ha tenido un accidente” “¡¡No!! ¡Llevaba los calzoncillos cagaos! ¿Qué pensarán en el hospital de mí?” Que el chaval tuviera incrustado el volante en el hombro era lo de menos. Así pues, siempre limpitos. Por si acaso.

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Los grupos musicales y cantantes infantiles

Lo peor del mundo de la farándula son sin duda los llamados juguetes rotos. Esas personas que tuvieron éxito y que tras el bombo mediático quedaron relegados a la nada cual Macaulay Culkin de la vida. Los más expuestos al olvido social y a la más pura incomprensión son precisamente los niños que como el chaval de Solo en Casa llegan al éxito excesivamente jóvenes y luego les es difícil asumir que aquél tiempo ya pasó. Ahora pueden pasearse por el supermercado sin temor a agacharse a coger una lata de Fanta sin que un fan enloquecido le arranque un pelo del culo en pleno despiste. Esas cosas seguro que pasan. No veo que sea algo malo, pero el que está acostumbrado a gente loca persiguiéndola todo el día, termina echándolo de menos. Macauly ahora se arranca pelos del culo y los entrega a sus vecinos: “Con cariño, de Macauly” Y por eso le miran mal.

Pero voy a concretar un poco más, ¿quién se acuerda hoy en día de aquellos niños que se juntaban y formaban grupos musicales de colores chillones y voces ídem? Bueno, alguno sí. Seguro que muchos de vosotros os acordáis de Parchís. Se ha puesto de moda ahora cada vez que hay un cumpleaños de treintañeros largos. La nostalgia causa estragos. Si alguien no lo recuerda, o no había nacido cuando existía este grupo, Parchís estaba formado por cinco niños. Cada uno de ellos representaba una ficha del juego, excepto uno que era el dado. Todo el día lo tenían rodando. Lo que llevaban peor era el canibalismo, cuando jugaban se comían uno de ellos y contaban veinte pasos, de ahí que durante la vida del grupo fueran cambiando sus componentes.

Por aquella época apareció un grupo menos conocido, relegado siempre a la sombra de Parchís. Se llamaban Oca y estaban siempre en la contraportada del disco de Parchís. Nadie les miraba y se olvidaban de ellos. Había una sola chica que la tenían loca, porque cada vez que jugaban entre ellos decían de oca a oca y me la tiro porque me toca. ¡Está loca! Y así todo el día rimando. Cuando se hicieron mayores se lanzaron a la co… Y termine usted la frase. Terminaron todos fatal, lanzándose de un puente del que fueron a otro puente y se les llevó la corriente. Tristemente.

Parchís salieron cuando yo aún no había nacido y se separaron cuando yo tenía unos dos años. O sea, no me acuerdo de ellos. Aunque hay muchos de mi edad que dicen “acordarse” cuando es imposible. Como mucho vieron algún vídeo después, pero la nostalgia de los 80 es tan cautivadora que hasta los chavales que nacieron en el 90 dicen acordarse de los 80. Cuando yo era pequeño salieron otros cantantes infantiles, como por ejemplo el olvidado grupo Bom Bom Chip. Aunque muchos niños pudieran creerlo, no eran un dulce de chocolate mezclado con una patata frita, sino que eran cinco niños cantando canciones dignas de Leonardo Dantés. Pero en vez de cantar tiene nombres mil el miembro viril, cantaban toma mucha fruta de noche y de día. Con estas cosas, no sé como la gente puede tener nostalgia.

Llegaron a hacer una película de aventuras. En plan Los Goonies pero a la española. Pero al ser una peli infantil no salían tetas, lo que hizo enloquecer al director: “Queéée hagooo, como pongo la escena de las tetaaass aquíiiíi” Y la peli quedara relegada al olvido más profundo.

Pero en los 90 no hubo suficiente con los grupos, también había niños solistas. Como por ejemplo un niño francés llamado Jordy. Tenía 3 años. Y cantaba esto:


Es uno de los ejemplos de explotación infantil más importante de la historia, pero la canción era pegadiza. Y un niño siempre es cuco. Ay, qué gracioso el niño, mira como canta. Ay, como baila, qué majo. Y las risas condescendientes del público. Lo que pasa es que sus padres se pulieron toda la pasta que el niño ganó y cuando llegó a la mayoría de edad se encontró sin un duro. Sus padres se divorciaron y él adquirió el síndrome de Macauly. Es más, una canción suya apareció en Sólo en casa, lo que cerraría el círculo de niños prodigio. Ha terminado apareciendo en reality shows franceses a lo Gran Hermano VIP: “Eh, que yo era Jordy, oh comme ci, oh comme ça, ¿me recuerdas? ¿Te acostarías conmigo? De pequeño siempre pensé que me serviría para ligar…” Y nada.

No hay nada peor que ser ex-famoso. Porque si no eres conocido a la gente le da igual, pero si fuiste famoso y ahora estás en el ostracismo, la gente te mira mal: “Míralo, el one-hit wonder, ahí, como si tal cosa” Y no tienen piedad. Esas personas entran en una espiral de “yo tuve éxito una vez, por qué la gente ya no me quiere” Y suele pasar mucho con los niños cantantes, porque un niño es gracioso hasta que le crece bigote, y una niña es graciosa hasta que le salen tetas. Mirad sino a Melody. Se hizo famosa con su Baile del gorila, y ahora todos al verla se ponen como gorilas. Es otro ejemplo de éxito infantil que cuando intenta grabar un disco de mayor y que le tomen en serio, la gente le mira las tetas. “Cómo se ha puesto la niña” Y ya no hay música que valga, mejor que se dedique al porno que tendrá más éxito. “Melody y el gorila que le enseña la pilila”. Y es que, aunque parezca curioso, a diferencia de las chicas adolescentes, los chicos no compran discos por la portada: van directos al ajo.

Y llegamos a épocas más modernas, porque lo de los niños adorables que cantan siempre va a tener su público. Aquí tenemos a Raulito, el cantante latino:

Yo sólo espero que los padres no hayan sido como Jordy y le mantengan el dinero en el banco. Porque como se vea de mayor pobre y teniendo que verse así en los vídeos, el trauma que va a tener no le va a sacar del pozo fácilmente. Encima cantando canciones de David Civera, como si el chaval no tuviera suficiente. Lo que suele pasar con estos niños es que de mayores les siguen llamando Raulito e intentan infructuosamente que les llamen por el nombre sin diminutivo. Mirad sino, un niño prodigio de épocas pretéritas como Joselito que lo siguen llamando así. O Paquirrín, que ha conseguido que le llamen Kiko Rivera, pero Paquirrín ni fue niño prodigio, ni mayor prodigio; lo más probable es que sea un prodigio de beber cubatas de una sentada y poco más.

Los niños están últimamente sobreprotegidos para cualquier cosa, sin embargo para la explotación artística está completamente consentido. Aún en el cine tienen alguna posibilidad de prosperar de mayores, pero en la música están condenados. Ningún niño cantante ha triunfado de mayor. En el cine siempre me he preguntado si un niño que participa en una película para mayores de 18 años, luego le está permitido ir al cine a verse. “Eh oiga, que en la peli salgo yo” “Me da igual, eres menor de edad, no puedes pasar. Y encima llevas bambas” Los niños que cantan no tienen límite de edad para ver sus actuaciones, pero yo pondría el límite por arriba: a partir de la pubertad, que no se pongan sus propias actuaciones o no lo superarán.

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Jes Extender y los alargadores de pene

"A mí me gustan grandes" - una frase para la posteridad

El tamaño importa. Y el que diga lo contrario la tiene pequeña. Esto, que es una provocación y a la vez una burda autopromoción, es una realidad que sexólogas del mundo quieren hacer ver que no es así. El tamaño importa tanto a hombres como a mujeres. Ellas por aquello de que “en una relación, me gusta sentirme llena”. Ahora entendéis esa frase, ¿no? Y a ellos por cuestiones de orgullo y por poder decir: “podría tocar el piano con ella si quisiera” Y cosas por el estilo. Si no fuera así, la gente no estaría tan interesada en mapas de pollas en los que compararse con la ciudadanía mundial ni en el tema del que hoy vamos a hablar aquí: los alargadores de pene. Y más concretamente, el admirado anuncio de Jes Extender.

Desde aquí me declaro fan incondicional del anuncio de Jes Extender. Posiblemente es el mejor anuncio de Teletienda – así, en mayúsculas, porque el espacio lo merece – de toda la historia. Porque el anuncio de Jes Extender tiene todos los elementos básicos que necesita un producto de Teletienda, mirad sino:

1) Un producto milagro. Si no tienes eso, no tienes Teletienda. Vendían un ordenador y seguro que no triunfó porque cuando lo anunciaban lo más especial que decían era: “¡Y tiene impresora! ¡Y ratón! ¡Oh! ¡Y teclado!” Así no hay manera. Tú pon a la baba de caracol rejuveneciendo a la Duquesa de Alba o un pene creciendo en plan Gigante Verde y ahí tienes la senda del éxito.


2) Testimonios. ¡Y qué testimonios, señora! A saber:


- El señor mayor con la rubia recauchutada: El típico caso de hombre adinerado que se lía con modelo y resulta que no da la talla. Él le paga las operaciones de labios, tetas, oreja, labios vaginales, uña del pie y del diente de oro. Y a cambio le pide que se alargue el pene. Al menos un poquito. Que si ellas se operan las tetas, ¿por qué los hombres no se alargan el pene? Y dice la mítica frase: “¡Eso! ¿Por qué no? Pues mira hija, ya te lo digo yo: porque una mujer cuando se aumenta las tetas no lo consigue estirando de los pezoncillos durante todo el día hasta que crece.


- El señor orondo: Un hombre, que además está en medio de la calle, que cuenta su historia. “Yo no tenía queja, la verdad, pero me hablaron de Jes Extender, ¿y a quién no le gustaría tenerla más grande? Ahora estoy, lo que se dice, bien armao Vamos, que con Jes Extender le llaman el Black & Decker.


- La señorita del coche: Mi favorita. A mí me encanta sobre todo la naturalidad con la que presentan los testimonios. Como si por casualidad los hubieran cogido por la calle, casualmente usaran el producto milagro y estuvieran dispuestos a dar su opinión. Así pues, uno se imagina a un señor reportero parando a la señorita en el semáforo y que le pregunte: “Oiga, bella mujer, ¿a usted cómo le gustan las pollas?” Y ella: “No sé qué dirán las demás, pero a mí, a mí me gustan grandes” Me hubiera gustado ver las tomas falsas: “¡A mí me gustan como los espárragos! ¡¡A puñaos!!” ¡CORTEN! “¡Si no me sangra la boca nada! ¡Sin arcada no hay mamada!” ¡CORTEEEN! “¡¡Que me machaque el cérvix!! ¡¡Que me taladre!! Síiii, máaas” ¡¡¡CORTEEEN!!! ¡Deténganla se ha vuelto loca!


3) Repítelo hasta que la gente se quede mirando la tele diciendo: “¿Y si…? Por probar no pierdo nada” Y termine llamando. Cuántas camas Restform se habrán vendido de esta forma.


El anuncio es tan paradigmático del mundo teletiéndico y tan profundamente humorístico de una forma involuntaria, que ha quedado grabado en el imaginario colectivo como EL alargador de pene. Como si no hubiera más. Pero resulta que hay más empresas que se dedican a estos productos. Y los venden a bajo precio por internet. Lo que pasa es que siempre hay algún incauto que no mira bien donde compra y es timado vilmente. Como el de esta noticia que me pasó por Twitter el bueno de Alkar: [Adquiere un alargador de pene por Internet y le envían una lupa]


Y esto es verdad, esto está pasando hoy en España. Si utilizáramos toda nuestra capacidad intelectual para pergeñar timos y estafas de todo tipo para la investigación científica seríamos la primera referencia mundial. Pero no. Este país es experto en el engaño. Pero hay que reconocer que este es muy gracioso. Y efectivo. Quería alargarse el pene y con la lupa lo consigue perfectamente. Y aumenta el grosor y todo. Solo le falta poner un cinturón incorporado y así cuando se desnude delante de una chica siempre esté la lupa ahí. Ampliando. Yo no es por dar ideas, pero para la próxima venta puede probar con enviar una cuchilla de afeitar para que se la afeite y así hace un efecto óptico de crecimiento. Eso sí, solo para la chica que la haya visto antes con la mata, sino ahí no hay truco que valga. De nada.


Eso sí, hay que tener huevos a recibir eso y denunciarlo. Que las risas en la comisaría se debían oír hasta en Australia. “Que venía a denunciar un timo, pedí un, ejem, mmm, (voz flojita) un alargador de pene, y… Me han enviado una lupa” “Emm, ¿que qué? Que… Mpfrrffff, ¡Paco! Mpffurrfjaajaa ¡Paco! ¡Atiende tú a este hombre! Mupfffhsajaja, ¡que a mí me da!” Y un jolgorio en la comisaría. Hasta dejaban salir a los ladrones para ver si era verdad. Medalla al timo del año le han dado al estafador.


Así pues, las sexólogas se hartan y hartan de repetir continuamente que el tamaño no importa. Que si la media española para aquí, que si la media española para allá. Pero ahí están los alargadores de pene triunfando entre gente que cree que a lo mejor tampoco sería tan mala idea ponerse una piedra colgando de la punta del cimbel. Para terminar diciendo, entre lágrimas de dolor, el refrán popular: “Parece mentira… Lo que la picha estira”

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En las categorías cosas que hacen los hombres, sexo

Un estudio revela que las mujeres paren mejor que los hombres

Un estudio, a cargo de la universidad de Vancouver, vuelve a poner en liza el manido tema de la guerra de sexos. La investigación, llevada a cabo por los profesores Norma Trona y Clifford Ceps, ha llegado a la conclusión, después de más de cuatro años de estudio concienzudo, que las mujeres son capaces de parir mucho mejor que los hombres. “Empezamos la investigación en junio de 2007 con unos cien sujetos para estudiar. Cincuenta mujeres embarazadas y cincuenta hombres embarazados. Conforme fuimos avanzando en el estudio nos dimos cuenta que las mujeres daban a luz, y lo de los hombres era simplemente abundancia de cervezas en el cuerpo” – explicó el doctor Clifford a los periodistas presentes.

Según los investigadores, el suceso fue “claramente decepcionante, puesto que estábamos a punto de llegar a una teoría pionera en el mundo donde los hombres pudieran tener hijos”. No se conformaron con los primeros resultados, y pasados los primeros nueve meses donde las mujeres parieron y los hombres eructaron, volvieron a coger cien sujetos nuevos para su estudio. A partir de ahí entraron en más detalles. Como por ejemplo, las capacidades internas de los hombres para mantener un niño dentro. “La inexistencia de un útero ponía las cosas bastante complicadas, así como todo tipo de órganos que nos dimos cuenta que los hombres no tenían y las mujeres sí” – añadió la profesora Trona. “Definitivamente el ano es incapaz de sacar un niño, y era el único agujero disponible que teníamos para los hombres, aunque os sorprendería saber los troncos que sacamos en una noche de resaca – anotó Clifford, con una cantidad de detalles excesiva para los asistentes.

Así pues, los investigadores nos entregaron a todos los asistentes un pequeño informe en el que nos explicaban de forma resumida las conclusiones de su estudio. En ella mostraban que el 99.9% de las mujeres estaba mucho más capacitadas para parir que los hombres. Uno de los periodistas preguntó que qué pasaba con ese 0.1%. “Bien, en el estudio una de las mujeres parió con mucho dolor y de una forma bastante extraña como pudo observar la doctora Trona. Le salió el niño por el ano y resultó ser un bebé de plástico. Un travesti se nos coló entre los sujetos de estudio. No supimos como llegó a introducir el bebé de mentira ahí dentro, lo que nos hizo replantearnos nuestra idea de que el intestino grueso no es capaz de albergar un bebé” – comentó Clifford. Por lo visto el estudio continuó con los voluntarios y después de varios desgarros anales decidieron que los hombres no podían tener hijos de ninguna de las maneras, y dejaban ese 0.1% para que posteriores generaciones de científicos canadienses no cerrasen la puerta a nuevas investigaciones sobre el tema.

Esta noticia ha caído como un jarro de agua fría para todos aquellos hombres que quieren ser padres por su cuenta sin la necesidad de pasar por una mujer. Algunos hombres declararon haber sufrido un “embarazo psicológico” durante el estudio lo que les llevó a arruinarse en antojos de comida. Gracias al estudio de estos aplicados científicos, ahora los hombres saben que intentar quedarse embarazados es una pérdida de tiempo y deberían plantearse seriamente adoptar.

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En las categorías estudios canadienses

Cómo hacer que tu hijo crea en los Reyes hasta los catorce

Estos son los de verdad

A pesar de lo que las reformas educativas pretenden una tras otra, los niños cada vez son más listos. O cuanto menos, más espabilados. Los padres intentan hacer creer a sus hijos toda clase de mentiras sobre la vida, pero los niños se empeñan en conocer la verdad. Los Reyes Magos es una de ellas y es alucinante el esfuerzo que dedican los padres de todo el país para mantener la mentira hasta las edades más tardías posibles. El mundo está loco, con vocación de servicio social, os ofrece una lista de posibles opciones para mantener a vuestros hijos en la más profunda inopia, y permitir anular su capacidad crítica para que en el futuro sean pasto de las más selectas sectas del mundo. De nada.

- No los llevéis al colegio: Primero, es posible que allí les enseñen cosas. Hoy en día todo el mundo sabe que para triunfar lo único que hay que saber es: jugar al fútbol o cantar. O saber robar. Y segundo, allí otros niños, o bien mayores u otros que no hayan seguido estos consejos, podrán revelar la verdad a tus pequeños e indefensos cachorritos. “Pues los Reyes son tus padres” – le diría el listo a tu hijo. Y tu hijo traumatizado, porque de repente se da cuenta que su familia es un ménage à trois en el que tu padre tiene chopocientos años, tu madre se llama Gaspar y tiene problemas con la depilación de la barba y un señor negro va detrás y les da por el culo a ambos. ¡Un trauma! No lo llevéis al colegio. Salvad a vuestro hijo de estas visiones horribles.

- Amenazarlo con no tener regalos: A muchos niños se les asusta con que si no creen en una existencia superior, ese ser en el que no creen les castigará de formas de lo más creativas. Curioso lo que un ser bondadoso puede hacer si por casualidad alguien duda de él, ¡qué les hará a los malvados de verdad! Pues lo mismo con los Reyes Magos. Si el niño empieza a dudar y hacer preguntas… Se le amenaza con la pérdida de los regalos. “Uy que si no crees en los Reyes te traerán carbón” “¿Entonces si me porto mal, pero creo mucho en Melchor, Gaspar y Baltasar tendré muchos regalos?” “¡Por supuesto!” Serían unos Reyes un poco mafiosos: “Joaquín Pérez de un pueblo de Teruel dejó de tener regalos a los 8 años, empezó a hacer demasiadas preguntas… Sabía demasiado, no podíamos permitirlo” Y que parezca un accidente, o en su defecto: la crisis.

Regalos que son para los padres llevados al límite

- Obligarlo a no despertarse de noche: O bien darle pastillas para dormir. Una de las obligaciones básicas de un padre para mantener a sus hijos creyendo en los Reyes es no dejarles despertarse ni para mear por la noche. Por si acaso pillaran a los Reyes colocando los regalos por alguna de las habitaciones. Por lo visto son muy suyos o es que de noche se transforman en hombre lobo y no les gusta ser vistos. En la cabalgata sí, colocando regalos no. O bien tienen miedo de ser robados por niños demasiado espabilados. El Vaquilla cuando era pequeño dejó a todo un barrio sin regalos porque pilló a Baltasar desprevenido: “Todo el saco o te rajo; te rajo el saco y lo tienes que llevar todo en bolsas del Día raídas” No queremos niños ladrones, así que a dormir.

- No llevarlo a las cabalgatas ni mostrar las de la tele: Las cabalgatas son un peligro. Primero por los abuelos recogiendo caramelos con el paraguas al revés. Segundo, los abuelos recogiendo caramelos dando bastonazos a los combatientes. Tercero, porque algunos caramelos son lanzados a mala leche y pueden dejarte con un ojo de cristal. Aparte de eso, tienen otro peligro. Por ejemplo como lo que pasó con un señor de Cuenca en el año 96. Iba disfrazado de Melchor, se levantó de su poltrona en la zona más concurrida del recorrido, se arrancó la barba postiza y gritó: “¡¡Los Reyes son los padres!! ¡¡Los Reyes son los padres!! ¡¡Todo es una maldita farsa!!” Los padres tapando los oídos a los niños, la policía asaltando la cabalgata, los pajes disparando caramelos con metralletas… Un jaleo no recomendable para menores.

Aparte de evitar esos trágicos acontecimientos, las cabalgatas obligan a los niños a hacerse preguntas. Primero, allí, in situ. “Mamá, ¿por qué Baltasar parece un muñeco de cera que se deshace?” “Es que en Oriente sudan raro” “Pues más bien parece que destiña” “Es que en Oriente los negros son como muñecos de cera, y con el calor a veces se deshacen un poco” “Mamá, estás loca” “No hijo, estos amables camilleros son solo el servicio de la casa” Hay que aguantar estoicamente todo tipo de cuestiones de lo más peliagudas. Pero además al llegar a casa es peor porque ven la tele y en todos los pueblos de España había tres reyes magos. Sorprendente capacidad de desdoblamiento. Así pues hay que explicarles que los Reyes usan la teletransportación y que tienen poderes que para eso son magos. Y no pienses tanto niño, que sufrirás en la vida.

Para hacerlo creíble, hacerlos luchar con la competencia

- Si nada de lo anterior funciona, aguantar la mentira hastas las últimas consecuencias: Por ejemplo, podéis contratar actores para que se disfracen de Reyes Magos y lleguen por la noche a la casa a darles los regalos. Nada de obligarlos a dormir. A ver quién tiene huevos de decirle a tu hijo que los Reyes no existen si cada año pones a tres señores en casa a que traigan regalos. Eso sí, hay que ir con cuidado con quien se contrata porque a lo mejor lo de traerse el camello lo entiende mal y le hace un colacao a los niños que los tiene despiertos hasta tres días después. Como última opción, si el tema de contratar actores se sale del presupuesto, queda encerrar al niño en un bunker, alimentarlo de tranchetes que es lo único que cabe por debajo de la puerta, y obligarlo a estar ahí para que no se contamine con pensamientos externos. Todo sea por mantener la ilusión.

Realmente, por mucho esfuerzo que se haga, los únicos niños que hoy en día se creen lo de los Reyes Magos son los que van de los 0 a los 4 o 5 años. Y porque realmente no saben ni qué son los Reyes, ni tan siquiera casi llegan a saber qué regalos tienen y qué día de la semana es. Luego hasta los 10 se hacen los longuis por conveniencia y para no romper la ilusión de los padres, que son realmente los que parecen más interesados en el tema. A los niños les da igual si vienen los Reyes, Papá Noel, el Cagatió o el señor de la gabardina de la puerta del colegio: el caso es pillar regalos.

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La invasión de los cascos enormes

Y se lo comió

El mundo evoluciona a velocidad de vértigo. Esto es una cosa que se dice mucho. Si algo evoluciona a velocidad… Es de vértigo. Igual que una noticia contada por Piqueras no es noticia si detrás no lleva el adjetivo de dramática o trágica. Fin del inciso. Pero a veces el mundo tiene tendencia a mirar atrás y volver a cosas olvidadas y en esto la especialidad la tiene las tendencias de moda. Un ejemplo muy claro es la música. En el ambiente de lo guay, lo retro siempre tiene un punto a ganar. Pero ojo, ha de ser retro. Imaginemos una conversación cualquiera:

- “Ei, mira qué jersey más viejo tengo”
- “Puf, menuda mierda, ¿eso qué era de tu tatarabuelo antes de irse a la guerra de Cuba?”

Pero ahora probad con esto:

- “Ei, mira qué jersey más retro tengo”
- “Puuaáá, ¡qué guapo! ¿En qué H&M lo compro?”

Cómo explicarle que no van ahí

La clave está en lo retro. Así pues, cuando uno llevaba hace veinte años unos auriculares del tamaño de dos sandías en las orejas resultaba ridículo por la calle. Era un tipo de cascos que se usaba para estar en casa, en tu minicadena hi-fi stereo que te cagas las bragas tron guay del paraguay. Cosas de los 80-90. Por aquel entonces lo que estaba a la moda es llevar unos cascos que apenas se vieran. Los auriculares de botoncito que se metían en la oreja y se caían, se metían en la oreja y se caían, se metían en la oreja y a la mierda me los enrollo a la oreja y algo escucharé.

Sí, mi oreja no estaba preparada para esos cascos. No sé si a alguno de vosotros os habrá pasado, pero a mí nunca me han resultado cómodos. Es más, yo una vez para conseguir enganchármelos a las orejas tuve una idea genial. Estaba en casa tan tranquilo, vi un bote de Loctite mal cerrado… Aspiré el aire sin querer y oye, aquello pareció una idea cojonuda. Loctite al casco. Casco a la oreja. Dejar reposar unos minutos. ¡Y ya no se caen! Fue un invento genial hasta que quise dejar de escuchar música y no había manera. Al tener pegamento aún en los dedos se quedó enganchado el botón del play y ni las pilas podía quitar. En casa me llamaban el sordo. Pero yo no me enteraba porque no oía nada. Tenía el casco incrustao, no había manera de sacarlo. Vinieron los bomberos, que dices, “mamá, llama a un médico, no a los bomberos” Y mi madre: “¡Yo sé lo que me digo, aaaayyy qué mozos!” Total, un follón.

Así pues me parece perfecta esta moda de los cascos enormes que la gente pasea por las calles. No los uso, después de aquella experiencia cada vez que oigo música cerca del oído me dan escalofríos. De recordar los manguerazos de agua contra el oído para sacar el auricular, como si fuera un tapón de cera. Un horror. Ahora la gente no tiene esos problemas, tú vas por la calle con tus cascos enormes y si la gente te confunde con Jean Todt dando órdenes de equipo a Michael Schumacher, ¡no pasa nada! Tiene que tener un aislamiento eso. Vas a una carrera de Formula 1 y ya vas preparado.

Lo mejor de todo es que los están haciendo de colorines. Los hay rosas fucsias, verdes pistacho, marrones caca; que todos los colores tienen ahora nombre y apellido. Yo antes me manejaba con rojo, azul, verde, amarillo, para el parchís y ya está; iba que tiraba. Pero no, ahora con apellido que el mundo RGB es muy amplio y no da para un nombre único. El caso es que los cascos multicolor abundan por las ciudades y con ese colorido y esos tamaños parece que nos estén invadiendo los cascos. Cascos de un planeta exterior que se incrustan en las cabezas de las personas, enchufan el cd de Shakira y les absorben el cerebro por dentro. Los ves caminando en manada por el centro de la ciudad, cortando las calles: “Waka, waka, eh eh” Eso seguro que es de otro planeta. En serio, una chica en el tren se despistó un momento, el casco pilló un rebote y le comió una ceja. O eso o se había depilado con una cortadora de césped.

Así que los cascos enormes han llegado para quedarse, dominar la tierra y las orejas de las personas modernas que los llevan. Cada día proliferan más y aíslan más del mundo exterior a los que los llevan con el consiguiente peligro. No sólo porque un casco te muerda un ojo, que también; sino porque algún investigador canadiense intente averiguar el nivel de aislamiento y les pegue un susto de tres pares de cojones mientras oyen su música tranquilamente.

P.D: Aprovecho estas líneas para dar las gracias al inventor de los auriculares XXXXL por permitir que 1) No necesite Loctite y 2) Que aquellos que llevan el móvil con el altavoz encendido puedan ver a simple vista que existen unos objetos llamados ¡cascos! ¡Oh! ¡Maravilla! ¡Descubrimiento! ¡Llamen a Science! Ya lo saben.

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Comerse las uvas

Se acaba el año 2011 y se atisba ya en el horizonte la llegada de 2012, un año repleto de ilusión y buenas esperanzas si haces un acopio de valor y apagas la tele, internet y todos los sitios donde puedas ver las noticias. Es un año considerado por la cantante española que hizo menos puntos en Eurovisión – Remedios aMAYA, ¿lo cogéis? ¿Eh? ¿Eh? – como el año en el que se terminará el mundo. Como aquí no creemos en fines del mundo, al menos no mientras el hidrógeno del Sol no se agote, por una razón fundamental: si no se acaba todo el mundo nos tomará por pringaos; y si se acaba no habrá nadie para reprocharnos que no nos lo creímos. Así que preparémonos para un fin de año de fiesta loca en el que sobre todo y ante todo, lo primero que hay que hacer es… Comerse las uvas.

Y empezamos bien. Nos alejamos de supersticiones como la del fin del mundo, ¡pero empezamos el año con una! Esto no lo dijeron los mayas sino que en el último siglo, de generación en generación, nos hemos ido explicando la tradición de comerse las uvas mientras suenan las doce campanadas que anuncian el nuevo año. Esto sólo se hace en España, que se sepa, y se hace por un motivo que mucha gente ha olvidado. Era una costumbre madrileña de finales del siglo XIX que lograron popularizar en 1909 unos agricultores de Murcia y Alicante que tuvieron excedente de uvas. Podemos dar gracias que aquel año no tuvieron excedente de melones. Me imagino la BBC explicando al mundo la tragedia española:

“Al grito de ‘¡da suerte! ¡da suerte!’ miles de españoles acabaron atragantados y asfixiados la noche fatídica de 1909 tragándose doce melones delante de la puerta del Sol. Las autoridades supervivientes intentan traer gente de fuera para rellenar el país, que ha quedado vacío. El Rey también ha perecido en un alarde de campechanía. España está de luto”



De ahí que se diga que comer doce uvas da suerte. ¡Suerte de que no fueran melones! El caso es que aquí estamos, cada casa de este país cumple el paradigma de la superstición: “yo no creo pero por si acaso”. Y todo el mundo se come las uvas. Es más, nosotros los españoles, como no nos conformamos con una superstición acumulamos las extranjeras: ponerse ropa interior roja es la más extendida. Pero tendremos más. Cuando digan que en fin de año da suerte ponerse una boñiga al hombro, no habrá nadie que aguante la cena; pero una suerte al año siguiente… Vamos, la salida de la crisis está ahí: aún no hemos descubierto la superstición adecuada. Es sólo cuestión de tiempo.


Lo mejor para mí es el rito de preparar las uvas antes de comérselas. Mucha gente se las come tal cual, con la piel, con las pepitas, hasta directamente del racimo. “Qué pasa, yo soy romano” Y ahí que se ponen de lado, con la boca hacia arriba gritando “¡Cleopatra te amo!” mientras suenan las campanadas. Yo soy más de pelarlas. Además de que va muy bien para soltar indirectas a las chicas que haya alrededor. “Uy, no puedo, oye, ¿me la pelas? La uva, la uva, claro, la uva” Chistes sobre pelar: actuales desde 1544. Ojo con decírselo a la abuela, que la cosa puede acabar mal: “¡A mi marido yo siempre se la pelaba! ¡Ay mi Paco!” Luego llega el deshueso con el que terminas con una uva que no es ni uva, partida por la mitad, medio destrozada; pero eso sí: fácilmente deglutible. Estoy un año por hacerme papilla de uva y comerme doce cucharadas.


Por si eso fuera poco, las cuento todas treinta veces antes de que llegue la hora de comérmelas. Por si se ha perdido alguna por el camino. A veces cuentas catorce porque de tan peladas que estaban se han roto y ahora tienes mucho más. “Mira, para tomármelas de aperitivo en los cuartos” El tema puede convertirse en algo muy obsesivo, luego hay gente que de repente ve una metamorfosis en ti y ya no te ve como persona, sino como Drácula de Barrio Sésamo contando continuamente. “Uno, dos, tres, cuatro, aquí hay uvas para rato, cinco, seis, siete, ocho, tienes una en el ch…” Bueno, tampoco es necesario seguir. Cómo cambia Barrio Sésamo con los años…


El superhéroe de las uvas

Y llega el momento cumbre: cuando sale Ramonchu en pantalla. Para los que no seáis españoles, Ramonchu es Ramón García un presentador de televisión que se cree superhéroe en fin de año porque siempre lleva capa. Ahora el pobre estará en su casa, con su capa negra, pensando en salvar a los ciudadanos de Gotham ya que en Madrid ya no le quieren. Que saliera este hombre en pantalla indicaba que se acercaba la hora del cambio de año. Ahora salen otros y cada año nos explican como funciona el ritual de comerse las uvas con el reloj de la Puerta del Sol. Y nos lo explican muy gráficamente: 1) Baja la bola gigante: cloncclonccloncloncclonc; 2) Los cuartos, ¡ojo no confundir con las campanadas! Es algo muy normal. Son clinc clonc, clinc clonc. Hay que mover la cabeza hacia los lados al hacer el sonido, queda más curioso. Y da vergüencica ajena, pero ahí estamos. Cuatro veces. Y 3) Las campanadas, clonc… clonc… Ahí es cuando hay que comer las uvas. Fácil, ¿verdad? Pues cada año todo el mundo en la mesa pide silencio cuando lo explican: “sSSshshshshhhhhh ¡que no oigo!” Les pides que miren las instrucciones para no darte por saco con el nuevo móvil y nadie las mira, pero esto que todos se lo saben: ahí, al pie del cañón.


Cuando empiezan a sonar las campanadas el silencio se convierte en despiporre y cada uno va a lo suyo. Veamos:


- La abuela que empieza a atragantarse ya en los cuartos: “¡Espérese abuela que aún no tocaaaaa” “AGaghahsghffhh” “¡La abuela! ¡La abuela! ¡Que se nos ahoga!” A veces, gritar que la abuela se atraganta es un chiste habitual entre comensales cabroncetes.

- El que cuenta: Pero no que cuenta las uvas, el que cuenta las campanadas. CloOOONnnnc. “¡¡¡UNA!!! ghoñommp” CCllooOONNccc “¡¡¡DOS!!! gghoñompfffsñommpff” CloooOOONNNNCC “¡¡¡TREFPHS!!! GGHHñoomspffs” Pero el cabrón no se ahoga como la abuela. Las cuenta todas y cuando termina levanta los brazos en señal de victoria. “¡¡¡SÉ CONTAR!!! ¡¡¡SÉ CONTAR!!!” Un milagro en estos tiempos.

- El que se pierde: Da igual que haya uno al lado que cuente, hay uno que siempre se descuenta, se pierde y luego se encuentra que en el plato tiene tres por comerse al acabar. No te explicas como es posible si las campanadas van tan a cámara lenta que pronto emitirán la repetición. “Y ahora para los que se han perdido, la repetición a cámara lenta, cloooooooooouuunnnnccc” Y los ves masticar a cámara lenta. Y se vuelven a dejar alguna por comer. Seguro.

- El que se enfada porque no comen en silencio: Entre el que grita que la abuela se ahoga, el que grita números, el que dice que se pierde, y el que llega del lavabo tarde gritando: “la última meada del añoooooo” hay uno siempre que se toma muy en serio el momento uvas y se estresa. Por si se le esfuma la suerte o algo. Se las come, pero recibe el año a desgana. Felicitando a todos cagándose en tó. A ese, uvas sin pelar. Siempre.

Y se acaban las uvas, todos contentos recibiendo el año nuevo. Abrazos, besos y que no falte el cava para celebrar. Luego a la fiesta loca para empezar el año con resacón. Un año nuevo comienza y por supuesto, desde El mundo está loco, os deseo a todos un… ¡Muy feliz 2012!

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Instrucciones para montar un Belén

Mucho antes de que el Warhammer y otros juegos de figuritas se pusiesen de moda, el catolicismo fue pionero gracias a una tradición navideña: montar el belén. En muchas casas de este país es habitual adornarla con todo tipo de guirnaldas, espumillón, arbolitos de Navidad y luces de colores en el balcón que convierten a cualquier edificio en un casino de Las Vegas. Pero sin duda la joya de la corona es el belén. Sirve para representar el nacimiento de Jesús con figuritas coleccionables. Que aún estoy esperando una de esas colecciones por fascículos que te ayuden a preparar un belén. “¡Con el primer fascículo el portal y dos pastores!” Y unas instrucciones adecuadas para dejar una representación que envidiarían todas tus visitas. Por desgracia, desde El mundo está loco no tengo capacidad de distribución para enviaros figuritas a todos, pero os puedo dar las instrucciones básicas para montar un belén. Porque sé que estáis deseando colocar todas las figuras adecuadamente. Vamos allá.

Atrezzo

- Musgo: Vais a necesitar musgo. Es un tipo de planta que suele crecer en zonas de humedad alrededor de los árboles o en rocas. Os podéis tirar todo el día buscando musgo por vuestro pueblo, a la aventura. O bien podéis ir al Camp Nou, saltar al campo en mitad del partido y recortar hierba por un tubo para usarla como si fuera musgo. No será musgo, no será tradicional, pero es verde y la adrenalina de cogerlo y ser perseguido por Xavi para echarte del campo no tiene precio. También podéis comprarlo y os evitáis denuncias. Algunos niños con tal de poner algo verde han puesto acelgas, seguramente para evitar tener que comérselas.


- Un portal: No vale con poner el videojuego de Valve en el fondo del belén. Hay que poner una especie de caseta completamente abierta. Porque si una cosa tuvo Jesús es que nació a la intemperie. No sé si por temas divinos o por dejadez de los padres, lo tenían ahí, sin puertas, al fresco en pleno diciembre y ¡ni una manta! Que veo todos los nacimientos y tienen al pobre Jesús ahí tumbado boca arriba, desnudo y sin tapar. ¡Que os va a coger un resfríao, cojona!


- Papel de plata y un puente: Por alguna razón en la zona donde estaba el nacimiento había un río. Supongo que influenciados por el villancico “pero mira cómo beben los peces en el río” todos los belenes tienen un río. Como montarse un sistema hidráulico en la casa no está al alcance de todos, el agua del río se simula con papel de plata. A poder ser sin usar. Que luego tenemos ríos en los que los peces están representados por trazas de chorizo. Y al cabo de los días el río contaminado como si hubieran fábricas textiles hace dos mil años. Una peste. Como el río se ha de poder cruzar hay que tener un puente, a poder ser no diseñado por Calatrava que no pegaría mucho con la época.


- Cartulina negra y estrellitas de papel: Por lo visto el niño Jesús nació por la noche y para representarlo hay que poner un fondo negro. Vale una cartulina o incluso algún trozo de tela. Algunos que se lo curran más ponen dos cartulinas, un botón y simulan transiciones día y noche. Eso choca con el recorrido de los Reyes Magos puesto que seguían una estrella. De día debían descansar y por la noche moverse, una manera de hacer un camino un poco rara, todo sea dicho. Excentricidades de los reyes.

Figuras

- José, María y el niño Jesús: Una figura para cada uno. Algunos chistosos ponen la figura de José con cuernos y la de María silbando hacia arriba. El niño como hemos dicho va desnudo, pero nadie os impide ponerle una manta. Pequeña, que son figuritas, que sino lo tapáis todo.


- La mula y el buey: Algunos amigos que se han quedado sin mula, últimamente han puesto el icono del Emule y se han quedado tan anchos. Resulta que el niño no sólo nació al aire libre, sino que encima tenía animalicos por los alrededores. Un aroma… No hubieran podido tener un perro o un gato como todo el mundo, por lo visto en la época lo normal para tener de mascota era un buey. Que lo sacabas a pasear y ni con la correa corta había manera de controlarlo. Lo bueno es que entonces no había ninguna ordenanza municipal que te obligara a recoger la caca, eso está bien puesto que aún no se había inventado la bolsa de plástico por aquel entonces.


- Pastores: Muchos pastores. Algunos con ovejas al hombro, otros con ovejas al costado, otros dando por c… Otros. Que no falten los pastores. Porque iban todos allí a adorar al niño. Ojo con confundirse, porque algunos con mucha hambre – y un poco antropófagos – decían: “¡Vamos! ¡Vamos! ¡A dorar el niño! ¡A ver si queda sabrosito!” Un jaleo… Podéis poner ese pastor en el belén con la cabeza cortada, que en la época no se andaban con medias tintas en las disputas vecinales.


- Los Reyes Magos y sus camellos: Mis favoritos del belén. Algunos niños ponían a los reyes trapicheando en una esquina del belén, quemando sustancias aprovechando el papel de plata del río. Esos no son los camellos que debéis poner. Las figuritas de los Reyes Magos subidas en la grupa de sus animales son las únicas que se mueven durante toda la Navidad. Se les hace avanzar día a día desde el lejano oriente hasta llegar el día 6 al portal de belén. Gracias a esos movimientos se inventó la atracción de la feria de las carreras de camellos. Lo que en el belén no se tiran bolas, que una vez de pequeño lo quise intentar y todo el invento a tomar por saco. No lo hagáis niños. Los reyes se mueven a mano.


- El caganer: Me da igual que no seáis catalanes. Una figura tan entrañable y graciosa como el caganer debe de ser adaptada en todos los belenes del mundo mundial. Un señor con barretina y traje regional correspondiente, con sus pantalones bajados de cuclillas y dejando una tifa de considerables proporciones. Esto que en figurita es gracioso, cuando montan un belén humano deja de serlo: primero, por la incomodidad del actor caganer; segundo, por la peste.

Figuras que NO valen

Es preciso recordar que hay figuras que no valen para ponerlas en el Belén, aunque niños del mundo hayan decidido que sí en algún momento de sus vidas.

- Jóvenes castores exploradores: Como el niño del anuncio mítico, los que van a belén son Pastores. Con P. Pastores. Así pues, la canción no es “a belén castores, a belén chiquillos” y los jóvenes castores exploradores no tienen lugar ahí.


- Playmobils: Serán muy sonrientes, serán muy simpáticos; pero luego si cuando llegan al portal les invitan a un trago se lo tirarán por encima. Y no es plan.


- Airgamboys o muñecas de Famosa: No hay registros históricos que indiquen la existencia de gigantes en el belén del año 0 J.C (Justo cuando nace Cristo) Así pues, una muñeca ocupando todo el belén no sería lo adecuado. Tenedlo en cuenta. Y menos si se tira pedos que le hace competencia al caganer.


- Belén Esteban o Belén Rueda: Son personas. No se ponen ahí. Ocupan demasiado.

Despedida y cierre

Esto es todo queridos lectores, con este sencillo manual seréis capaces de montar un belén en vuestras casas adecuado para las fechas. Eso si no os da pereza o preferís pasar el rato montando la granja de Playmobil. Eso ya va a gustos.

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Noticias locas (XV)

¡Las noticias locas han vuelto! En su edición número quince, las noticias locas llegan para demostrar que el mundo está loco, fatal de lo suyo y para encerrarlo en el manicomio y no dejarlo salir. Todas las noticias son reales, o al menos han salido en las noticias de medio mundo en los últimos meses, aunque, eso sí, como siempre, ligeramente retocadas para el espectáculo, el chiste fácil y la manipulación más descarada. Como hace Intereconomía, pero en broma. ¡Vamos allá!

"Tú me has enseñado a ser una leona, ¡miau!"

Rescatan a un hombre tras tirarse al foso de los leones del zoo de Madrid. Un hombre de unos 40 años, llamado Luis Uicida, se encaramó a una de las vallas del foso de los leones del zoo de la Casa de Campo, en Madrid, por motivos desconocidos. Algunos psicólogos lo denominan el síndrome de Frank de la jungla ya que cuando llegó la televisión empezó a insultar al cámara. Quiso meterse a luchar con los leones, pero cayó en una zona con agua. Quedó empapado y los leones lo confundieron con un pescado, que no entra en su dieta. Tuvo suerte que aquel día estaban de cachondeo y los animales empezaron a cantar: “¡Tú lo que quiere es que te coma el tigre, que te coma el tigre, tu canne é sabrosa!” Así que dio tiempo a que llegaran los de seguridad antes de que apareciera el tigre y se lo zampara de verdad.

"No se tire ningún peo, oiga"

Cumple 100 años y lo celebra con un stripper Una señora de Birmingham cumple 100 años y ni corta ni perezosa decide celebrarlo por todo lo alto: contratando a un stripper. La señora confesó haberlo pasado genial y que sobre todo le encantó “el momento tamborilero en la cara”. Las nietas la querían llevar a un tuppersex, pero ella no quería medias tintas. Según declaraciones del stripper, la señora le llegó a hacer alguna proposición indecente como “no sabes tú lo que puedo hacer sin la dentadura postiza, mocetón” Pero el stripper, a pesar de la seductora propuesta, rechazó la oportunidad por profesionalidad; y porque era gay.

"¡Me he zampao mi tampax!"

Arrestan a una joven vampiro por atacar a mordiscos a un anciano. Una chica, que decía ser un vampiro, atacó a un señor mayor que estaba durmiendo bajo un porche de un restaurante. Se sacó la ropa y le dijo al anciano: “¡Te voy a comer!” Y el anciano le dijo: “¿Eres Norma Duval?” Y ella: “¡No! ¡La purpurina es porque los vampiros ahora llevan purpurina! ¡Anticuao!” Y le empezó a morder a saco. Aunque los vampiros no comen gente, solo la sangre, pero hoy en día, después de Crepúsculo un vampiro puede ser cualquier cosa. Hasta un ornitorrinco. El anciano logró escapar gracias a que comió alioli esa misma noche y eructó sonoramente. La policía encontró a la chica semidesnuda por ahí, y después de hacer fotos para colgarlas en el foro pajillas-gratis de Internet, se la llevaron a comisaría.

"¿Por qué no te crees que soy zurdo?"

Un joven brasileño de 16 años muere tras masturbarse 42 veces seguidas. Vamos, que se mató a pajas. Apodado por sus amigos como El Exprimidor, un chaval de Brasil vio truncada una de sus práticas masturbatorias cuando estaba a punto de conseguir el récord Guiness a las pajas. Por lo visto estaba tan enganchado, y nunca mejor dicho, a su mano que no podía parar de masturbarse. Cualquier chica le excitaba. Gordas, flacas, desnudas, vestidas, con tres tetas, con granos en el culo… Le daba igual. El caso era darle brillo al calvito. Lo hizo con tanto ahínco que llegó a sufrir quemaduras de tercer grado en el pene. Al parecer, en la prehistoria descubrieron el fuego gracias a un antepasado suyo. Después de la trágica noticia, en Kleenex decidieron hacerle “cliente del año” por su gran contribución a las arcas de la empresa. “Estábamos empezando a notar los estragos de la crisis, pero con clientes como él estamos a salvo, pero hacerlo con moderación, o la espicharéis”. Las autoridades de Brasil han lanzado una campaña: “Mastúrbate con moderación, es tu responsabilidad” y “Si te pajeas, no conduzcas” que no tiene nada que ver con el chico de la noticia, pero por si acaso.

Y aún suerte que no lo tiró todo al container

Una empleada destruye una obra de arte en Alemania por su afán de limpieza. Y también porque la obra le pareció una “completa mierda”. Con esto del arte moderno, el número de señoras de la limpieza afectadas por el síndrome de Stendhal de la mierda empieza a aumentar. Maravilladas por la visión de esa obra de arte que consiste en cuatro trapos sucios mal colgados o una escoba apoyada en el quicio de una puerta, las señoras de la limpieza de los museos modernos del mundo están empezando a revelarse. Esta mujer de Alemania decidió limpiar una gran mancha de cal blanca que adornaba la obra que se llamaba “Cuando empieza a gotear del techo”. La señora declaró: “Hombre, es que yo pensaba que trabajaba en un museo, si eso es una obra de arte, en mi casa podría cobrar entrada, tengo unas humedades…” Y no se lo ha pensado. Ha montado una exposición llamada: “Suciedades del mundo” que pretende representar la cantidad de mugre que puede haber en una casa. “Mohos, ratas, telarañas de alto nivel… Tengo de todo en la casa. 20 euros la entrada. Disfrutaréis.” Una emprendedora que vio un filón.

Y hasta aquí las noticias locas de hoy que como siempre nos dejan a todos picuetos perdidos, preguntándonos continuamente por qué. ¿Por qué el mundo está tan mal? Nunca lo sabremos.

Más noticias locas en anteriores capítulos: [Noticias locas]

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Papá Noel vs. Caga Tió… ¡Fight!

¡Este es mi regalo! Ho ho ho

Nos van dando señales muchas semanas antes: la Navidad ya está aquí. Las señales consisten en poner luces de colorines por las calles como si de repente el centro de la ciudad se hubiera convertido en el puticlub Loli de puertas abiertas. Hoy es un día muy importante para muchos niños, no especialmente porque se celebre el nacimiento de Jesús según dice la tradición. Sino porque hoy llega a sus casas un intruso sin papeles que en vez de llevarse la tele deja regalos por doquier: Papá Noel. Antes se hacían Reyes, pero un argumento irrefutable ha ido impregnando el ambiente de los padres de hoy: si das los regalos en Navidad los niños pueden disfrutar de los regalos todas las vacaciones, en Reyes al día siguiente vuelven al cole. Por lo visto los niños después de Reyes tienen un estrés del copón.

Hay otra razón por la que se ponen los regalos estos días. Los niños cada día son más espabilados y los padres son menos capaces de esconder los regalos durante todas las navidades. Que algunos niños montan hasta operativos especiales. Se ponen cascos y micro, se pintan la cara del estucado de la pared para camuflarse y se dedican a buscar por todos los armarios alguna pista de los regalos de Navidad. “Mamá se ha ido a comprar, ¡a sus puestos! Flanco izquierda, al armario; Toby, ¡olfatea! ¡rápido! ¡debajo de la cama!” Luego se tiran hasta los 14 años diciendo que creen en Papá Noel y haciendo la carta cada año porque piensan que si sueltan que saben la verdad les dejarán sin regalos. En realidad solo creen en Papá Noel los niños de 3 años, y porque no saben muy bien en qué creen.

El origen de Papá Noel todo el mundo se lo achaca a la Coca-Cola. Bien, esto no es del todo cierto y El mundo está loco investigations ha puesto toda su maquinaria en marcha para saber la verdad. Esto es: un rinoceronte sonriente de la sabana santa y una hormiga espía. Dedico el post a esta última, puesto que murió en combate pisoteada mientras enviaba por internet esta información. Papá Noel en realidad era un señor de Ohio llamado Noel Henderson, un cleptómano barbudo de 70 años que salía por las noches a robar en pijama. En 1895, Noel realizó una de sus tareas habituales. Aprovechando la nochebuena y que la gente quedaba sopa completamente borracha, entraba por las chimeneas y se llevaba todo lo que podía. Qué sé yo, lo de la época: un candelabro, un par de calcetines, un iPhone…

Pero esa noche todo se torció. Primero su tobillo. “Mierda, esta chimenea era muy alta”. Luego un niño, que le pilló y le dijo que o le daba el iPhone o se lo contaba a todo el mundo. Así que entre Noel y el niño se montaron una historia tremenda sobre un tal Papá Noel que iba de casa en casa entrando por las chimeneas, sobre todo las apagadas, y dejaba regalos a los niños buenos. Como él. Que no era chantajista ni nada. Así pues, juntos inventaron toda la película y Papá Noel entraba en las casas de los ricos para llevarle regalos a los pobr… ¿Un momento? Rino, ¿esto no es Robin Hood? ¿Este es el informe que me traes? ¡Vaya manera de honrar la memoria de Hormi!

Total, dejando de lado la investigación de pacotilla, aquí en Cataluña tenemos a un competidor absoluto de Papá Noel. Lucha contra los Reyes con las mismas armas: los regalos son al principio de las vacaciones, no al final. Pero es de ámbito local. Y bueno, si lo de un tío entrando por una chimenea es poco creíble, lo de este competidor lo es mucho menos. Estoy hablando del Cagatió. El Cagatió consiste en un tronco que se pone en el suelo, se le da alimento durante semanas y cuando llega Navidad se le hace cagar a palos. Que ya me dirás tú, qué ganas de cagar tienes mientras te están apaleando. Yo qué sé, ponerle unas etiquetas de champú o algo y que cague a gusto cuando tenga ganas. Cuanta presión para el pobre.

A los niños se les hace creer que durante todas esas semanas, las mandarinas, polvorones, whiskises y chocolatinas se las ha zampado un tronco inanimado al que le han dibujado una cara sonriente. ¿En serio hay algún niño en esta comunidad que se haya creído eso? Mi sobrino tenía tres años, le hicieron el cagatió y pusieron una montaña de regalos detrás. Tapada con una manta. Una de dos, o el tronco tenía una diarrea muy jodida, o ahí había trampa. Es más, le hacían cagar una y otra vez con: “Tiooo, tiooooóo, caga turróoo, d’aquell tan bo, d’avellana i de pinyó…” Que el niño decía: “Dejadlo ya, que va a reventar, ¿no veis que lo ha soltado todo ya?” Bueno, no lo decía que tenía tres años, pero lo pensaba. En la competición contra Papá Noel lo tiene jodido, un niño cree antes en algo que no ve que en un tronco que ve ahí, sonriente, dando grima, esperando a que cague. Que ya no sabes si va a traer regalos o ha pasado costo por la frontera.

Y es que no sé que tenemos los catalanes con el tema de cagar cuando llegan las navidades. Porque está el Cagatió, pero también tenemos en el Belén a el caganer. Que es un señor con barretina, sentado ahí, en el portal de Belén, plantando un pino para dar la buena nueva al recién nacido. Que yo me imagino llegar a los Reyes Magos allí: “Joder, qué mal huele esto, como se nota que ha nacido en un establo” “Qué coño establo, si las vacas las tenemos allí al fondo. Es el tío este con acento catalán, que lleva aquí dos semanas cagando en la puerta y no se puede estar”. Qué le vamos a hacer. Somos así muy de ir de vientre.

La lucha está servida. Al menos aquí en Cataluña. Tenemos gente que regala para dar y tomar, para que luego nos digan tacaños. Papá Noel, Cagatió y hasta los Reyes Magos. Y los niños, que han investigado gracias al juego Espíanova ya han abierto los regalos, han visto lo que tienen y disimulan adecuadamente haciendo ver que no saben que los padres son los que han comprado todo… Se las saben todas.

P.D: ¡Feliz Navidad a todos!

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